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Mal de Alzheimer

 

¿Alzheimer o envejecimiento?
Pasados los sesenta y cinco años, la mayor parte de los adultos se quejan de que su memoria "no es más la de antes". La declinación física y mental parecería ser la marca característica del envejecimiento. En la esfera cognitiva fue llamada por Kral en 1962 "olvido benigno de la senectud" y actualmente se habla de "declinación cognitiva asociada a la edad" (DSMIV).
En el ámbito laboral el sujeto comienza a tener menos importancia, deja de tomar decisiones, aparece la jubilación, tiene más tiempo ocioso, sin responsabilidades. En su núcleo familiar se independizan los hijos, a veces muere el cónyuge. En su esfera social cambian las costumbres, disminuyen sus amistades, desaparecen los amigos. En su esfera personal aparecen las enfermedades. Todo esto es base del trastorno del humor que aparece en la edad avanzada.
En la mayoría de los casos la "falta de memoria" refleja más esta distimia, la ansiedad y las pérdidas sociales que un verdadero déficit.
Una patología frecuente en el envejecimiento, la enfermedad de Alzheimer, comparte en su inicio la sintomatología de los olvidos. Esta enfermedad es de origen degenerativo y determina una pérdida progresiva de las facultades intelectuales (síndrome demencial). Su incidencia es alta y aumenta con la edad (2% a los 60 años y 20 % a los 80). En muchos países de América Latina no existen estudios epidemiológicos, pero si extrapolamos las cifras de EUA, en la Argentina por ejemplo habría aproximadamente 400.000 sujetos con demencia.
Así, ante la aparición en la senectud de los "olvidos", el fantasma de la enfermedad de Alzheimer, impone un análisis cuidadoso.
Algunas cifras
Veremos algunas cifras que permiten relativizar esta problemática. Entre los sujetos que consultan espontáneamente a un médico por pérdida de memoria, el 60% tienen rendimiento normal en las pruebas de evaluación. Entre el 40% restante, la mitad tienen fallas por la ansiedad o la depresión que se normalizan con un tratamiento adecuado, y sólo el 20% tiene una enfermedad orgánica que la mayoría de las veces corresponde a la enfermedad de Alzheimer.
Si bien como hemos referido, el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer en su inicio comparten el "olvido", la pérdida de memoria es cuanti y cualitativamente diferente:
• En los "olvidos benignos", normales en el envejecimiento, habitualmente el sujeto olvida parte de situaciones. Estos hechos olvidados son recordados fácilmente ante ayudas externas, como claves, o aparecen espontáneamente más tarde.
Si bien esos sujetos están muy preocupados por sus "olvidos", estos no los afectan significativamente en cosas importantes de la esfera laboral o familiar, no tienen episodios de desorientación, y los mismos se mantienen relativamente estables con el correr del tiempo (pendiente muy poco marcada). La gravedad de la queja de los olvidos benignos se relaciona más a depresión que a fallas de memoria propiamente dichas.
• En las demencias, los sujetos olvidan toda la situación y no la recuerdan más. Los familiares están más preocupados que los pacientes, estos olvidos le traen complicaciones importantes en la esfera laboral, se asocian a desorientación y aumentan significativamente con el correr del tiempo (pendiente muy marcada).
Las dos memorias
La memoria se subdivide en episódica, o archivo de los hechos o episodios de nuestra vida, y semántica o conocimientos conceptuales lingüísticos y culturales (Ej.: aquello que desayuné hoy lo recuerdo por la memoria episódica, el concepto de "desayuno" por la semántica). En ambas existen diferencias cuantitativas y cualitativas entre la normalidad y la patología.
Desde el punto de vista de la evaluación de memoria episódica, los sujetos normales tienen puntajes bajos en relación a los jóvenes en el recuerdo espontáneo de una información aprendida, pero los resultados son similares cuando se les dan claves para recordar o deben elegir entre múltiples opciones. Este tipo de comportamiento implica que la falla se encuentra en el mecanismo de búsqueda de la información archivada y no en el archivo propiamente dicho.
En los sujetos con enfermedad de Alzheimer las claves y las facilitaciones externas no mejoran los rendimientos dado que el defecto es que estos sujetos fallan en guardar la información. La memoria semántica es un tipo de memoria que no se afecta con el envejecimiento, y se altera precozmente en la enfermedad de Alzheimer.
Numerosos trabajos han mostrado que la "fragilidad" de la memoria en el sujeto anciano es sectorial y variable según los individuos, y que el déficit se puede corregir:
• dando consignas de codificación (organizar el material),
• favoreciendo la imaginería mental,
• haciendo una codificación "motora",
• aumentando el número y la duración de la presentación de las palabras,
• disminuyendo las interferencias y
• sirviéndose del recuerdo facilitado (claves o reconocimiento).
Esto refleja la plasticidad de la memoria, aun en la edad avanzada. Una vez corregidos estos factores la capacidad de archivo resta intacta.
Para terminar debemos recordar que Goethe terminó "Fausto" a los 82 años, Cervantes el "Don Quijote " a los 72 años, Voltaire publicó "Irene" a los 83, Newton trabajó productivamente hasta los 83 años y Miguel Ángel fue el jefe de arquitectura de San Pedro desde los 72 hasta los 89 años.

 

Articulo publicado el 5 de Junio de 2006

Arterioesclerosis

Definición

Arteriosclerosis (o arterioesclerosis) es un término genérico utilizado muy ampliamente para agrupar diversas alteraciones de la pared de las arterias, las cuales se tornan más gruesas y pierden su elasticidad.

Afecta en forma generalizada a las arterias de todo el organismo, con pérdida de su resistencia pudiendo llegar a desarrollar un aneurisma. Representa la enfermedad vascular más frecuente y grave.

Constituye una de las principales causas de mortalidad en los países industrializados y con un incremento notable de su incidencia en los países en vías de desarrollo.

La lesión principal la constituye la denominada placa ateromatosa que se desarrolla en el interior de la pared arterial por acumulación de lípidos dentro y fuera de las células, tejido conectivo y células musculares, que paulatinamente aumenta de tamaño disminuyendo la luz de la arteria y su elasticidad.

Factores de riesgo

Numerosos son los factores de riesgo implicados en su desarrollo, los cuales pueden dividirse en factores no reversibles y factores reversibles. Entre los no reversibles se destacan la edad, antecedentes familiares de arterioesclerosis, el sexo masculino y en los últimos años se ha propuesto el tipo de personalidad pero se encuentra en discusión aún.

Dentro de los factores reversibles o modificables se destacan una dieta rica en grasas de baja densidad (LDL) y reducida en grasas de alta densidad (HDL). La obesidad, sobre todo la predominante en el tronco, implica un riesgo elevado de desarrollo arterioesclerosis. La (hipertensión arterial es otro factor comúnmente relacionado ya que se ha visto que en personas hipertensas existe una elevada incidencia de arterioesclerosis. El tabaquismo favorece notablemente la arterioesclerosis, tanto la nicotina como las diversas sustancias químicas que contiene son nocivas para las paredes arteriales, incrementan los niveles de LDL y estimulan la contracción arterial.

La actividad física influye notablemente al observarse en numerosos estudios que el sedentarismo aumenta el riesgo y que la práctica regular resultaría un factor protector.

Las personas diabéticas desarrollan precozmente arterioesclerosis por los trastornos metabólicos que presentan de su enfermedad de base.

Cuadro clínico

Las manifestaciones clínicas son múltiples y muy variadas dependiendo del territorio al cual lleva sangre la arteria involucrada, el grado de obstrucción que presenta y el tiempo en el cual se desarrolle.

Se caracteriza por no manifestarse durante largo tiempo hasta que finalmente se ocluye a un nivel crítico que impide la normal circulación sanguínea en la parte del organismo irrigado por dicha arteria.

En general la sintomatología se presenta en forma gradual a medida que se ocluye la luz arterial por la placa ateromatosa. En las extremidades provoca dolor, manifestándose en principio solamente al aumentar la actividad física para finalmente ser continuo y dificultar la deambulación.

A nivel cardíaco pueden presentarse cuadros de angina de pecho con dolor intenso en la parte anterior del tórax o con un cuadro de infarto de miocardio.

El compromiso de las arterias cerebrales, dependiendo de la arteria involucrada, ocasiona trastornos visuales, auditivos, en la expresión, disminución en la sensibilidad en regiones del cuerpo o hemiplejías.

Prevención y tratamiento


La modificación de los factores de riesgo es de gran utilidad al evitar la progresión de las lesiones desencadenadas por la arterioesclerosis e incluso puede llegar a observarse cierta regresión de las mismas. Por lo que es recomendable disminuir de peso, modificar los hábitos alimentarios, incrementar la actividad física, controlar los niveles de presión arterial y suprimir el tabaco.

Las medidas terapéuticas consisten principalmente en controlar los factores de riesgo. Una vez que la arterioesclerosis está establecida, el tratamiento específico está dirigido principalmente a prevenir y tratar con medicamentos y/o cirugía las complicaciones que aparecen en el curso de los años, como angina de pecho o infarto de miocardio, insuficiencia renal, accidente cerebrovascular, etc.

Bibliografía
"Manual Merk" ed. Harcourt Brace
"Medicina Interna", Tomo II - Farreras, Rozman- ed. Harcourt Brace
"Medicina Interna", - J . Rodes Teixidor, J. Guardia Massó.

Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2006

La gripe

Cuando el frío le asegura sobrevida dentro y fuera del cuerpo de sus blancos predilectos, aparece con puntualidad y causa estragos especialmente en su público más vulnerable: niños de 6 a 24 meses, personas mayores de 65 años o quienes sin distinción de edad, sufren diabetes, enfermedades cardíacas, pulmonares o renales crónicas, asma o depresión inmunitaria.
La gripe estacional o “humana”, causada por el virus de la influenza en sus dos subtipos, A y B, es menos escandalosa que la llamada “gripe del pollo”, pero no deja de ser una amenaza para la salud pública: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año afecta entre el 5 y el 15% de la población, provocando de tres a cinco millones de casos graves de infección en las vías respiratorias altas.
No es un virus inocente y sus complicaciones causan entre 250000 y 500000 muertes anuales. Según las estimaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos, hasta el 2% de las infecciones virales por influenza pueden resultar fatales.
En invierno son múltiples los virus circulantes. Sin embargo, la influenza se instala con una indiscutible presencia mayoritaria.
Diagnóstico diferencial
El diagnóstico por influenza puede ser a través de manifestaciones clínicas de la persona(comienzo brusco de fiebre, en general superior a los 38°C, síntomas respiratorios como tos y alguna manifestación general: dolor de cabeza o dolores musculares). También existen métodos de confirmación de la infección por el virus de la gripe, que se realizan a través de la toma de muestras de secreciones respiratorias de la garganta y la nariz.
La confirmación se hace imprescindible cuando existen dudas acerca de la presencia de
infecciones bacterianas con las que puede complicarse la gripe –como sinusitis y otitis-, aunque las más graves son las neumonías bacterianas, que suelen presentarse luego de varios días de iniciado el cuadro gripal, incluso cuando el paciente está comenzando a recuperarse, y se acompañan de fiebre, tos con expectoración y dolor en el tórax, aunque en los ancianos estas manifestaciones pueden ser muy sutiles.
Complicaciones
El virus de la gripe produce, al infectar las células del árbol respiratorio, muerte de las mismas, los que facilita la colonización bacteriana y la consecuente aparición de infecciones bacterianas graves como la neumonía. Por otro lado el virus produce hiperreactividad bronquial, algo parecido al asma, que en personas normales no genera mayores trastornos, pero que en pacientes con enfermedades pulmonares o crónicas facilita su descompensación. También se ha visto que la gripe es un cuadro donde el organismo produce una respuesta inflamatoria generalizada, que en personas con diabetes puede llevar a una descompensación.
Por otro lado, en personas con trastornos de la inmunidad o de las defensas la infección puede ser más grave y prolongada que en personas con defensas normales.-

Artículo publicado el 1 de Septiembre de 2006

La vejez y la memoria

Mantenerse activo
La vejez es tomada muchas veces como sinónimo de pérdida y declinación, sobre todo en las sociedades occidentales y desarrolladas, donde la juventud, la fuerza física y la competitividad son consideradas claves fundamentales del éxito y la felicidad. Pero la edad madura es una etapa de cambios naturales que puede ser transitada con mucha calidad si sabemos manejar ciertos aspectos de la salud física, psicológica y social.
Entre las funciones que se suponen más amenazadas por el paso del tiempo está la memoria. Pero, ¿es cierto que en todas las personas falla la capacidad de recordar a medida que envejecen? De acuerdo a investigaciones recientes respaldadas por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA, por su sigla en inglés), que forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud de los EUA, este concepto es erróneo. Investigadores del Instituto revelan que la falla de la memoria no tiene por qué empeorar al envejecer. Nuevos estudios realizados por el organismo aseguran que mantener activa nuestra memoria es la mejor arma para prevenir la pérdida de esta preciada función humana. Paralelamente, mantener la mente activa es la clave para mantener un buen funcionamiento general del cerebro.
Las autoridades del Programa de Neurobiología del Envejecimiento del NIA afirman que quien no usa su memoria, paulatinamente la pierde. Es necesario cambiar el viejo mito de que cuando envejecemos nos volvemos seniles. Aprender que la demencia y la pérdida de memoria comúnmente asociadas con la edad no son, de hecho, parte del proceso normal de envejecer.
Enfermedades y causas
Más allá de las afirmaciones anteriormente planteadas, es un dato de la realidad que muchas personas mayores, aunque no todas, parecen experimentar una sustancial pérdida de memoria. Esto se debe a que varias enfermedades, que pueden tener efectos negativos sobre las células cerebrales, tienen mayor probabilidad que el envejecimiento normal de causar deficiencia cognoscitiva. Los estudios sugieren que la pérdida de la función del cerebro puede ser mayormente atribuida a algún tipo de evento patológico no relacionado directamente con la edad. Entre las razones médicas que pueden causar disfunción o muerte de las células cerebrales están:
• las infecciones virales,
• problemas crónicos de insomnio,
• problemas de alcoholismo crónico y abuso de drogas,
• desórdenes del cerebro o del sistema nervioso, tales como la enfermedad de Parkinson,
• pequeños derrames o accidentes cerebrovasculares.
• traumatismos.
Además, nuevas evidencias sugieren que la pérdida de algunas células cerebrales- sobre todo las ocasionadas por alguna enfermedad- podría ser reversible. Según los expertos del NIA, las células cerebrales pueden incluso ser reparadas y regeneradas con un tratamiento médico apropiado.
Investigaciones sobre la neuropsicología del envejecimiento han descubierto que, contrariamente a las creencias comúnmente respaldadas, las personas continúan desarrollando nuevas células cerebrales durante toda la vida, y que estas células continúan naciendo aún en la etapa adulta.
Aprender a recordar
Las altas tecnologías de imágenes como la resonancia magnética funcional de la imagen (FMRI, por su sigla en inglés) y la tomografía de emisión de positrones (PET) permiten hoy a los científicos ver lo que sucede en el cerebro de un individuo mientras éste realiza tareas o está procesando información, ayudando a determinar cuáles regiones del cerebro son responsables de ciertas actividades específicas.
Estos descubrimientos también están arrojando luz sobre cómo podemos aprender y recordar. Los investigadores del NIA están examinando cómo el cerebro de una persona mayor memoriza y recupera información en comparación con la manera en que el cerebro de una persona joven completa las tareas.
Es necesario aclarar que la noción popular de que se puede mejorar la memoria tomando suplementos dietéticos tales como gingko biloba o vitaminas puede representar una tendencia social a encontrar una solución rápida en vez de hechos comprobados. Se ha demostrado que el gingko incrementa la circulación de la sangre, lo cual a su vez ayuda a la función del cerebro. Otras acciones de éste u otros suplementos deberán ser probadas mediante estudios científicos. Mientras tanto, el verdadero secreto para una función óptima de la mente es una buena alimentación, un buen descanso y la adecuada actividad tanto física como mental.

Este artículo contiene información del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA), perteneciente a los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos de Norteamérica (NIH).

Artículo publicado el 6 de Octubre de 2006

El asma

El asma es una enfermedad crónica (de por vida) de las vías aéreas y los pulmones. Es una forma de reacción inflamatoria, que genera obstrucción excesiva, ante diversos estímulos:
-Elementos externos no infecciosos: alimentos, polvillos, hongos, medicamentos, cosméticos, pelo de animal.
-Infecciones: mayormente virales.
En la mayoría de los episodios hay un elemento desencadenante llamado “alérgeno”. Otras veces no se determina cual es, en especial cuando el factor desencadenante es anímico o está relacionado con eventos que produjeron tensión o emociones fuertes, en la persona asmática.
Es fundamental reconocer los síntomas.
En al mayoría de los casos, estos episodios se alternan con períodos totalmente libres de síntomas. Habitualmente la sintomatología se intensifica durante la noche (por aumento del tono broncomotor fisiológico).
Síntomas más comunes:
-Tos con expectoración.
-Sensación de falta de aire.
-Silbidos en el pecho.
-Susceptibilidad a tener infecciones respiratorias frecuentes.
-Disminución de la tolerancia al ejercicio.
¿Cuáles son las señales?
-Tos crónica: generalmente síntoma inicial importante, que indica que algo está mal con su sistema respiratorio, sin importar su edad.
-Producción de moco por los pulmones: como una respuesta defensiva a los irritantes o a la infección.
-Respiración acortada (fatiga): luego de un ejercicio leve o esfuerzo mínimo. La respiración dificultosa o forzada, así como la sensación de dificultad  para llevar aire a los pulmones o para expulsarlo.
-Sibilancias: respiración ruidosa o silbidos en el pecho.
-Factores genéticos: herencia y asma.
Si bien la tendencia a sufrir de asma parece ser hereditaria, existe una compleja interacción entre múltiples factores genéticos y exposición ambiental .
Evite exposición a los alergenos.
Padres alérgicos tiene mayores probabilidades de tener hijos alérgicos. No todos los asmáticos son alérgicos, ni todos los alérgicos son asmáticos.
Calidad de vida.
El asma es un trastorno crónico que puede afectar la calidad de vida generando restricciones considerables en los aspectos físicos, emocionales y sociales, de la vida de los pacientes.
Puede dar lugar a la interrupción del sueño provocando fatiga y somnolencia durante el día.
Medidas de control ambiental en el hogar.
Los factores desencadenantes no son la causa del desarrollo inicial del asma, pero cuando está presente, estos factores pueden exacerbarla.
Las medidas deben ser prácticas y con sentido común.
La identificación de los desencadenantes que inducen la inflamación y la obstrucción aguda de la vía aérea es un paso importante en la prevención del asma.
Al evitarlos se logra una reducción de los síntomas, una disminución de la hiper reactividad bronquial a largo plazo, y un menor requerimiento de fármacos. Ejemplo: Evitar el humo del cigarrillo (fumar afuera).
Tratamiento farmacológico
En los últimos años, los importantes avances en el conocimiento de la enfermedad, y el desarrollo de nuevos fármacos, permiten, en la actualidad, a la mayoría de los niños y adultos lograr un adecuado control de la enfermedad, con buena calidad de vida. Los distintos fármacos son utilizados para revertir y prevenir  la obstrucción del flujo aéreo.
Las indicaciones se brindan , en cada caso según los grados de severidad. No debe  olvidarse que es una condición crónica con exacerbaciones agudas. Por eso se deberá tener siempre a mano la medicación necesaria de recate, para una crisis hay que administrar broncodilatadores (salbutamol).
Un tratamiento preventivo adecuado con antiinflamatorios evita consultas urgentes al médico y permite hacer una vida normal. Los aniinflamatorios más eficaces son los Corticoesteroides, que son la piedra angular en el tratamiento del asma bronquial, porque disminuyen la hiper reactividad bronquial, las secreciones bronquiales y el edema, mejorando los síntomas y aumentando la respuesta a los broncodilatadores.
La vía inhalatoria  (corticoide inhalados, broncodilatadores)permite administrar  la medicación directamente en los pulmones, y así su comienzo de acción es más rápido. Los corticoides  sistémicos (endovenosos, orales) se reservan para los cuadros agudos, donde el paciente no responde a los broncodilatadores. Los efectos locales adversos pueden evitarse.

 

Artículo publicado el 23 de Mayo de 2006

Usos del aloe vera

El Aloe es un excelente limpiador y antiséptico natural (contiene al menos seis agentes antisépticos: lupeol, ácido salicílico, nitrógeno de urea, ácido cinámico, fenol y azufre), que penetra fácilmente en la piel y en los tejidos (en algunas ocasiones cruzando siete capas distintas), que actúa como anestésico calmando todo tipo de dolores (especialmente los musculares y de las articulaciones) y tranquilizando los nervios, que posee una gran actividad bactericida, que también destruye numerosos tipos de virus, que es fungicida, antiinflamatorio, antiprurítico (detiene la comezón), altamente nutritivo (contiene vitaminas, minerales y azúcares), dilata los capilares sanguíneos incrementando la circulación en la zona afectada, descompone y destruye los tejidos muertos (incluyendo el pus), favorece el crecimiento celular normal (acelerando la curación de llagas y heridas), hidrata los tejidos y es antipirético (elima la sensación de calor en las llagas, úlceras e inflamaciones).
Los siguientes son algunos de los problemas para los que ha sido utilizado con éxito:
Alergias, abscesos, adicciones (a drogas diversas), aftas, afonía, agotamiento, asma, ampollas, amigdalitis, acné, acidez de estómago, anemia, artritis, arteriosclerosis, anorexia.
Bronquitis, bursitis.
Calambres musculares, calvicie, caspa, cataratas, celulitis, ciática, cirrosis, cólicos, colitis, contusiones, cortes, cistitis, carbunclo, cortes al afeitarse, catarros, congestión intestinal, cáncer, cándida, comezones de todo tipo, congestión nasal.
Dermatitis, diabetes, disentería, depresión, dolores de cabeza, dolores de las articulaciones, dolores de muelas, dolores de estómago, dolores musculares, desarreglos evacuatorios, disfunciones intestinales.
Edema, erisipela, epidermitis, exantema, enteritis, esterilidad debida a ciclos anovulatorios, esclerosis múltiple, esguinces, erupciones, enfermedades de las encías, estreñimiento.
Forúnculos, fiebres sin identificar, flatulencias.
Gangrena, glaucoma, gota, gripe
Hemorroides, hepatitis, herpes genital, herpes zoster, halitosis; heridas de todo tipo, hipertensión, hongos.
Insuficiencia arterial, insomnio, ictericia, irritación bucal, indigestión, infecciones por levaduras, infecciones de la vejiga y de los riñones.
Keratosis folicularis.
Laringitis, lepra, lupus, luxaciones, leucemia.
Mal aliento, mastitis (en las vacas), manos ásperas, manchas en la piel, manchas congénitas, meningitis, miopía, mordeduras de serpientes.
Náuseas de todo tipo.
Obesidad, olores (supresión del mal olor en las úlceras), enfermedades de los ojos.
Pie de atleta, piel seca, pezones estriados, parásitos intestinales, picaduras de insectos, pecas seniles, picaduras de víboras y alacranes, psoriasis, prostatitis, picores de todo tipo, problemas del páncreas diversos.
Quemaduras (térmicas, por radiación, solares, químicas ó por líquidos).
Resfriados.
Sabañones, seborrea, sinusitis, SIDA.
Tendonitis, tracoma, tuberculosis, torceduras, tos, tortícolis.
Uñas encarnadas, úlceras en las piernas, úlcera péptica, úlcera de duodeno, (todo tipo de úlceras), urticaria.
Vaginitis, várices, virus de Epstein.
Zoster (herpes).
Utilización casera del áloe
La hoja recién cortada posee unos efectos terapéuticos mucho más potentes que cualquier extracto o gel comercial de los existentes en la actualidad. Si no tiene Vd. una planta de áloe en casa, vale la pena que compre una. Los beneficios que de ella obtendrá le compensarán con creces de su modesto costo. Mi consejo es que sea una planta de áloe vera (áloe barbadensis Miller), por la mayor carnosidad de sus hojas. Aunque el áloe arborescens o el áloe ferox -generalmente más abundantes en las tiendas de plantas ornamentales- son igualmente válidas. Tan sólo por su utilidad como primer auxilio en caso de quemaduras, pequeñas heridas y problemas cutáneos, será ya una buena inversión. Además, recuerde que desde hace miles de años -y en muchos lugares todavía en la actualidad- se cree que la planta de áloe genera influencias benéficas en el entorno en el que se halla.
Para que una planta posea las cualidades curativas óptimas deberá haber alcanzado su madurez, esto es, tener al menos entre año y medio y dos años. A la hora de utilizarla corte siempre una de las hojas inferiores, pues son las más gruesas, las más maduras y las de mayor efecto terapéutico. Arránquela desprendiéndola del tronco. Con un cuchillo, corte los tres o cuatro metros inferiores de la hoja (toda la parte blanquecina un poco más), desechándolos. Seguidamente -sobre todo si va a ser utilizada internamente- manténgala, durante unos minutos en posición vertical o ligeramente inclinada a fin de que la savia amarilla se vaya drenando. Aunque la savia es muy rica en substancias curativas, en ella está también contenida la aloína, cuyo sabor amargo y sus efectos purgantes hacen que su uso para usos internos sea desaconsejable. También puede tener efectos ligeramente irritantes sobre la piel o sobre las mucosas cuando se la utiliza externamente.
Aplicaciones externas
Después corte los bordes de la parte que vaya a utilizar en este momento, a fin de eliminar las espinas. Seguidamente parta la hoja longitudinalmente por la mitad. En la utilización externa se ha observado que los efectos son mucho más rápidos y contundentes cuando se aplica un trozo de hoja sobre la zona afectada, con la pulpa en contacto con la piel pero sin desprenderla de la corteza. Para mantenerla en su lugar se puede utilizar una venda o esparadrapo. Cuando por las características de la lesión a tratar no sea posible mantener la corteza, se podrá extraer la pulpa con una cuchara, machacándola o moliéndola seguidamente para facilitar su aplicación. Antes de aplicar la pulpa es muy importante lavar bien la zona de la piel en la que se va a utilizar. Estudios realizados por el Dr. Ivan E. Danhof han demostrado que el áloe penetra en la piel al menos cuatro veces más rápido que el agua. Ello le confiere una gran utilidad cuando es combinado con otros elementos nutritivos o curativos, pero es muy importante lavar cuidadosamente la piel antes de utilizarlo -sobre todo en las heridas y quemaduras- pues de lo contrario podría introducir en el cuerpo la suciedad, las impurezas e incluso las bacterias y microbios acumulados sobre la piel. Las aplicaciones se pueden repetir cada hora, lavando siempre la piel antes de cada nueva aplicación.
En las quemaduras es importante recordar que cuanto antes se atiendan más rápida será su cura y menores las cicatrices. Se deberá aplicar generosamente pulpa de áloe machacada o una buena crema comercial de áloe, varias veces al día.
En caso de quemaduras de cierta importancia es conveniente refrescar la zona afectada con agua corriente durante 15 o 20 minutos. De este modo se logra bajar la temperatura de la piel, impidiendo que siga quemándose por sí sola. Esta simple medida, junto a la siguiente aplicación del áloe, harán que la curación sea rápida y completa.
Para evitar las quemaduras de sol -y el consiguiente riesgo de contraer cáncer de piel- es conveniente aplicarse una buena crema de áloe al menos 20 minutos antes de exponerse a los rayos solares y, como siempre, asegúrese de que dicha crema contiene realmente un buen porcentaje de áloe.
En algunas ocasiones el uso externo de la pulpa de áloe puede resecar excesivamente la piel, lo cual podría resultar contraproducente en caso de ciertas enfermedades cutáneas. Para solucionar este problema se puede mezclar con aceite de oliva o de almendras dulces, o bien se recurrirá a una buena crema comercial de áloe.
Uso interno
Cuando la pulpa del áloe vaya a ser consumida internamente se podrá separar de la corteza del modo indicado, con la cuchara, o bien se pelará la hoja con el cuchillo cortando seguidamente la pulpa en cubos, con cuidado de que no queden trozos de corteza para evitar su sabor amargo. Aunque el sabor de la pulpa no es desagradable, ciertamente su aspecto mucilaginoso la hace muy poco apetitosa e incluso, para algunas personas, algo repugnante. Hay quienes prefieren molerla en una licuadora y tomarla mezclada con zumos de fruta o con miel, mientras que otros la toman en ensalada o directamente mordiendo la hoja recién pelada.
Para conservarla se molerá inmediatamente después de pelada la hoja, guardándola después en el frigorífico. De este modo conserva sus cualidades medicinales por lo menos durante dos semanas. En caso de que su color se hiciera más obscuro ello indicaría que el proceso de oxidación ha comenzado ya, por lo cual se deberá desechar.
En los casos de problemas bucales, llagas, heridas por extracciones, gingivitis o estomatitis, se molerá la pulpa, manteniendo el gel en la boca todo el tiempo que sea posible y procurando que permanezca en contacto con la zona afectada.
Alergias
Según un informe publicado en 1980 por los doctores Morrow, Rapoport y Strick, menos de un 1% de la población es alérgica al áloe. Ciertamente es una proporción muy baja si la comparamos con algunos medicamentos o incluso con alimentos bastante comunes. Pero podría darse el caso de que estuviera Vd. comprendido dentro de ese casi 1%. Por ello es aconsejable que antes de tomar o de aplicarse externamente la pulpa de áloe o algún producto comercial a base de áloe, compruebe que no va a sufrir reacciones desagradables de tipo alérgico. La mejor manera es aplicarse un poco de gel de áloe o de pulpa recién extraída de la hoja en algún lugar donde la piel sea fina, como por ejemplo en la parte interna del brazo, o detrás de la oreja. Si durante la hora siguiente no experimenta ningún tipo de comezón ni de erupción cutánea, ello indicará que no es usted alérgico al áloe. Si por el contrario se presentaran dichas reacciones desagradables, puede ser que el áloe no sea adecuado para usted. No obstante, si efectuó la prueba con algún producto comercial será conveniente que la vuelva a realizar otro día con pulpa de áloe recién cortada, pues podría darse el caso de que la alergia no fuera generada por el propio áloe sino por algún producto utilizado en el proceso de conservación o estabilización.
Alergia a los sulfitos.- Quienes sean alérgicos a los sulfitos deberán abstenerse de tomar gel o jugo de áloe vera comercial, pues son muchas las marcas, aunque no todas, que utilizan esta substancia como conservante sin advertirlo en la etiqueta.
Advertencias finales
Tanto quienes utilizan el áloe con asiduidad, como quienes lo cultivan, lo procesan, lo venden, o escriben sobre él saben que posee cualidades extraordinarias, pero también tiene sus limitaciones. En los Estados Unidos es muy común que quienes comercializan directamente productos de áloe manifiesten que su compañía no proclama ninguna de sus supuestas cualidades curativas, pero seguidamente suelen relatar alguna cura casi milagrosa ocurrida personalmente a ellos o algún familiar o conocido suyo. Aunque dichas curas pueden ser reales, ello no significa que siempre sean repetibles. El áloe no es un cura-lo-todo, sus efectos benéficos pueden variar de unas personas a otras y, por supuesto, dependerán de la calidad del producto o de la hoja utilizada.
Si compra gel de áloe para uso interno averigüe antes cual es su contenido de polisacáridos mucilaginosos (algunas veces denominados mucopolisacáridos o incluso MPS). Si la etiqueta no contiene esta información, no lo compre. Busque un producto que contenga al menos 12.000 mg. de polisacáridos por litro. Recuerde que la cantidad recomendada para las personas sanas es de 1.200 mg. de polisacáridos al día. Los enfermos deberán tomar al menos 3.000 mg. diarios de polisacáridos de áloe o mucho más si la enfermedad es grave.
Las mujeres embarazadas deberán utilizar el áloe con prudencia, ya Paracelso decía que "tomado durante cierto tiempo puede provocar evacuaciones menstruales", por lo que podría causar el aborto.
En caso de enfermedades graves, no interrumpa por iniciativa propia el tratamiento médico que esté siguiendo para probar con el áloe vera. Si cree usted que el áloe le podría ayudar, consulte antes con un médico naturista y expóngale sus razones. Realmente, nada le impide utilizar el áloe como complemento a su tratamiento médico actual. Salvo en el caso poco probable de que sea usted alérgico a ella, la maravillosa "planta que cura" tan sólo le reportará beneficios.
Las enfermedades son procesos a ser tratados íntegramente en su origen, síntoma y evolución hasta su total sanación.
Fuente:
Neil Stevens. Aloe Vera.
Editorial Sirio. Pág. 180-193

 

Artículo publicado el 13 de Mayo de 2006

El colesterol alto, un enemigo de la salud

Lo que hace que aumente el porcentaje de colesterol en la sangre es la grasa saturada. Los alimentos con alto contenido de grasa saturada incluyen las carnes grasas y los productos elaborados con leche entera. El aceite vegetal hidrogenado, el de coco, el de grano de palma, el de palma y la manteca de cacao también poseen una alta proporción de grasa saturada. Se encuentran comúnmente en los productos horneados industriales, en los alimentos procesados y en las cremeras no lácteas.
Aunque los productos hechos con tales ingredientes pueden clasificarse como "libres de colesterol", los consumidores deben estar conscientes de que la presencia de grasa saturada puede afectar al colesterol en la sangre negativamente. Colesterol también se encuentra naturalmente en ciertos alimentos, incluyendo la carne de ganado (carnes rojas), particularmente el hígado y otros órganos.
También se halla en los productos a base de leche entera. La yema del huevo (las claras están libres de colesterol) contiene la concentración más alta de colesterol que podamos encontrar en los alimentos: la yema de un huevo Grado A contiene 71 por ciento de la ingesta diaria de colesterol recomendada para una persona, que es de 300 mg al día. Algunos moluscos y también ciertos crustáceos como la langosta, los cangrejos de mar y los camarones, también son altos en colesterol; sin embargo, también son muy bajos en grasa saturada.
Los consumidores conscientes del colesterol deben leer las etiquetas del producto y comprar artículos que sean hechos con aceite no saturado (aceite de girasol, maíz, soja y semilla de algodón) o con aceite mono no saturado (aceites de oliva, maní y canola). Las grasas tanto no saturadas como mono no saturadas tienden a bajar el colesterol en la sangre. La grasa saturada debe representar no más del 10 por ciento de la ingesta total de grasa. La ingesta total de grasas debe representar no más del 30 por ciento de la ingesta calórica total.
¿Para qué sirve el colesterol?

A partir del colesterol se sintetizan o fabrican algunas hormonas, como las sexuales o las esteroideas.

- El colesterol es necesario para la digestión de las grasas e interviene en la formación de ácidos biliares (bilis).

En la piel y por acción de los rayos solares, el colesterol se transforma en vitamina D.

Forma parte de todas las membranas celulares del organismo.

El colesterol de que dispone nuestro organismo procede de dos vías distintas: una, la que se sintetiza en el hígado, y otra, la que procede directamente de los alimentos.
El "bueno" y el "malo"
¿Cuál es la diferencia entre el colesterol "bueno" y el colesterol "malo"? Estos términos a veces se emplean para describir la lipoproteína de alta densidad (HDL, high density lipoprotein) y la lipoproteína de baja densidad (LDL low density liprotein), que son tipos de moléculas proteicas que llevan el colesterol a través de todo el cuerpo. El LDL se denomina "malo" porque deposita el colesterol en las arterias coronarias, aumentando el riesgo de sufrir una cardiopatía coronaria. El HDL se considera "bueno" porque elimina el colesterol de la circulación sanguínea, en realidad reduciendo el riesgo. Una dieta alta en grasa saturada y colesterol se cree que reduce el paso de LDL en la sangre, mientras que la obesidad y las calorías excesivas estimulan la sobreproducción de LDL.
¿Con qué frecuencia debo probar mi nivel de colesterol?
El Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol recomienda la prueba de colesterol para todos los adultos de 20 años de edad y mayores. Si el nivel es menor de 200 mg/dl, la próxima prueba debe realizarse en cinco años. Si la prueba demuestra entre 200 y 239 mg/dl y no confirma cardiopatía coronaria o dos factores de riesgo de la enfermedad, se recomiendan orientación alimentaria y pruebas de colesterol anuales. Si el test señala 240 o más, sumados a cardiopatía coronaria o dos factores de riesgo de la enfermedad, un análisis lipoproteico (descomposición de los niveles de HDL y LDL) se recomienda cada 6 meses.
¿Qué son los triglicéridos?
Los triglicéridos -un tipo de grasa que las lipoproteínas de densidad muy baja (colesterol de LDL) transportan por todo el organismo- son empleados por el cuerpo como energía. El hígado produce los triglicéridos y convierte algunos en colesterol. Las grasas saturadas, las no saturadas y las mono no saturadas son tipos de triglicéridos.
Una concentración persistentemente alta de triglicéridos en la sangre puede agregar elementos al riesgo de cardiopatía coronaria, especialmente si el colesterol está elevado o están presentes otros factores de riesgo para cardiopatías coronarias.
Una dieta adecuada y ejercicio: una fórmula ideal para el colesterol alto
Si su médico le recomienda que reduzca su nivel de colesterol, inicialmente puede darle normas alimentarias y de ejercicio, lo cual puede o no ser dirigido hacia una pérdida de peso. Si después de seguir las normas cuidadosamente su nivel de colesterol no ha alcanzado la meta deseada, su médico puede prescribirle medicación.
Para bajar el colesterol es necesario cambiar la alimentación. Es especialmente aconsejable aumentar el consumo de verduras, frutas, cereales; las verduras son más aconsejables crudas, al igual que las frutas. Son buenísimas las ensaladas (lechuga, tomate, maíz, zanahoria, cebolla, ajo, remolacha, brotes de soja, espinacas tiernas, rabanitos, limón, etc.).
Evitar todo lo posible el consumo excesivo de carne; consumirla una o dos veces por semana, evitando siempre el cerdo fresco o embutidos o dulces hechos con manteca. La carne de ternera y el pollo sin piel son ideales para una dieta sana. El consumo de la yema del huevo, dulces en general, manteca, crema, queso y margarinas vegetales debe ser restringido en nuestro plan alimentario.
Los alimentos integrales, como las galletas de avena, los bizcochos elaborados con harina integral, el pan, el arroz y la pasta integrales son indicados para mantener el colesterol en los niveles ideales.
Comer gran cantidad de frutas.
Los pescados sí se pueden consumir, pero no abusar de los pescados azules (sardinas, boquerones, bonito, palometa, salmón).
¿Por qué han de evitarse los dulces?
Porque todos los alimentos que el cuerpo no desgasta al tomarlos, quedan depositados en forma de grasa, por eso debe hacerse también ejercicio para bajar el colesterol.

Se pueden hacer tortillas pero sin yema.

Cuando se cocina, evitar los fritos en lo posible, y no utilizar mucho aceite en las preparaciones.

El aceite más aconsejable es el de oliva o cualquier otro vegetal, pero evitar margarinas vegetales (por el proceso químico dañino para solidificarlas).

Niveles de colesterol
Deseables: menor a 200 mg/dl
En los límites: 200-239 mg/dl
Altos: 240 mg/dl
Tratamiento de la hipercolesterolemia
Valores de análisis:
Colesterol 200-250 mg/dl
Colesterol-LDL 135-175 mg/dl

Se debe hacer dieta y evitar otros factores de riesgo. Eficaz para la gran mayoría.

Control de análisis: hacerse un control cada 5 años.

Utilidad de los medicamentos: Excepcionalmente necesarios para los pacientes con factores de riesgo.

Moderada
Valores de análisis:
Colesterol 250-300 mg/dl
Colesterol-LDL 175-215 mg/dl

Se debe hacer dieta y evitar otros factores de riesgo.

Control de análisis: Debe hacerse un control a los 3 meses y luego cada año.

Utilidad de los medicamentos: Son necesarios para los pacientes con factores de riesgo y para los que no se controlen con 6 meses de dieta.

Severa
Valores de análisis:
Colesterol 300 mg/dl
Colesterol-LDL > 215 mg/dl

Dieta y evitar otros factores de riesgo.

Control de análisis: Debe hacerse un control a los 2 meses y luego cada 6 meses.

Utilidad de los medicamentos: Los medicamentos son necesarios para todos los pacientes ya que de por sí esta elevación se considera de alto riesgo.

 

Artículo publicado el 29 de Setiembre de 2006

Vejez y sordera

La presbiacusia
A pesar de que existen muchas personas que llegan a la tercera y cuarta edad con un aceptable sentido del oído, lo común es que esta capacidad vaya declinando con el tiempo. En algunos viejos esta declinación, denominada presbiacusia, es muy marcada, y puede originarse en distintos problemas fisiológicos.
La pérdida de la capacidad de audición puede iniciarse a partir de los 40 años en algunas personas hereditariamente predispuestas. En general, avanza lenta pero progresivamente, hasta manifestarse con claridad hacia los 60 años. Finalmente, en los ancianos que integran la llamada cuarta edad, llega a un nivel de sordera importante, capaz de afectar la capacidad de comunicación y sociabilidad.
El nombre presbiacusia deriva del griego: presbyte, que significa viejo, acusia, que refiere a oír.
Según el problema que aqueje a la persona, puede tratarse de una presbiacusia sensorial, nerviosa, de conducción coclear o por atrofia de la estría vascular. En todos los casos, se va produciendo progresivamente una disminución en la curva audiométrica, que comienza a hacerse evidente en primer lugar sobre los tonos agudos y paulatinamente va afectando los más graves.
Uno de los orígenes de este problema muchas veces tiene que ver con la ingesta desmedida durante toda la vida de tabaco o alcohol, pero también puede ser ocasionado por el colesterol, el exceso de ruido, las dietas mal equilibradas y poco controladas e, indefectiblemente, a los factores hereditarios.
La pérdida de la audición no es un fenómeno que se presenta en forma repentina, sino que sus efectos se van percibiendo paulatinamente. Hay varios síntomas que van indicando la aparición del problema. Será necesario subir cada vez más el volumen del televisor o la radio, o pedir a los otros que hablen más alto porque, a pesar de oir a alguien hablar, no se entiende lo que dice.
Ante la aparición de estos síntomas, es necesario recurrir inmediatamente a un profesional calificado, como son el fonoaudiólogo y el médico otorrinolaringólogo, para llegar a un diagnóstico real de la situación. La mayoría de las veces se trata de problemas de fácil o viable solución, siempre que se detecten a tiempo y se utilicen las ayudas auditivas adecuadas.
En general, estos recursos son los audífonos, prescriptos en la mayoría de los casos, y una intervención quirúrgica, que puede ser una opción para otros.
Aislamiento
Entre las muchas pérdidas que puede sufrir una persona con el avance de los años, la presbiacusia le propone un problema de doble riesgo. No sólo tendrá dificultades auditivas, sino que esto le planteará un difícil obstáculo para la comunicación, poniéndola en riesgo de perder contactos y compañías.
Casi sin darse cuenta, se deja avanzar el riesgo de caer en uno de los problemas más característicos y más graves de la vejez: la soledad. Problema que cada vez más, por la desvalorización que muchas veces sufren los ancianos en nuestras sociedades, lleva a la depresión y a la enfermedad o, incluso, a la muerte anticipada.
Cuando este problema no es visualizado en toda su dimensión, una familia puede cansarse de hacer esfuerzos por comunicarse con su abuelo, el cual pasará a segundo plano de las escenas familiares. Es el caso de muchos viejos que, por falta de información, por desinterés o por falta de estímulo, renuncian a la posibilidad de volver a estar conectados con el mundo.
Recuperar audición es reconquistar la calidad de vida. Gracias a los audífonos es posible que la persona anciana vuelva a participar activamente en su círculo familiar, que recupere el placer de volver a su anterior vida social y que reciba una segunda oportunidad para disfrutar de los estímulos sonoros que continuamente se suceden a su alrededor. El audífono es la ayuda auditiva que permite oír y entender sonidos de la forma más natural; es la solución más eficaz y menos agresiva que permite recuperar niveles auditivos prácticamente iguales a los que se tenían antes del inicio de la pérdida de audición. Actualmente, los audífonos son diseñados de forma tal que son casi imperceptibles a la vista, y de muy fácil acostumbramiento para quien los usa.
Para los casos en que resulta muy difícil la recuperación, y aun imposible, la imaginación hará surgir nuevos recursos de comunicación, apelando a otros sentidos, como la vista y el tacto.

 

 

Artículo publicado el 26 de Mayo de 2006

Angina de pecho

El trastorno denominado por los médicos angina de pecho o simplemente angina, es una de las causas más comunes en la consulta médica, en especial aquella llevada a cabo en las salas de emergencia de las instituciones hospitalarias. Es conocido también como preinfarto, aunque está denominación no es muy acertada debido a que no todos los episodios de angina se convierten en infarto, si bien es cierto que puede predisponer a dicho evento. Estadísticas calculadas para Estados Unidos indican que, tan sólo en ese país, 5 millones de personas consultan cada año por dicha situación.

La angina se define como un dolor localizado en el tórax, en la parte anterior del pecho y casi siempre de lado izquierdo. Puede irradiarse al cuello, la mandíbula y el brazo izquierdo. Es usual que sea desencadenado por el ejercicio y se alivia con el reposo.

 

La definición del trastorno, en apariencia sencilla, se complica un poco teniendo en cuenta que muchos otros eventos pueden cursar con una sintomatología similar. Sin embargo, cuando una persona consulta con síntomas similares, lo primero que el médico debe descartar es la presencia de angina, por cuanto es una condición severa, que puede conllevar situaciones graves.
Causas de angina
El dolor que siente el paciente con angina proviene del músculo del corazón, siendo este uno de los pocos casos en que el corazón duele. El síntoma se origina en la falta de aporte adecuado de oxígeno al órgano, es decir, cuando el riego sanguíneo que recibe el corazón es poco en comparación con las necesidades del músculo.
Cuando la persona está en reposo, el corazón necesita una cantidad determinada de oxígeno pues como es bien sabido, el latir del corazón nunca se detiene. Al hacer ejercicio o cuando la persona es sometida a una situación de estrés severo, los músculos del cuerpo requieren de mayor cantidad de oxígeno para llevar a cabo el trabajo requerido. Es la función del corazón aumentar la velocidad y la fuerza a la que bombea la sangre a través de las arterias, pero ese aumento de trabajo también demanda mayor consumo de oxígeno.
En una persona sana no hay problema alguno para suplir esa demanda excesiva, pero en la persona que sufre de ateroesclerosis, la obstrucción progresiva de las arterias por depósitos de colesterol, el calibre de las arterias está disminuido, por lo cual no puede aumentarse el volumen de sangre que llega a los tejidos.
En ese momento el músculo cardíaco entra en déficit de oxígeno y comienza a doler debido a que el trabajo es realizado por vías diferentes al consumo de oxígeno dando como resultado la acumulación de sustancias nocivas para las células. Los médicos definen esta condición del músculo cardíaco como isquemia, situación que de prolongarse puede llevar a ese mismo tejido a la muerte llamándose entonces infarto.
Las personas que sufren de algunas enfermedades como diabetes, hipertensión o colesterol elevado están más propensas a sufrir de angina. Así mismo, algunas conductas relacionadas con el estilo de vida, tales como el sedentarismo o el hábito de fumar, también predisponen al individuo a presentar angina. En conjunto, todas estas condiciones se conocen como factores de riesgo y pueden dividirse en modificables y no modificables.
Es deber del médico recomendar al paciente todas las medidas pertinentes para disminuir los factores de riesgo a los que esté expuesto para disminuir la probabilidad de desarrollar angina. Dentro de tal enfoque, la comunidad científica está en busca de poder detectar nuevos factores de riesgo para poder identificar las personas propensas a sufrir el trastorno y evitar que ocurra angina mediante la prevención.

El diagnóstico de la angina
En la mayoría de los casos el médico sospecha el diagnóstico de angina desde el momento mismo en que el paciente refiere los síntomas.
Es usual encontrar que el dolor se desencadena siempre con el mismo grado de esfuerzo físico (por ejemplo al caminar un determinado número de cuadras o subir escaleras) y que cede con el reposo y en esos caso se denomina angina estable. Cualquier excepción a este cuadro puede ser señal de complicaciones. Por ejemplo, si la angina comienza a aparecer cada vez con menor cantidad de ejercicio, puede suceder que la obstrucción de la arteria comprometida esté progresando. Por otra parte, si el dolor no cede con el reposo y se prolonga por tiempo mucho mayor al habitual, es posible que el tejido en isquemia haya muerto y se trate entonces de un infarto.
Una tercera situación preocupante es la aparición de angina de manera impredecible, incluso en reposo o durante el sueño. Cuando esto ocurre el mecanismo por el cual deja de llegar la sangre al músculo cardíaco es diferente, pues lo que sucede es que el vaso sanguíneo sufre un espasmo o contracción que disminuye su calibre de forma sobita, haciendo que la cantidad de sangre que pasa a través de él sea menos de lo normal. A esto se le conoce como angina inestable y su tratamiento es diferente al de la variedad estable.
Una vez que el paciente refiere la sintomatología clásica de angina, el médico ordenará una serie de exámenes destinados a confirmar el diagnóstico, determinar la causa de la disminución del flujo sanguíneo en las arterias coronarias (las encargadas de aportar la sangre al músculo cardíaco) y determinar la extensión del trastorno para decidir así el camino a seguir.
El electrocardiograma es el primero de ellos pero puede presentar el inconveniente de no mostrar alteraciones si no es tomado en el momento en que el paciente esté presentando un episodio anginoso. Por ello puede ordenarse una prueba de esfuerzo, que consiste en un registro electrocardiográfico realizado mientras el paciente realiza una cantidad de ejercicio previamente calculada por el médico. Este examen puede detectar la isquemia del corazón incluso antes de que aparezca el dolor. En la actualidad existen pruebas que utilizan técnicas de medicina nuclear y que dan los mismos resultados de la prueba de esfuerzo pero sin que el paciente tenga que realizar ejercicio alguno siendo ideales para pacientes con limitaciones físicas o de edad avanzada.
Otra serie de exámenes debe encaminarse hacia detectar los factores de riesgo de cada individuo en particular; la medición de azúcar en la sangre, toma de tensión arterial y la evaluación de los niveles de colesterol sanguíneo entre otros.
En tercera línea están las pruebas para determinar la extensión del daño y la localización de una posible obstrucción de las arterias coronarias. Dentro de estos el más utilizado es la angiografía coronaria, que consiste en un examen de rayos x en el que se dibujan dichos vasos sanguíneos. Para realizar este estudio, es necesario introducir un catéter desde la arteria femoral (localizada en el muslo) viajando por toda la aorta hasta las coronarias . Allí se inyectará un medio de contraste que, al circular en ellas, las hará visibles al tomar una radiografía. Mediante el procedimiento se pueden observar los sitios en donde están localizadas las obstrucciones que impiden el paso normal de la sangre.

Tratamiento de la angina
El tratamiento de la angina depende de la situación particular de cada individuo afectado. Según la severidad de cada caso el abordaje puede ser diferente.
En los casos leves el trastorno puede manejarse únicamente con drogas que alivien el dolor cuando éste se presenta acompañadas de cambios en el estilo de vida encaminados a modificar los factores de riesgo susceptibles de ser variados.
Entre los medicamentos más utilizados están los vasodilatadores, sustancias que como su nombre lo indica, actúan causando una dilatación de las arterias y dando así lugar a un aumento de la cantidad de sangre que circula a través de ellas. Entre ellos, los nitratos como la nitroglicerina son los más conocidos. Por la necesidad de que su efecto deba notarse en un lapso muy corto, las maneras de administrarla difieren un tanto de otros medicamentos convencionales, pudiéndose encontrar en tabletas para disolver debajo de la lengua, en aerosol o en parches para colocar en el pecho.
Vale la pena anotar que estos medicamentos tienden a disminuir la tensión arterial por lo que no deben administrarse junto con otros fármacos que también puedan tener este efecto. Son precisamente los nitratos los responsables de  algunas de las muertes reportadas por el uso de sildenafil (Viagra®), el revolucionario producto contra la disfunción eréctil lanzado al mercado en 1998, en pacientes que tomaron los dos medicamentos de manera conjunta.
Un segundo escalón de tratamiento lo constituyen los fármacos destinados a disminuir el consumo de oxígeno del corazón tales como los beta bloqueadores, los cuales al disminuir la frecuencia y la fuerza con que late el corazón disminuyen también el gasto de energía.
Las sustancias que impidan el taponamiento de las arterias también son de utilidad den estas primeras fases del tratamiento. Por ejemplo, medicamentos como la aspirina, que impide que se formen coágulos en las arterias y las estatinas, medicamentos que disminuyen la cantidad de colesterol en la sangre son de mucha utilidad en el manejo del paciente con angina. Las estatinas, además, actúan de manera benéfica sobre la placa de ateroesclerosis y sobre la función de la capa interna de las arteras o endotelio.

Tratamientos avanzados
En los casos severos en que la sintomatología es muy frecuente e intensa o en los que no hay respuesta con el manejo inicial, el médico puede decidirse por procedimientos un poco más complicados destinados a mejorar la obstrucción arterial. Uno de ellos es el denominado angioplastia, que consiste en llegar al sitio de la obstrucción de manera similar a como sucede en la angiografía coronaria, pero esta vez el catéter empleado lleva en la punta un pequeño balón que puede inflarse justo cuando pasa por el sitio de la obstrucción. Así, la arteria se ensancha en ese punto restableciendo el paso normal de sangre.
Un procedimiento similar es la colocación de dispositivos intracoronarios, más conocidos como stents, por su nombre en inglés, los cuales son pequeños adminículos metálicos de forma cilíndrica y tejidos a manera de una malla. Estos pequeños tubos se colocan también por medio de un catéter en el punto de la obstrucción, dejándose en ese lugar e impidiendo que la arteria pueda volver a cerrarse.
Una tercera intervención, recomendada en los casos en que las obstrucciones son múltiples o comprometen grandes tramos de arteria imposibles de dilatar mediante angioplastia o stents, es la realización de una cirugía de revascularización o puente coronario (en inglés bypass). La operación consiste en tomar una vena de la pierna o una arteria de la pared torácica y adjuntarla a la coronaria comprometida, antes del sitio de la obstrucción, para luego conectar el otro extremo en un sitio posterior a ella. De esa manera la sangre puede pasar por el nuevo vaso y llegar a los sitios que la coronaria enferma normalmente irriga.
Tratamientos para el futuro
En 1970 el científico estadounidense Judah Folkman descubri- que algunos tumores producían sustancias que hacían crecer nuevos vasos sanguíneos, los cuales llevaban la sangre a la masa haciendo que esta pudiera crecer e invadir los tejidos vecinos y llama- a este fenómeno angiogénesis. Investigaciones posteriores demostraron que este proceso ocurre en otras enfermedades e identificaron las sustancias que lo inducen. A finales de la década de los noventa, numerosos grupos científicos perfeccionaron técnicas para cambiar la información genética de ciertas células y obligarlas a producir sustancias que normalmente no sintetizan y llamaron a la nueva técnica terapia génica.
La combinación de todas estas investigaciones puede ser el tratamiento futuro de la angina pues varios estudios preliminares han demostrado que es posible, mediante terapia génica, inducir a los vasos sanguíneos del corazón para que produzcan nuevas ramificaciones, las cuales pueden restablecer el aporte sanguíneo normal en áreas en donde ésta se halle disminuida por una obstrucción. En caso de que estos hallazgos sean confirmados y que los científicos corroboren que el tratamiento no tiene efectos secundarios serios, la nueva técnica puede convertirse en corto plazo en el tratamiento más seguro para la angina.

Conclusiones
La angina es el dolor opresivo e intenso en el pecho, con frecuencia irradiado a partes vecinas del cuerpo, producto de un aporte insuficiente de sangre al músculo cardíaco. Su causa más común es la obstrucción de las arterias coronarias, casi siempre debido a ateroesclerosis. Ante la presencia de síntomas sugestivos debe consultarse al médico pues existen otras enfermedades que pueden cursar con síntomas parecido. Sin embargo, una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento debe iniciarse lo más rápido posible para evitar que la condición progrese y pueda desencadenar un infarto. Los tratamientos actuales incluyen cambios en el estilo de vida, medicamentos, procedimientos invasivos como la angioplastia o la implantación de dispositivos intracoronarios y la cirugía, pero recientes investigaciones dan pie para pensar que en el futuro a corto plazo existan tratamientos igualmente eficaces pero menos traumáticos.

Glosario
Angina: dolor en la parte anterior izquierda del pecho, de tipo opresivo, irradiado al cuello, la mandíbula, la espalda o el brazo izquierdo. Aparece con el ejercicio y cede con el reposo.
Angiogénesis: formación de nuevos vasos sanguíneos que ocurre en el cáncer y otras enfermedades pero que también puede inducirse para mejorar el riego sanguíneo del músculo cardíaco.
Angiografía coronaria: radiografía en la que un medio de contraste inyectado dentro de las coronarias las hace visibles y permite identificar los lugares en donde existe una obstrucción.
Angioplastia: procedimiento mediante el cual se lleva un diminuto balón al sitio en donde existe una obstrucción de la arteria coronaria para inflarlo en ese punto. De esa manera la arteria comprometida se ensancha y recupera su flujo normal.
Dispositivo intracoronario (stent): pequeño cilindro metálico hueco que se coloca dentro de la arteria en el sitio de la obstrucción para restablecer el paso de sangre e impedir que la arteria vuelva a cerrarse.
Factor de riesgo: circunstancia que hace a una persona más propensa a padecer o desarrollar una enfermedad.
Infarto: muerte de un tejido o un grupo de células debido a la falta de oxígeno cuando dejan de recibir el aporte adecuado de sangre. Es una lesión irreversible.
Isquemia: estado de déficit de oxígeno de un tejido o grupo de células cuando recibe un aporte insuficiente de sangre. En él las células obtienen energía por vías diferentes al consumo de oxígeno y acumulan sustancias tóxicas. Cuando dicho estado se prolonga puede llevar al infarto.
Terapia génica: modificación genética de una o varias células para modificar su comportamiento normal, induciéndolas, por ejemplo, a producir los factores de crecimiento que originan la angiogénesis.

 

Artículo publicado el 2 de Junio de 2006

 

Diabetes

La diabetes es un desorden del metabolismo, el proceso que convierte el alimento que ingerimos en energía. La insulina es el factor más importante en este proceso. Durante la digestión se descomponen los alimentos para crear glucosa, la mayor fuente de combustible para el cuerpo. Esta glucosa pasa a la sangre, donde la insulina le permite entrar en las células. (La insulina es una hormona segregada por el páncreas, una glándula grande que se encuentra detrás del estómago).
En personas con diabetes, una de dos componentes de este sistema falla:

Tipos de Diabetes

Hay dos tipos principales de diabetes. Al tipo I, dependiente de la insulina, a veces se le llama diabetes juvenil, porque normalmente comienxa durante la infancia (aunque también puede ocurrir en adultos). Como el cuerpo no produce insulina, personas con diabetes del tipo I deben inyectarse insulina para poder vivir. Menos del 10% de los afectados por la diabetes padecen el tipo I.
En el tipo II, que surge en adultos, el cuerpo sí produce insulina, pero, o bien, no produce suficiente, o no puede aprovechar la que produce. La insulina no puede escoltar a la glucosa al interior de las células. El tipo II suele occurrir principalmente en personas a partir de los cuarenta años de edad.

La importancia de un buen control de la diabetes

Este defecto de la insulina provoca que la glucosa se concentre en la sangre, de forma que el cuerpo se vé privado de su principal fuente de energía. Además los altos niveles de glucosa en la sangre pueden dañar los vasos sanguíneos, los riñones y los nervios.
No existe una cura para la diabetes. Por lo tanto, el método de cuidar su salud para personas afectadas por este desoren, es controlarlo: mantener los niveles de glucosa en la sangre lo más cercanos posibles los normales. Un buen control puede ayudar enormemente a la prevención de complicaciones de la diabetes relacionadas al corazón y el sistema circulatoria, los ojos, riñones y nervios.
Un buen control de los niveles de azúcar es posible mediante las siguientes medidas básicas: una dieta planificada, actividad física, toma correcta de medicamentos, y chequeos frecuentes del nivel de azúcar en la sangre.

Cómo mejorar el control de su diabetes

Gracias a una serie de avances tecnológicos de los últimos años es más fácil mejorar el control del nivel de azúcar en la sangre.
Mucha gente que padece el tipo I de diabetes ha podido mejorar su control mediante terapias intensivas de insulina, mediante múltiples inyecciones diarias, o meiante bombas de insulina. La The Food and Drug Administration (FDA) ha aprobado el Humalog, un nuevo tipo de insulina de acción rápida que debe ahyudar a controlar el aumento de azúcar que ocurre imediatamente después de comer. Las investigaciones más avanzadas buscan desarrollar una pequeña bomba de insulina implantable que hiciera inecesarias las inyecciones.
Existe una nueva píldora para el tratamiento de diabetes del tipo II. El Glucóphago (metformina) funciona aumentando la sensibilidad del cuerpo a la insulina. A diferencia de otras íldoras, que tienden a causar un aumento de peso, el Glucóphago frecuentemente causa una disminución de peso. Algunas personas afectadas por diabetes del tipo II que han estado tomando insulina, pueden dejar de tomarla cuando se añade Glcóphago a su programa. Precose (acarbose), otro tipo de píldora novedosa, funciona bloqueando la absorbción de fécula, con lo cual se reduce el la oleada de azúcar que se produce inmediatamente después de comer.
Continúa el progreso en la confección de aparatos con los que los pacientes pueden medir su nivel de glucosa en su propio hogar. Cada vez son más pequeños y más rápidos que los modelos antiguos, y funcionan con muestras de sangre más pequeñas.
los mejores indicadores del control de su diabetes es el Test de hemoglobina glycosylatada , que muestra su nivel de azúcar promedio sobre un periodo de tres meses. Puede usar los resultados de este test para mejorar su control de su diabetes, y de esta forma reducir el riesgo de complicaciones de diabetes.

La importancia de la educación sobre diabetes

A pesar de todos los avances en el tratamiento de la diabetes, la educación del paciente sobre su propia enfermedad sigue siendo la herramienta fundamental para el control de la diabetes. La gente que sufre de diabetes, a diferencia aquellos con muchos otros problemas médicos, no puede simplemente tomarse unas pastillas o insulina por la mañana, y olvidarse de su condición el resto del día. Cualquier diferencia el la dieta, el ejercicio, el nivel de estrés, u otros factores puede afectar el anivel de azúcar en la sangre. Por lo tanto, cuanto mejor conozacan los pacientes los efectos de estos factores, mejor será el control que puedan ganar sobre su condición.
También es necesario que la gente sepa qué puede hacer para prevenir o reducir el riesgo de complicaciones de la diabetes. ¡Por ejemplo, se estima que con un cuidado correcto de los pies, se podría prescindir de un 75% de todas las amputaciones en personas con diabetes!
Aunque las clases de educación sobre diabetes proporcionan infomración general útil, en el Diabetes and Hormone Center of the Pacific creemos que cada paciente debería recibir una educación a medida de sus necesidades concretas. Nuestro Centro suministra una evaluación completa de la condición médica de cada paciente, de sus actividades y su dieta. El equipo que confecciona esta evaluación incluye un médico, un tutor de diabetes, y un especialista en dietética. A continuación se desarrolla un plan de tratamiento que responde a las necesidades físicas, emocionales, dietéticas y educacionales de cada persona.

 

Artículo publicado el 12 de Junio de 2006

Próstata y tercera edad: medidas de prevención eficaces

¿Se pueden prevenir los problemas prostáticos?

La tendencia actual en materia de salud consiste en desarrollar estrategias que no se limiten a tratar los síntomas de una u otra enfermedad o disfunción, sino a prevenir la aparición de esos trastornos. Este impulso a la prevención nace del hecho de que la longevidad de la población se está incrementando de manera notable (por encima de los cinco años tanto en varones como en mujeres europeas).

Por lo tanto, desde el punto de vista urológico la pregunta que se plantea es cómo prevenir la salud prostática y cómo evitar la aparición y el desarrollo del adenoma de próstata (crecimiento prostático benigno) y del cáncer de próstata. Se han identificado células cancerosas en estudios de autopsia en numerosos varones a partir de los 50 años, es decir, en situación preclínica, o lo que es lo mismo, sin que produjeran ningún síntoma. La diferenciación de las células hacia un cáncer clínico (que ocasione síntomas al paciente) depende no sólo de factores genéticos, sino de otras circunstancias ambientales y nutricionales.

La administración de agentes (medicamentos, compuestos biológicos o suplementos alimenticios) para prevenir la inducción o retardar la progresión de las células tumorales (quimioprevención) es un planteamiento muy atractivo para aplicar en el cáncer prostático dada su elevada incidencia, el largo tiempo que requiere para su desarrollo y la evidencia de la existencia de lesiones pretumorales.

Asimismo, también se ha prestado interés a los factores que regulan el desarrollo y crecimiento del adenoma de próstata.
Recomendaciones para la prevención

En el momento actual no existe evidencia del beneficio de emplear de modo preventivo tanto antiinflamatorios como medicaciones hormonales habitualmente usadas en el tratamiento de la patología prostática.

Entre los diferentes recursos disponibles se encuentran modificaciones de la dieta, suplementos nutritivos y ciertas medicaciones. Además, existen diversos preparados “naturistas” que incluyen extractos de plantas (varios de ellos se pueden obtener con receta médica en España en las farmacias), antioxidantes (vitaminas D, E, Selenio, etc.) y otras sustancias, incluidas hormonas (melatonina, fitosteroles, etc.). Estos preparados dirigidos a la salud prostática no se encuentran disponibles en España, si bien se comercializan en países como EE.UU., Francia, Austria y Alemania. De todos modos, existen dudas en la comunidad científica de que estos productos tengan los mismos constituyentes, hayan sido sometidos a los mismos métodos de extracción y de que no exista alguna interacción entre los distintos componentes que lo forman.

Estas iniciativas que incluyen cambios alimenticios, la adición de ciertos suplementos dietéticos o incluso el uso continuado de medicamentos (que deben ser bien tolerados y exentos de riesgos, pues de lo contrario no tendría mucho sentido su uso al hablar de prevención) probablemente tengan un uso generalizado en los próximos años, a pesar de que en el momento actual no pueden ser recomendadas con datos concluyentes. La realidad es que muchos de esos productos también son aplicables a otras enfermedades, como las cardiovasculares, o al envejecimiento, y que muchos de ellos actúan en alguna fase del ciclo celular, o lo regulan .

Varios estudios han sugerido que una alimentación hipercalórica y una dieta rica en grasas de origen animal se relacionan con la aparición del carcinoma prostático. Por el contrario, se ha indicado que existe beneficio (es decir, serían protectores) en el consumo, entre otros, de legumbres (sobre todo del género de las crucíferas, como la coliflor, la escarola y los nabos) y de tomate (alimento rico en licopenes, único antioxidante que ha mostrado una relación con la prevención del cáncer de próstata). Asimismo, existen otros antioxidantes que, con más o menos evidencia científica, se asocian con la disminución de la incidencia del cáncer de próstata: el selenio, los isoflavonoides, la fenretinida, los licopenes y los retinoides, así como las vitaminas E y D. Recientemente, un estudio experimental (realizado únicamente a escala celular) insinuaba un posible beneficio relacionado con los polifenoles del vino tinto.
Medidas que se deben adoptar una vez que se padecen síntomas urinarios

Cuando el adenoma de próstata se ha desarrollado y el paciente sufre síntomas de prostatismo, se ha descrito una serie de indicaciones con el fin de evitar los problemas finales del proceso y concretamente la retención aguda de orina (imposibilidad para la micción). Entre estos se incluyen:

Relación entre molestias miccionales y la próstata

No todos los problemas miccionales en un hombre mayor se relacionan con la próstata. El envejecimiento altera la función y la coordinación entre la vejiga y el esfínter (el músculo que, situado por debajo de la próstata, evita los escapes involuntarios de orina), así como el ritmo de la diuresis (producción de orina) durante el ciclo sueño-vigilia. Las consecuencias finales son un debilitamiento de la musculatura de la vejiga, lo que conlleva que un porcentaje de orina no se pueda evacuar en la micción y una alteración de la capacidad de almacenar de la vejiga, que se manifiesta en síntomas irritativos, como la sensación de vaciarla de forma incompleta, la necesidad frecuente de orinar o el aumento del número de micciones, tanto por el día como por la noche. Hay que recordar que este último síntoma, que popularmente probablemente sea el más asociado con el prostatismo, no siempre se debe al crecimiento prostático, sino que puede deberse a la diabetes, al síndrome de apnea del sueño, a la insuficiencia cardíaca, a la insuficiencia venosa periférica o a determinadas alteraciones renales.

También hay determinadas enfermedades cerebrales (enfermedad de Parkinson, infartos cerebrales, etc) que alteran la capacidad de control voluntario y los reflejos de micción, y que numerosos fármacos (estamos considerando un grupo de población que probablemente utiliza diariamente uno o varios de ellos por diferentes motivos) también influyen en la producción de orina y el mecanismo de la micción (antidepresivos, hipnóticos, algunas medicaciones que se emplean para el control de la tensión arterial, etc).

Por ello es preciso una evaluación detallada por el urólogo o el médico general para orientar el problema y plantear el tratamiento correspondiente. Si la obstrucción urinaria es el mecanismo predominante o el causante principal de los síntomas, hay que considerar la opción más adecuada para resolverla, lo cual, la mayoría de las veces, y si la situación del paciente lo permite, requerirá la opción quirúrgica que, hoy por hoy, es la más eficaz.

Si no se confirma la existencia de una obstrucción significativa, o es irrelevante en comparación con otros factores, es apropiado orientar el tratamiento hacia procedimientos educativos adaptados específicamente a las aptitudes del paciente (conservación de las facultades intelectuales, entorno y situación asistencial del mismo):

 

 

Artículo publicado el 23 de Junio de 2006

Desórdenes comunes del ojo

¿Cuáles son los desórdenes comunes del ojo?
La siguiente lista provee una breve descripción de varios desórdenes comunes del ojo. Consulte con su médico o con un oftalmólogo para obtener más información. 

 

 

Artículo publicado el 4 de Julio de 2006

Demencias seniles:¿se pueden prevenir?

Las demencias (Enfermedad de Alzheimer, Enfermedad de Parkinson con demencia y otros trastornos relacionados) son probablemente los trastornos clínicos más importantes de nuestro tiempo en términos de sobrecarga para los individuos afectados y sus familias y, desde luego, de coste para la sociedad. La Enfermedad de Alzheimer supone entre el 60% y el 80 % de los casos de demencia.

 

 

Se estima que en España hay actualmente entre 600.000 y 1 millón de pacientes diagnosticados de la Enfermedad de Alzheimer, el principal tipo de demencia a partir de los 65 años de edad. Cada año aparecen en nuestro país casi 100.000 nuevos casos de la enfermedad en lo que se ha calificado casi como una verdadera epidemia, que tanto preocupa a la sociedad, a los expertos y a las autoridades.
¿Se pueden prevenir las demencias?

Esa es La Pregunta, con mayúsculas. En este artículo repasaremos brevemente algunos datos importantes de las demencias, para posteriormente centrarnos en las medidas preventivas de la enfermedad actualmente en uso o investigación.
Factores de riesgo

La edad y una historia familiar de enfermedad son los dos principales factores de riesgo de este devastador trastorno. Una historia de parentesco de primer grado con un enfermo que sufra la enfermedad incrementa 3 veces el riesgo de contraerla. Esta relación es especialmente cierta en los casos en los que la enfermedad aparecer precozmente, es decir, en personas más jóvenes. Se ha constatado que las mujeres presentan mayor riesgo de Enfermedad de Alzheimer que los hombres.

Un nivel educativo bajo es un factor de riesgo conocido para desarrollar Enfermedad de Alzheimer. Los traumatismos craneales con pérdida de conciencia también incrementan el riesgo. Por último, se ha comprobado que la arteriosclerosis es un factor de riesgo tanto para la Enfermedad de Alzheimer como para otro tipo de demencia llamada vascular.

La enfermedad de Parkinson, ese trastorno neurológico tan común en los ancianos y caracterizado entre otros signos y síntomas por la aparición de temblor, se asocia con un riesgo aumentado de demencia. Aproximadamente de 1 a 4 pacientes con Enfermedad de Parkinson acabará desarrollando la demencia.
¿Qué es la Enfermedad de Alzheimer y cómo se manifiesta?

La Enfermedad de Alzheimer, el principal tipo de demencia y al que nos referiremos fundamentalmente en este artículo, afecta más frecuentemente a personas mayores de 65 años. Básicamente se trata de una alteración grave, de carácter progresivo, del funcionamiento del cerebro con afectación de la memoria, el proceso del pensamiento, el habla y la conducta. Sus causas no son bien conocidas todavía, aunque se sabe que se producen importantes cambios químicos y estructurales en el cerebro de las personas que la padecen. Estos cambios obstaculizan la capacidad de procesar, almacenar y recuperar la información.

Las manifestaciones clínicas de la enfermedad son muy variables y cambian a medida que el trastorno avanza. Al principio son comunes los cambios de humor y de personalidad. Más tarde, aparece una alteración de la memoria reciente y problemas para encontrar las palabras deseadas. Estos cambios pueden ser muy sutiles y la familia puede adaptarse inconscientemente a este empeoramiento contribuyendo a un retraso en su reconocimiento. Por último, se afectan otras capacidades funcionales y surgen problemas para, por ejemplo, conducir un coche, llevar las propias cuentas económicas, la higiene y las comidas, etc. Aparece un deterioro gradual del lenguaje, desorientación en el tiempo y en el espacio, deterioro de la capacidad de juicio y dificultades para reconocer incluso a los propios miembros de su familia. A menudo aparecen también síntomas psiquiátricos como paranoia, agitación psicomotriz, irritabilidad y frustración, ansiedad, insomnio, comportamiento social inadecuado, alucinaciones, etc.
Deterioro cognitivo leve

El deterioro cognitivo leve es un trastorno cognitivo situado entre los olvidos normales o fisiológicos de la memoria que tienen lugar con la edad y la demencia. En esta situación el paciente, su familia o el médico detectan quejas de memoria; el paciente mantiene su actividad diaria normal (autonomía, capacidad para vivir solo), aunque aparecen dificultades para realizar actividades diarias complejas; se observa un deterioro de la memoria objetiva, aunque la función cognitiva global es normal; y se descarta demencia mediante las distintas pruebas clínicas.

Se sabe que los pacientes que presentan este deterioro cognitivo leve desarrollan demencia con una frecuencia del 10% al 15% por año, por lo que este tipo de pacientes deberían seguir un estrecho control médico.
Medidas preventivas de la demencia

En los últimos años y debido a que no se conocen bien las causas de la Enfermedad de Alzheimer, se ha puesto mucho énfasis en el diagnóstico temprano de la enfermedad más que en el tratamiento preventivo o para retrasar la enfermedad.

Aunque no existen evidencias sólidas de que algún cambio de estilo de vida pueda prevenir esta enfermedad, muchos estudios científicos muestran que determinados comportamientos pueden ayudar a proteger contra el deterioro mental. En particular, se ha comprobado que algunos medicamentos y estilos de vida que protegen al corazón podrían tener también su papel en la prevención de esta enfermedad. Actualmente se encuentran en investigación otros muchos medicamentos y medidas que brevemente analizaremos a continuación:

En conclusión, la mayoría de datos sobre prevención de la demencia proceden de estudios observacionales. Actualmente se están desarrollando estudios prospectivos de intervención que aclararán algunas de las dudas planteadas hasta ahora. Entre tanto sólo se ha propuesto con fines preventivos la administración de vitamina E y de dosis bajas de ibuprofeno.

Dr. Salvador Pertusa Martínez , Médico de familia y General Practitioner. Kingswood Practice. Basildon, Essex. Reino Unido. .

 

Artículo publicado el 12 de Julio de 2006

Prótesis de cadera
¿Qué es una prótesis de cadera?

Una prótesis es un artefacto que se implanta para realizar una determinada función que el cuerpo ha perdido o la realiza de forma muy defectuosa.

La articulación de la cadera es el encaje que forman la cabeza del hueso del fémur, de forma semiesférica, con el cotilo de la pelvis, que es una cavidad del hueso de la cadera en forma también de semiesfera.

La prótesis de cadera se coloca en el lugar que ocupa la articulación de la cadera.
¿Qué materiales la componen?

Se utilizan aleaciones metálicas, titanio, materiales cerámicos y polímeros. Hoy por hoy sólo estos materiales presentan las condiciones más adecuadas de resistencia, durabilidad y comportamiento ante los esfuerzos que sufrirán una vez implantados en el cuerpo humano.
¿Qué piezas la componen?

Hay que diferenciar las prótesis parciales de las totales.
Las prótesis totales

Sustituyen tanto la cabeza femoral como el cotilo. La parte que se ancla en el fémur se llama vástago y se le añade una semiesfera o cabeza, que es la parte articular.

Las prótesis parciales

Sustituyen sólo la cabeza femoral, dejando la pelvis intacta. La cabeza protésica puede formar un bloque único con el vástago (prótesis tipo Thompson) o ser extraíble de forma aislada, lo que permitiría en un futuro convertirla en prótesis total: cuando se coloca un cotilo protésico, la cabeza del vástago debe ser más pequeña que en las prótesis parciales.

Nunca se sustituye sólo el cotilo de la pelvis.

Las prótesis de recambio o de rescate se utilizan cuando la primera prótesis ha desgastado el hueso y está suelta. Suelen tener mayor número de piezas para adecuarse a las zonas de pérdida de hueso. El problema es que cuanto mayor sea el número de piezas más rozamiento hay entre ellas, y más residuos o virutas se desprenden, lesionando más el hueso.
¿Cuándo se indica el implante de una prótesis de cadera?

Cuando el tratamiento con medicación, fisioterapia u operaciones previas no consigue mejorar un estado de dolor o invalidez graves, producidos por lesiones de la articulación de la cadera:

¿Qué tipo de prótesis conviene a cada paciente?

¿Qué hacer si se requiere implantar una prótesis de cadera y de rodilla?

Primero se debe operar la cadera. Una vez conseguida la recuperación de la movilidad y la fuerza en el muslo, se implantará la prótesis de rodilla, que requiere una rehabilitación rápida y específica, y para ello es fundamental una cadera útil.
¿Cuándo no se aconseja implantar una prótesis de cadera?

La contraindicación más clara es la infección, ya que los microbios anidan en cualquier material extraño al cuerpo. Habitualmente sólo se pueden erradicar los microbios si se extrae ese material. En el caso de una prótesis es una verdadera tragedia, tanto para el paciente como para el cirujano, por los problemas que derivan tanto del tratamiento como de las secuelas.

La infección no solo se considera en la cadera. Cualquier parte del cuerpo que presente una infección puede enviar sus gérmenes por la sangre hacia la prótesis. La típica infección que pasa desapercibida es la que afecta a los dientes: una muela cariada es un foco de infección aunque no duela ni se inflame. A su vez la prótesis infectada sirve de reservorio, o nido de gérmenes, que en cualquier momento pueden emigrar por la sangre y provocar una infección grave con secuelas que pueden llegar a ser incluso mortales. Por tanto, una infección primero se debe curar, y después implantar la prótesis. El problema es que nunca se tiene el 100% de seguridad de que no se infecte.

Un mal estado de salud que aumente el riesgo de muerte o secuelas graves a causa de la cirugía o la anestesia: diabetes descompensada, lesiones graves del pulmón o corazón, alteraciones graves de la coagulación de la sangre. No obstante en casos moderados el paciente tiene la última palabra, pero tanto él como los familiares deben comprender los riesgos que asume.

En pacientes jóvenes debe retrasarse lo más posible. El hueso suele ser de buena calidad para acoger la prótesis pero la actividad de la persona joven es alta, lo que afloja el implante y obliga a tener que recambiar la prótesis en unos años.

En pacientes encamados la mejor solución por su simpleza y escasos riesgos es la decapitación de la cabeza femoral; se extirpa de tal forma que queda un espacio libre entre el fémur y la pelvis. Tendrá movilidad de la pierna y sin dolor.
¿Cómo se desarrolla la intervención y los días siguientes?

¿Qué complicaciones tiene la prótesis de cadera?
La infección de la prótesis (de cada 100 operados, uno o dos la desarrollan)

Hematoma

Consiste en la acumulación de sangre residual. Se puede sobreinfectar, por lo que se debe drenar: normalmente se introduce una sonda acanalada o unas pinzas por la herida (no suele doler) y se drena por esa zona. A veces es necesario realizar una intervención quirúrgica de limpieza.
Seroma

Lo mismo, pero el líquido es un exudado de los tejidos (linfa, etc.).
Luxación de la prótesis

La pieza femoral se separa de la pélvica.

Trombosis venosa profunda

Supone la formación de trombos en las venas internas de las piernas (aun con la profilaxis puede aparecer). El riesgo es que los trombos se desprendan y emigren como émbolos hacia el pulmón, provocando una embolia pulmonar.
Embolia grasa o bien por cemento

Al perforar el hueso para implantar la prótesis pueden formarse pequeños émbolos de grasa de la médula ósea (el tuétano del hueso), que irán al pulmón. En las prótesis cementadas el cemento entra a presión y puede también provocar embolia.
Lesiones de nervios

Cada vía de abordaje puede lesionar por proximidad a un nervio. Lo más habitual es la lesión del ciático o del nervio del glúteo medio. Suele ser más frecuente en los recambios de prótesis debido a que la cicatriz previa no deja ver bien las estructuras.
Lesiones de arterias

Lo mismo ocurre con las arterias. En los recambios puede lesionarse alguna rama arterial vecina al cotilo.
La fractura del fémur en la zona del vástago por un golpe

Se favorece cuando el hueso tiene osteoporosis. Suele requerir como mínimo una operación de osteosíntesis (fijación de los fragmentos de la fractura). En ocasiones tiene que recambiarse la prótesis.
Las calcificaciones alrededor de la prótesis

A veces son muy voluminosas e impiden la movilidad de la cadera, lo que indica la extirpación quirúrgica cuando se haya detenido su crecimiento (calcificación en fase inactiva). Se pueden prevenir tomando determinados antiinflamatorios durante meses, siempre que no aparezcan lesiones digestivas por su uso.
¿Qué problema fundamental presentan las prótesis?

La prótesis es un artefacto rígido encastrado en un tejido duro pero vivo, que es el hueso. Por tanto la interacción entre ambos cuando la cadera se mueve o se apoya originará tarde o temprano un aflojamiento. El periodo se mide en años. En los jóvenes es inevitable. En los ancianos su esperanza de vida puede concluir antes de que se afloje lo suficiente como para dar problemas. El aflojamiento inicialmente puede no dar síntomas, pero acaba provocando un dolor incapacitante. La prótesis deberá cambiarse en la intervención llamada de revisión o de recambio, que presenta muchos más problemas:

¿Qué puede hacer un paciente con una prótesis de cadera?

 

 

Artículo publicado el 20 de Julio de 2006

Medicamentos y tercera edad


Principios generales de los medicamentos

Un medicamento es un producto farmacológico que es prescrito para la curación o control sintomático de una enfermedad. Actualmente nuestro arsenal terapéutico es muy amplio, si bien, desgraciadamente, no disponemos de fármacos curativos para todas las enfermedades.
Un producto farmacológico puede ser presentado por varias casas farmacéuticas con diferentes nombres comerciales, pero los efectos beneficiosos y sus potenciales efectos secundarios son los mismos.

Por otra parte, un mismo compuesto farmacológico puede ser administrado a través de vías diferentes, es decir, dispone de varias presentaciones. Por ejemplo se puede tomar por vía oral, en inyectables o en supositorios, y en este caso es su médico es el que debe decidir cuál es la forma de administración que más le conviene para cada caso.

La administración conjunta de varios medicamentos puede producir interacciones, esto es, puede disminuir los efectos beneficiosos, disminuir la eficacia o potenciar los efectos secundarios de otros que se estén tomando al mismo tiempo. Antes de automedicarse consulte con su médico y no omita ningún fármaco para que el facultativo pueda valorar los riesgos y los beneficios de cada medicación.

No existe prácticamente ningún medicamento exento de efecto secundarios, si bien en algunos fármacos pueden ser excepcionales o irrelevantes; a pesar de todo antes de consumir un fármaco consulte con su médico de cabecera.

Los fármacos pueden ser eliminados por vía renal (el riñón se encarga de la transformación de un medicamento en otra forma que pueda ser disuelta en la orina) o por vía hepática (el hígado posee una gran "maquinaria metabólica" que depura el fármaco en formas inactivas). Un fármaco que no generó ningún tipo de efectos secundarios en un vecino o familiar los puede generar en usted si padece enfermedades renales o hepáticas. Consulte a su médico.

Con el paso de los años los huesos, los músculos, los ojos, el aparato auditivo, etc. sufren un envejecimiento; esta evolución fisiológica provoca alteraciones en las funciones de cada uno de estos órganos o aparatos, al igual que sucede con el hígado y el riñón; su capacidad depuradora puede menguarse de forma significativa, por lo que los efectos secundarios de un medicamento pueden incrementarse.
Normas básicas sobre la medicación

Hay una serie de normas que debe conocer sobre el consumo medicamentoso y que debe tener siempre presente:

Analgésicos

Uno de los motivos de consulta más frecuente en pacientes geriátricos es el dolor; suele ser de tipo articular y en ocasiones la reducción del peso y el ejercicio lo pueden aliviar. Cuando esto no es efectivo puede ser útil el empleo de analgésicos.

Hay diversos tipos de analgésicos; entre los más empleados se encuentran los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), familia a la cual pertenece la aspirina, el paracetamol, el ibuprofeno, etc. Desgraciadamente, no carecen de efectos secundarios entre los que se encuentran las úlceras gastroduodenales, que pueden provocar hemorragias digestivas, efecto que es potenciado en personas mayores. No se automedique de analgésicos y consulte a su médico, quien recetará el que más le conviene según sus circunstancias.

A veces la prescripción de analgésicos conlleva la prescripción de protectores gástricos para evitar la aparición de los efectos secundarios descritos.
Somníferos

El insomnio es desgraciadamente uno de los padecimientos de las personas mayores; puede ser de varios tipos:

Hay medicación eficaz frente al insomnio, pero se debe tener en cuenta que puede producir numerosos efectos secundarios, como son la somnolencia diurna o sensación de abotargamiento durante el día, por lo que debe evitar la conducción si se encuentra bajo los efectos de un somnífero.

Los somníferos producen un efecto de costumbre, es decir, pierden su efecto algún tiempo después de iniciado un tratamiento, por lo que su prescripción se debe realizar durante cortos períodos de tiempo.

Por otra parte los somníferos pueden producir un "efecto rebote", esto es, tras la interrupción brusca del tratamiento pueden producir un estado de insomnio igual al previo al tratamiento, o más intenso. Antes de suspender el tratamiento consulte con su médico, quien le aconsejará la reducción gradual del tratamiento.

Hay una serie de recomendaciones que debe tener en cuenta si padece insomnio:

Diuréticos

Los diuréticos son una medicación muy utilizada para eliminar agua del organismo, debido a lo cual se suelen emplear en el tratamiento de la hipertensión arterial.

Los pacientes que toman diuréticos tienen que acudir mayor número de veces al cuarto de baño, por lo que no trate de contrarrestar su efecto a toda costa bebiendo mayores cantidades de agua, beba lo que necesite para no tener sed.

Algunos diuréticos eliminan, además de agua, sal (sodio y cloro), por lo que, de nuevo, no se automedique con diuréticos, y deje al médico que recomiende el apropiado.

Dr. Jens Ulrik Rosholm , especialista en Farmacología Clínica, Dr. Erik Skjelbo , especialista en Medicina Interna,  Lotte Fonnesback , farmacéutica, Dr. Jens Peter Kampman , especialista en Farmacología Clínica, Dra. Marion McMurdo , especialista en Geriatría, Dr. Patrick Davey , especialista en Cardiología.

Revisado por Dr. Pedro Gargantilla Madera, médico residente en Medicina Interna

 

Artículo publicado el 28 de Julio de 2006

Neumonía, la enfermedad infecciosa con mayor mortalidad

La palabra neumonía hace referencia a una inflamación seria de los pulmones como consecuencia de infecciones causadas en su mayoría por bacterias, y en menor nomero de casos por virus, hongos y otros microorganismos.  Sin embargo, una neumonía puede también ser causada por aspiración de líquidos provenientes del estómago, sustancias químicas externas al cuerpo humano o por inhalación de partículas microscópicas y polvo, por lo tanto no siempre la neumonía es causada por una infección.

¿Se trata de una enfermedad grave?
Absolutamente ciertoLa gravedad de una neumonía depende del estado de salud previo antes de adquirir la enfermedad y del tipo de neumonía.  Es en muchos casos atastrófica en pacientes con enfermedades crónicas como insuficiencia cardíaca, diabetes, insuficiencia renal, SIDA, bronquitis o enfisema, cáncer y en ancianos. Cerca de dos millones de personas sufren un episodio de neumonía al año en Estados Unidos, con elevado nomero de muertos el cual oscila entre 40.000 - 70.000 pacientes por año.   Hasta 1936 fue la primera causa de muerte en Norteamérica y desde 1979 hasta la actualidad, es la quinta enfermedad con mayor mortalidad, y la primera de las causadas por agentes infecciosos.
En Latinoamérica la neumonía es también una causa importante de hospitalización y muerte, siendo la cuarta en  nomero de ingresos hospitalarios y la segunda por enfermedades infecciosas después de la diarrea con deshidratación en la población infantil.
¿Cómo se adquiere?
La mayoría de los microorganismos causantes de neumonía se encuentran normalmente en la faringe y en la boca, pero los mecanismos de defensa los mantienen alejados de los pulmones.
Cuando hay un bajo nivel de defensas en el organismo, estos gérmenes llegan al pulmón después de ser inhalados, y en otras ocasiones lo hacen a través de la sangre o por migración de un sitio cercano a los pulmones cuando existe otro foco infeccioso. 
Como ya se mencion- tienen mayor riesgo de desarrollar neumonía,  además de los pacientes con enfermedades crónicas y los ancianos, aquellos que consumen alcohol en grandes cantidades, los fumadores y las personas con desnutrición.

Una vez los gérmenes llegan al pulmón su efecto neto es producir una reacción inflamatoria debida a la respuesta que monta el sistema inmunológico y como consecuencia de esta, las estructuras del pulmón que se encargan de llevar el oxígeno a la sangre (alvéolos), se llenan de pus y de material inflamatorio que impide el adecuado paso del oxígeno a la sangre.
La consecuencia de una baja concentración de oxígeno en la sangre es un mal funcionamiento de todas las células del organismo, pero afectando principalmente corazón, cerebro, riñones y el mismo pulmón .
Neumonía bacteriana
La mayoría de los casos de neumonía son debidos a infección por un grupo de bacterias conocidas como neumococo y hemofilusFrecuentemente se desarrolla a partir de una infección viral y puede atacar a cualquiera, desde niños hasta ancianos, a hombres y mujeres y a individuos de todos los grupos étnicos.
Se manifiesta con fiebre alta, escalofrío, tos con producción de moco generalmente amarillento o con sangre y ocasionalmente dolor torácico con sensación de palpitaciones y fatiga al respirar.  En pacientes ancianos o debilitados por alguna enfermedad previa, la neumonía no se manifiesta  de igual forma,  ya que algunos pacientes pueden tener como único signo confusión mental y desorientación.
Neumonía viral
La neumonía viral tiene como principal causante al virus conocido como Influenza  y se cree que cerca de 40% de las neumonías tienen este origen.  El curso del la enfermedad es  más severo en pacientes con enfermedad cardíaca o pulmonar y en ancianos. En los países con estaciones es más frecuente durante el otoño e invierno.
Al inicio los síntomas no difieren mucho de los de un resfriado común, pero con los días sobreviene la tos que generalmente es seca, acompañada de dolor de cabeza y dolores musculares.  En casos extremos el paciente presenta severa dificultad para respirar y sensación de asfixia.
Un buen nomero de casos de neumonía viral se complica con el desarrollo posterior de una neumonía bacteriana.
Neumonía por micoplasmas
En el ámbito médico se conocen como neumonías atípicas,  porque los microorganismos causantes producen síntomas como dolor abdominal, diarrea, náuseas, vómito y lesiones en piel, además de las manifestaciones respiratorias .Se adquiere de diversas maneras; en la comunidad, en grupos de personas que viven en hacinamiento (por ejemplo batallones o internados), o por estar expuestos a sistemas de ventilación cerrada como el aire acondicionado.
Los gérmenes causantes han sido identificados como las formas de vida más pequeñas capaces de producir enfermedad en el ser humano. Dentro de los cuales podemos mencionar:  MicoplasmaLegionella, Chlamydia.
Otros tipos de neumonía
Menos comunes, pero no menos letales dentro de los microorganismos causantes de neumonía, debemos mencionar a los hongos causantes de histoplasmosis, coccidioidomicosis, criptococosis y candidiasis,  que inicialmente no tienen síntomas que sugieran severidad pero con evolución fatal si no se tratan.
Se adquieren principalmente por exposición en lugares como cavernas, sitios donde se almacena madera, o en el hospital como es el  la candidiasis. Estas infecciones tienden a diseminarse a otros órganos en pacientes con SIDA u otros trastornos del sistema inmune.
Es de suma importancia mencionar la neumonía causada por neumocistis,  ya que es la primera causa de neumonía en pacientes infectados con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).  Aproximadamente 80% de los pacientes con infección por VIH tienen un episodio durante el curso de su enfermedad.  Es un germen que habita en el hombre y solo se torna agresivo cuando existe alteración en los mecanismos de defensa. Es por esto que se le conoce como una infección oportunista.
En el grupo de pacientes con enfermedades crónicas y trastornos inmunológicos hay gran preocupación en la comunidad médica a nivel mundial por los nuevos casos de tuberculosis. Enfermedad que se creía ya erradicada, y que ahora tiene el agravante que en la mayoría de los casos es causada por gérmenes (micobacterias) resistentes a casi todos los tratamientos convencionales.

¿Cómo se diagnostica?
A pesar que no todas las neumonías son graves, sería imperdonable pasarla por alto al confundirla con un resfriado común y no tratarla.  La sospecha diagnóstica del médico se confirma realizando una radiografía del tórax en donde se verá la neumonía como una o varias manchas de color blanco en los pulmones que normalmente son de color negro en la radiografía.
También se realiza cultivo del moco que acompaña a la tos para intentar aislar el germen causal. De acuerdo con la severidad se realizarán cultivos de la sangre.
¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
Las posibilidades de recuperarse de una neumonía son grandes cuando el paciente es joven, se diagnostica tempranamente, no hay alteración previa en la función del sistema inmune y cuando la infección no se ha diseminado a otros órganos diferentes al pulmón. 
De acuerdo con la severidad que establezca el médico, la neumonía se puede tratar en la casa, o en el hospital. Los casos más severos requerirán manejo en unidad de cuidados intensivos utilizando respiradores artificiales.
El tratamiento estándar es el uso de antibióticos, que el médico  escoge de acuerdo a las características de cada paciente y se modifican con el resultado de los cultivos tomados.  Lo que no se puede hacer es esperar hasta el resultado de estos para iniciar los antibióticos.
Dentro de los antibióticos más comúnmente utilizados están:  Claritromicina, Penicilina, Cefuroxime,  Ceftazidime, Cefotaxime, Amikacina, Fluconazol, Trimetropim sulfa, Vancomicina, Clindamicina y Cefepime.
Cuando el tratamiento se hace intrahospitalario es fundamental el uso de oxígeno que se le suministra al paciente por máscaras especiales hasta que se ha logrado la recuperación completa.
¿Es posible prevenir una neumonía?
Existe una vacuna para prevenir las infecciones por neumococo, que es el gérmen causante más común en niños y adultos.  La colocación de dicha vacuna esta indicada en pacientes mayores de 65 años, y niños mayores de 2 años.

También los  pacientes con condiciones de alto riesgo como diabetes, bronquitis, enfisema, SIDA, cáncer, insuficiencia renal, pacientes sometidos a radioterapia o aquellos a quienes se les ha quitado el bazo.
La recomendación actual es la dosis única en pacientes mayores de 65 años y en algunas situaciones especiales se debe repetir cada seis años.
En vista de la importancia que cada vez toma la neumonía por virus (influenza), en la actualidad se esta comenzando a utilizar zanamivir, que es el único tratamiento disponible en la actualidad, y efectivo tanto para Influenza tipo A y tipo B.  Es un inhibidor específico de la neuraminidasa viral e impide el clivaje de las moléculas de ácido siálico sobre las células epiteliales y de esta forma la invasión viral a otras células.  Se administra por medio de un dispositivo intranasal conocido como Diskhaler y su uso está indicado en adultos y niños mayores de 12 años.

También existen recomendaciones similares para hacer vacunación preventiva.  El grupo de personas que deben recibir la vacuna es prácticamente el mismo que se mencion- para la neumonía por neumococo, pero con la diferencia que la dosis se debe repetir anualmente por el constante cambio de las cepas del virus a través del año.

 

Artículo publicado el 6 de Agosto de 2006

Demencias

¿Qué son las demencias?

Las demencias son un tipo de enfermedad cerebral. Cuando una persona sufre demencia, las células de su cerebro se deterioran y pierden sus funciones habituales antes de lo normal. Esta alteración en las células cerebrales hace que el cerebro no funcione correctamente, y poco a poco, los pacientes van perdiendo sus capacidades y facultades intelectuales.

Los primeros síntomas suelen consistir en ligeros olvidos y pérdidas de memoria; las personas afectadas olvidan cosas tan habituales como el nombre de su marido o de su esposa. Más tarde, a medida que progresa la enfermedad, no están seguros de datos como la fecha o el lugar en el que se encuentran, no reconocen a las personas, olvidan conversaciones que han mantenido, no retienen bien respuestas a preguntas más o menos sencillas, e incluso son incapaces de cumplir encargos que se les realicen. Hay que prestar un especial cuidado a la hora de dejarles salir solos a la calle, ya que es frecuente que se pierdan en trayectos que antes eran conocidos por ellos mismos.

¿Los ancianos con demencia pueden volverse apáticos o perder el interés en actividades que antes eran importantes para ellos. En las últimas etapas, los pacientes no son capaces de cuidar de sí mismos y necesitan ayuda para lavarse, vestirse o comer. Su conversación se vuelve repetitiva, y pueden hacer la misma pregunta una y otra vez. En ocasiones, pueden volverse agresivos verbal o físicamente, y encontrarse agitados. En la fase final, el enfermo suele permanecer en cama, requiriendo atención constante por parte de un cuidador
Datos sobre la demencia

¿Qué causas pueden llevar a la demencia?

Podemos distinguir dos grandes grupos de causas:

Demencias reversibles:pueden estar causadas por enfermedades del metabolismo, intoxicaciones por fármacos, abuso del alcohol, traumatismos, tumores, etc.

Demencias irreversibles: como, por ejemplo, el Alzheimer.

 

Artículo publicado el 13 de Agosto de 2006

Problemas cutáneos más comunes en las personas mayores

El envejecimiento es un proceso que conlleva muchos cambios en el organismo y, por supuesto, también en órganos como la piel y sus anejos. Estos cambios en la piel se producen básicamente por dos mecanismos: uno intrínseco, de envejecimiento propio o verdadero y otro debido a la exposición permanente, pero evitable, a las radiaciones ultravioletas del sol y que llamamos fotoenvejecimiento.

 

 

Comenzaremos describiendo brevemente este fenómeno para a continuación repasar los trastornos de la piel que con mayor frecuencia afectan a los ancianos.
Fotoenvejecimiento

En los ancianos de muchos países, la mayoría de las alteraciones en el aspecto de la piel se deben a la exposición crónica a la radiación ultravioleta de la luz solar, y los cambios cutáneos son más pronunciados en las zonas corporales expuestas. Los ancianos cuya pigmentación o estilo de vida los protege de la luz solar, suelen presentar un aspecto más juvenil que el correspondiente a su edad cronológica.

Algunas enfermedades de la piel de los ancianos, como el cáncer, aparecen de modo casi exclusivo en la piel fotoenvejecida.

La piel envejecida por efecto de la luz solar se caracteriza por presentar arrugas finas y toscas, pigmentación moteada irregular, manchas parduscas, rugosidades, coloración amarillenta y pequeños vasos sanguíneos superficiales llamados arañas vasculares o telangiectasias.

La mejor forma de evitar el fotoenvejecimiento es la prevención, que tendrá más éxito cuanto más precozmente se inicie (incluso desde la niñez). Se ha demostrado que evitar la exposición a la luz solar y el uso de filtros antisolares proporcionan una mejora importante del aspecto de la piel, incluso cuando ya existe daño previo. Por ello, es importante aconsejar a las personas que utilicen sombreros, se cubran los hombros y se apliquen cremas protectoras antes de salir al aire libre, como parte de la rutina diaria. Es conveniente, asimismo, evitar la permanencia al sol en las horas en las que es más fuerte la radiación ultravioleta, es decir, hacia el mediodía.
Trastornos cutáneos más frecuentes en los ancianos

Muchos trastornos cutáneos afectan a jóvenes y mayores por igual. Sin embargo, determinadas enfermedades, infecciones y tumores de la piel aumentan su frecuencia con la edad. Dadas las limitaciones de espacio, en este artículo analizaremos solamente algunas de ellas.
Prurito o picor de la piel

El prurito o picor de la piel es esa sensación tan desagradable que provoca un deseo instintivo de rascarse o frotarse. Es un trastorno muy común en los mayores y suele deberse a la sequedad de la piel, también llamada xerosis.

Otras veces es producido por alteraciones de la piel, como dermatitis de contacto, o irritación de la piel por determinadas sustancias o por infecciones por piojos, sarna u hongos.

Sin embargo, a menudo no encontramos ningún tipo de lesión en la piel y nos planteamos el estudio de enfermedades sistémicas o generales (es decir, que afectan a todo el organismo) ya que llegan a suponer hasta la mitad de los casos de lo que llamamos “prurito sine materiae”, es decir, picor de la piel sin lesiones cutáneas. Muchas son las enfermedades generales que pueden ocasionar picor, entre las que destacamos algunas enfermedades del hígado, el exceso de urea en la sangre, la anemia por falta de hierro, algunos tumores y algunas infecciones por parásitos.

Para aliviar o eliminar el picor, las personas afectadas deben evitar el uso de jabones fuertes, el alcohol de frotar, detergentes y otras sustancias secantes y el contacto con materiales potencialmente irritantes como la lana (siempre es preferible el algodón). Las cremas hidratantes como la simple vaselina y los emolientes o ablandadores son útiles si se aplican con frecuencia y en cantidad abundante, sobre todo después del baño, cuando la piel aún está húmeda. También pueden usarse cremas y lociones con urea o ácido láctico que ayudan a eliminar la descamación, mantienen la piel hidratada y alivian el picor. En ocasiones, puede usarse una crema o pomada con un corticosteroide de baja potencia como la hidrocortisona, para tratar la piel seca e inflamada.
Herpes zóster

La infección de la piel por el virus del herpes zóster (el mismo que produce la varicela en los niños) es un problema relativamente común en los ancianos que afecta a personas por lo demás sanas, pero que puede causar mayores problemas en los pacientes con su sistema de defensas dañado.

La enfermedad se caracteriza por la aparición de una erupción rojiza en la piel, generalmente del pecho o la espalda y con menos frecuencia de la cara, sobre la que asientan unas vesículas pequeñas, muy dolorosas, que en el transcurso de unos días evolucionan, se secan y se transforman en costras. Puede asociarse malestar general y algo de fiebre.

Actualmente el tratamiento se realiza con unos medicamentos específicos contra esos virus (aciclovir y derivados) que deben administrarse tan pronto como sea posible para evitar la aparición de complicaciones.

La mayor complicación conocida de esta infección es la temida neuralgia postherpética, es decir, la persistencia de un intenso dolor en la región por afectación de los nervios por el virus, una vez que la erupción de la piel se ha curado. Afecta a 4 de cada 10 ancianos y su duración y gravedad aumentan con la edad. Suele ser difícil de tratar y se han intentado múltiples medicamentos con mayor o menor éxito. Últimamente se ha demostrado la eficacia de una sustancia llamada gabapentina para controlar el dolor.

Otras enfermedades de la piel que merece la pena enumerar son:

Tumores de la piel

Brevemente comentaremos los tumores de la piel más frecuentes en los ancianos. Los dividiremos en: tumores benignos, lesiones premalignas y tumores malignos.
Tumores benignos

El tumor benigno de la piel más frecuente en los ancianos, con diferencia, es la queratosis o verruga seborreica. Consiste en una lesión similar a una verruga, elevada, de color carne o pigmentada, de tamaño variable que aparece en la cara, en la frente, en la espalda o en el pecho como localizaciones más frecuentes. Estas lesiones se pueden eliminar mediante congelación con nitrógeno líquido o mediante quemadura con un bisturí eléctrico.

Otros tumores benignos son los llamados acrocordones o fibromas cutáneos, que son lesiones de color carne o pigmentadas, blandas y con frecuencia con un pedículo, que aparecen en el cuello, en las axilas o el tronco y que se pueden eliminar con unas tijeras o con un bisturí eléctrico. Los queratoacantomas son nódulos de crecimiento rápido, con un contorno liso y un tapón central de queratina. Muchas veces se resuelven espontáneamente pero otras veces hay que extirparlos.
Lesiones pre-malignas

La queratosis actínica es la lesión pre-maligna más frecuente en los ancianos. Se produce en áreas expuestas al sol y puede dar lugar a un tipo de tumor maligno llamado carcinoma de células escamosas o espinosas. Consiste en manchas parecidas al papel de lija, de color variable entre el de la piel y el pardo rojizo o el negro amarillento. Más que verse se palpa, por su tacto rugoso. Los factores de riesgo de este proceso incluyen la edad avanzada, la piel clara, los ojos azules y el historial de pecas durante la niñez.

Evitar la exposición al sol produce la regresión de las lesiones y puede ser un tratamiento suficiente en la enfermedad leve. Los pacientes con múltiples lesiones deben ser evaluados cada 6-12 meses para poder detectar precozmente un posible cáncer de piel. Cuando el número de lesiones es pequeño, el tratamiento más habitual es la crioterapia, es decir, la quemadura por congelación de la lesión con nitrógeno líquido.
Tumores malignos

Los tres tumores malignos más comunes son el epitelioma o carcinoma basocelular, el epitelioma o carcinoma espinocelular y el melanoma.
Carcinoma basocelular

El carcinoma basocelular es un tumor de aspecto perlado que si no se trata puede transformarse en una úlcera superficial de la piel, que crece con lentitud y rara vez se extiende al resto del organismo. La mayoría de las veces se asienta en la cabeza y el cuello. Su diagnóstico se realiza por su aspecto clínico que debe confirmarse mediante una biopsia de la piel. Su tratamiento es siempre quirúrgico.
Carcinoma espinocelular

El carcinoma espinocelular es un tumor maligno, que se localiza en áreas expuestas al sol y que tiene modesta tendencia a extenderse al resto del organismo (lanzar metástasis). Como antes veíamos, puede derivar de una queratosis actínica. Al igual que el carcinoma basocelular se diagnostica por su aspecto y mediante una biopsia de la piel. El tratamiento es siempre quirúrgico y requiere un seguimiento clínico evolutivo ya que hasta el 5% de los tumores producen metástasis.

Melanoma

El melanoma es uno de los tumores cutáneos más malignos conocido ya que produce metástasis con mucha facilidad y muchos pacientes mueren.

Existen varios tipos. El más frecuente, llamado de extensión superficial, se muestra como una placa pigmentada de borde irregular y pigmentación variable y suele ser asintomático. Las lesiones avanzadas pueden producir picor y hemorragia. Ante su sospecha es necesario consultar con un dermatólogo a la mayor brevedad posible ya que será necesaria una biopsia confirmatoria y el tratamiento quirúrgico oportuno con un seguimiento posterior, habitualmente a largo plazo

 

Artículo publicado el 27 de Agosto de 2006

Estreñimiento en los mayores

El estreñimiento es considerado generalmente como un problema de escasa importancia, incluso algo normal. Se trata de un problema muy usual en la sociedad actual debido, sobre todo, a la falta de ejercicio físico y la dieta que seguimos. Pero al hablar del estreñimiento se debe indicar de entrada que es un síntoma, no una enfermedad. Cuando nos referimos a él, en general no damos una única definición. Muchas personas piensan erróneamente que una deposición diaria es imprescindible, llegando a preocuparse excesivamente por el número de deposiciones, por su aspecto o incluso por la consistencia.

Respecto a los mayores, la importancia del estreñimiento radica en su frecuencia, en los problemas que puede ocasionar y en cómo afecta a la calidad de vida. El estreñimiento real en este grupo de población es difícil de conocer, pues no siempre se consulta con el médico y muchos mayores se automedican, estimándose que hasta la mitad de ellos toman al menos ocasionalmente algún tipo de laxante para tratarlo

Definición

El estreñimiento se define como la evacuación difícil o infrecuente de heces, menos de una vez cada dos días. La defecación suele ser dolorosa necesitando un esfuerzo excesivo por ser las heces demasiado duras y secas. Como referencia, indicar que los límites objetivos que suelen considerarse como normales en cuanto al número de defecaciones suele situarse entre 3 deposiciones diarias y 3 deposiciones semanales.
Factores predisponentes del estreñimiento en los mayores

Como factores predisponentes en los mayores hay que indicar que con la edad el tránsito intestinal (el paso de los alimentos por el tubo digestivo) suele ser más lento. Además se pierde la fuerza muscular necesaria en muchas deposiciones y disminuye el reflejo de la defecación, no detectándose las heces en el recto, que es la porción final del intestino grueso donde se acumulan antes de ser expulsadas, hasta que son demasiado voluminosas para su evacuación normal. Todo ello conlleva una menor frecuencia de las deposiciones, y que las heces sean más duras. Si a esto añadimos que los ancianos consumen menor cantidad de fibra que el resto de la población; la deshidratación por tomar muy poca cantidad de líquidos; la falta de actividad física y, en numerosas ocasiones, el uso continuado de laxantes y la toma de medicamentos que pueden estreñir, tenemos como resultado un estreñimiento prolongado e incluso crónico.

El estreñimiento representa un serio problema especialmente para aquellas personas mayores que viven con alguna discapacidad. En este grupo de personas es muy probable que la causa más común sea la supresión voluntaria de la necesidad de defecar debido a que cuando se produce un reflejo gastrocólico que nos indica esta necesidad, no se puede responder a él si no se tiene ayuda próxima, por lo que las heces se acumulan de forma gradual en el recto y el colon.
Origen y consecuencias del estreñimiento en los mayores

El estreñimiento puede clasificarse principalmente por criterios de duración y de causa, siendo ocasional o crónico.
Causas

Las causas son numerosas y ya se han citado algunas. Las más frecuentes entre los mayores, además de los cambios fisiológicos ya nombrados que se producen con la edad, son:

Otros orígenes del estreñimiento pueden ser desde lesiones en el colon que obstruyan el paso intestinal de las heces, como tumores, alteraciones postquirúrgicas, hernias o diverticulitis, a la existencia de colitis, fisuras anales, hemorroides (tanto internas como externas) o a enfermedades como diabetes, depresión, Parkinson, demencia evolucionada o ictus.

En otras ocasiones no se encuentran causas aparentes y se denomina estreñimiento idiopático, que puede estar asociado incluso a la falta de un hábito defecatorio. También hay que pensar en cambios de vivienda o residencia, en la imposibilidad de acceder al baño por sí solo (sobre todo en mayores que viven solos o inválidos) y en alteraciones emocionales. Todas estas causas deben ser consideradas para intentar evitar graves repercusiones.
Consecuencias

Así, el estreñimiento en los mayores conlleva ciertas consecuencias que pueden ser importantes y graves, sobre todo en los mayores inmovilizados. Además de las molestias más comunes como el dolor, la flatulencia o el malestar en el abdomen e incluso dolor de cabeza y mal humor, las complicaciones más destacadas son la impactación fecal o fecaloma (acumulación de heces endurecidas en el recto), las fisuras anales producidas por el gran esfuerzo necesario y por la misma dureza de las heces, las hemorroides (que no sólo son causa sino que pueden ser producidas por el estreñimiento) y el megacolon, que consiste en la dilatación exagerada del colon, muchas veces debida al uso crónico de laxantes.

Hay que destacar aparte la incontinencia fecal, que puede ser provocada directamente por el mismo estreñimiento al acumularse las heces en el fecaloma y producirse una diarrea por rebosamiento.
Tratamiento del estreñimiento en los mayores

Sobre el tratamiento, que debe individualizarse según las características de cada persona mayor, hay que establecer un plan de acción coordinado por el médico para intentar evitar de nuevo esta situación.

En la mayoría de los casos el estreñimiento se soluciona con cambios en la alimentación y en las costumbres o hábitos higiénicos. Por ello hay que insistir en la corrección de los factores favorecedores y recomendar medidas higiénico-dietéticas adecuadas, fomentar la actividad física de los mayores y movilizar a los que se encuentren encamados, utilizando laxantes en algunos casos (siendo los más aconsejables para tomar a largo plazo los lubricantes tipo glicerina o aceites minerales y los laxantes a base de fibras inabsorbibles como el glucomanano).

Es importante aumentar la ingestión de líquidos y de fibra vegetal, tomando más frutas y verduras e incluso añadiendo salvado de trigo o consumiendo alimentos comercializados con suplementos de fibra natural, intentando alcanzar una frecuencia diaria en las deposiciones. Es muy aconsejable que los alimentos se tomen sin prisas, masticando bien y lentamente. Hay que indicar que al aumentar la cantidad de fibra en la dieta puede producirse inicialmente una sensación de incomodidad por la distensión abdominal o meteorismo.

Si los laxantes se han utilizado de forma abusiva pueden ser necesarios en los primeros días los enemas de limpieza administrados con un gran cuidado, suprimiendo desde luego los laxantes que se tomaban.

Como un consejo que se debe tomar muy en cuenta es importante “reeducar” el ritmo defecatorio, adoptando un horario regular para la defecación, por ejemplo con intentos diarios al despertarse por la mañana o después de las principales comidas, y si es posible con posiciones adecuadas para expulsar las heces con el mínimo esfuerzo. Aunque ha de ser cada uno quien elija la hora más adecuada y conveniente para intentar de forma diaria la defecación.

Con todo lo indicado, si el ritmo defecatorio era normal y la persona mayor se queja de estreñimiento de unas horas o unos pocos días, lo más aconsejable es la exploración por el médico para descartar la posibilidad de una obstrucción intestinal. Así, hay que evaluar el hábito y ritmo defecatorio junto con la aparición de episodios de estreñimiento o su continuidad a lo largo del tiempo, la alimentación y otros factores que puedan incidir sobre el estreñimiento, como la falta de movilidad física, enfermedades invalidantes o la toma de medicamentos.

Tras una exploración física completa pueden indicarse una serie de pruebas diagnósticas para descartar enfermedades importantes. Estas pruebas pueden ser desde analíticas a enemas opacos o colonoscopias y permiten ver directamente el intestino grueso. Si es posible se debe dejar de tomar los medicamentos que puedan causar estreñimiento.

Se debe señalar que en general nos olvidamos de las características del cuarto de baño. Puede ser necesario adaptar el inodoro dejándolo a una altura adecuada y colocando asideros para mayor seguridad. La limpieza adecuada y el mantenimiento de la privacidad si la persona mayor no necesita ayuda son imprescindibles. Con esto se quiere resaltar que tal vez lo más importante sea poder defecar de forma confortable, no insistiendo tanto en una frecuencia específica.
Conclusiones respecto a la prevención del estreñimiento en los mayores

Es importante indicar que hay que dar al intestino la oportunidad de funcionar y, funcionar de manera correcta. La preocupación excesiva de las personas respecto a las deposiciones en cuanto a su frecuencia y consistencia les puede conducir a utilizar laxantes de forma excesiva.

Existen diferentes tipos de laxantes, cada uno con unas propiedades, unas indicaciones y unas contraindicaciones distintas, y deben utilizarse con precaución y siempre bajo control médico, pues pueden interferir en la absorción tanto de alimentos como de medicamentos, y alterar de forma grave e incluso de forma irrecuperable las estructuras nerviosas del intestino grueso, especialmente del colon. También pueden provocar graves pérdidas de proteínas con las consecuencias que esto conlleva. Existen además ciertas contraindicaciones que desaconsejan su toma, por lo que siempre es preferible tomar laxantes apoyado con un criterio médico, desaconsejándose la automedicación.
Consejos para evitar el estreñimiento

Como serie de consejos para evitar el estreñimiento es aconsejable:

Se recomienda además intentar mantener una rutina diaria en lo que respecta a la alimentación y sobre todo a la defecación. Un ritmo defecatorio diario o “casi” diario es un hábito lento de adquirir y en el que hay que poner mucha paciencia.

 

Artículo publicado el 1º de Septiembre de 2006

¿Qué es el VIH?

VIH significa "virus de la inmunodeficiencia humana". Como cualquier otro virus, el VIH no posee un metabolismo que le permita vivir por sí mismo, por lo que necesita a las células para subsistir y reproducirse. El VIH ataca selectivamente a algunas células que son fundamentales para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario, entre las que destacan los denominados linfocitos T colaboradores, o linfocitos CD4. A este tipo de glóbulos blancos se le conoce popularmente con el nombre de "defensas".

Entre una y seis semanas después de producirse el contagio por el VIH puede aparecer un proceso similar a una gripe. Sin embargo en muchos casos este cuadro no se presenta, pese a haberse producido la infección por el VIH. Es importante tener en cuenta que estas personas, aunque la infección sea totalmente asintomática en ellas, pueden transmitir el VIH.

Seis a doce semanas después de ocurrir la infección, los glóbulos blancos han producido suficientes anticuerpos contra el VIH, lo que permite detectarlos en la sangre. A las personas que tienen estos anticuerpos se les suele llamar seropositivos para el VIH o VIH +.

Una vez superado el cuadro similar a la gripe, si es que ha ocurrido, los pacientes infectados por el VIH se encuentran totalmente asintomáticos, y permanecen así durante bastantes años. Sin embargo el virus va actuando incesantemente en el organismo, y va destruyendo poco a poco los linfocitos CD4. Cuando el número de estas células se ha reducido suficientemente comienzan a aparecer las manifestaciones que caracterizan al sida.

Tras producirse la infección por el VIH, si no se recibe tratamiento alguno, el sida tarda unos 9 años en desarrollarse.
¿Qué es el sida?

Sida significa "síndrome de la inmunodeficiencia adquirida". Se trata de un proceso que ocurre cuando el VIH ha destruido suficientes linfocitos CD4 como para que el sistema inmunitario no funcione correctamente, y no sea capaz de defender al organismo de los gérmenes a los que habitualmente se expone al realizar las tareas cotidianas. El VIH también puede atacar directamente al sistema nervioso.

A continuación figuran las principales manifestaciones clínicas que caracterizan al sida:

¿Cómo se transmite la infección por el VIH?

¿Quién tiene riesgo de contagiarse del VIH?

¿Cómo se previene la transmisión del VIH?

¿Qué debe hacer quien sospeche que puede estar contagiado por el VIH?

Quien haya estado expuesto a contraer el VIH debe acudir a su médico lo más pronto posible, para que éste le informe del verdadero riesgo que supone la exposición que ha tenido, realice los análisis y eventualmente prescriba un tratamiento.

Si la exposición ha sido realmente de riesgo, el médico recomendará la realización inmediata de un análisis para ver si el paciente tiene ya anticuerpos, que procederían de una infección contraída previamente. Si el resultado es negativo, el análisis debe repetirse a los tres y a los seis meses, y si continúa siendo negativo se puede estar seguro que no existió contagio.

Si el paciente presenta síntomas que sugieren una infección reciente por el VIH, o si la exposición supone un alto riesgo de infección, suele determinarse además del anticuerpo del virus, el propio VIH o su ARN (ácido ribonucleico), con lo que puede diagnosticarse rápidamente la infección. En ocasiones se inicia el tratamiento para el VIH en estas fases iniciales.

En caso de exposición accidental, por ejemplo tras haber sufrido un pinchazo con una aguja contaminada, o tras haber tenido una relación sexual de alto riesgo, se puede prescribir un tratamiento para intentar prevenir la infección por el VIH. Este tratamiento debe iniciarse cuanto antes, si es posible en las primeras horas después de la exposición.

Debe tenerse en cuenta que los medicamentos que se emplean para prevenir la infección por el VIH poseen efectos secundarios que a veces son desagradables. Por ello, su utilización sólo es aconsejable si la exposición ha sido realmente de riesgo. La decisión de tomar este tratamiento o no debe ser compartida entre el médico y la persona afectada.
¿Dónde se realiza el análisis para ver si existe infección por el VIH?

El análisis para determinar si existe infección por el VIH puede llevarlo a cabo cualquier médico de cabecera o cualquier especialista de la red sanitaria pública española, y es gratuito para todos. También es posible realizar este análisis en laboratorios privados.

Las personas que sean objeto de este análisis tienen derecho a la confidencialidad.

La realización de este análisis no es obligatoria para nadie, pero es exigible a las personas que se encuentran en las situaciones siguientes:

¿Cuál es el tratamiento de la infección por el VIH?

En la actualidad existen medicamentos, y se están desarrollando otros nuevos, que combaten eficazmente al VIH, y prácticamente lo eliminan de la sangre.

Sin embargo el VIH es un virus muy difícil de combatir. Ello es debido en buena medida a que presenta muchas mutaciones, o cambios en su estructura, lo cual determina que el sistema inmunitario no pueda eliminarlo con facilidad. Algunas de dichas mutaciones hacen que se produzcan variantes del virus resistentes al tratamiento. Para evitar que aparezcan esas resistencias, la infección por el VIH debe tratarse con varios medicamentos a la vez.

Estos fármacos antivirales no consiguen curar la infección, sino únicamente atenuarla, de modo que los pacientes que toman el tratamiento se encuentran bien, pero siguen teniendo la infección, y pueden transmitir el VIH a otras personas.

Estos antivirales son capaces de mejorar parcialmente el deterioro del sistema inmunológico que produce el VIH, pero se desconoce por ahora su eficacia a largo plazo.

Además de los antivirales, los pacientes con infección por el VIH con frecuencia deben tomar otros tratamientos, entre los que se encuentran:

¿Qué puede hacer una persona que se ha contagiado por el VIH?

Quien se contagia por el VIH generalmente sufre un importante trauma psicológico, por lo que es conveniente que consulte al médico de cabecera, al especialista en infección por el VIH o al psicólogo, para obtener la mejor información posible sobre la infección y para combatir los problemas psíquicos que su diagnóstico puede acarrear.

Las personas que padecen infecciones oportunistas u otras complicaciones relacionadas con el VIH deben recibir el tratamiento adecuado, y para ello muchas veces es necesario ingresar en el hospital.

Es importante realizar pronto el diagnóstico de la infección por el VIH, ya que cuanto antes se inicia el tratamiento más eficaz resulta.

En caso de exposición a ciertas infecciones, como la tuberculosis, deben realizarse los estudios adecuados para ver si ha existido contagio por las mismas.

Es muy recomendable acudir a organizaciones de apoyo para los pacientes con infección por el VIH.

Es aconsejable tomar una dieta variada y sana, ya que el VIH afecta comúnmente al aparato digestivo.
Posibles complicaciones

Existe la posibilidad de que los pacientes con infección por el VIH sufran graves enfermedades. Entre ellas destacan algunas infecciones que afectan fundamentalmente a personas con deterioro del sistema inmunológico y algunos tipos de cáncer. A continuación se reseñan algunos de esos procesos:

Estas enfermedades pueden provocar la muerte.

Pronóstico de la infección por el VIH

El sida generalmente se desarrolla de cinco a quince años después de producirse el contagio por el VIH. En la actualidad la infección por el VIH es incurable, pero la mayoría de las enfermedades que se presentan en los pacientes seropositivos tienen tratamiento eficaz y se curan.

Hasta hace poco tiempo, las personas que desarrollaban el sida vivían únicamente alrededor de dos años. Sin embargo, en la actualidad, con los tratamientos disponibles, la supervivencia es mucho mayor y los pacientes que toman correctamente la medicación pueden llevar una vida completamente normal.

 

Artículo publicado el 7 de Septiembre de 2006

¿Qué es la anafilaxia?

La anafilaxia es un cuadro clínico poco frecuente y puede suceder en cualquier momento de la vida. Su instauración es rápida y las manifestaciones clínicas son secundarias a la afectación de por lo menos dos órganos, a veces de gran severidad y potencialmente fatal (10% de los casos son fatales) sino se trata inmediatamente, constituyendo una urgencia médica.

¿Cómo se produce?


La anafilaxia es el resultado de la liberación de diversos mediadores de unas células denominadas mastocitos y basófilos. Estos potentes mediadores de la inflamación, biológicamente activos, producen un cuadro grave y súbito que se manifiesta por signos y síntomas cutáneos, respiratorios, cardiovasculares y gastrointestinales que se producen de forma aislada o en combinación.
Uno de esos mediadores, la histamina hace que los vasos sanguíneos se dilaten (bajando la presión sanguínea) y hace que los líquidos pasen del torrente sanguíneo a los tejidos (lo que disminuye el volumen sanguíneo), produciendo shock. Los líquidos se pueden filtrar a los alvéolos (sacos de aire) de los pulmones produciendo un edema pulmonar.

¿Cómo se clasifica la anafilaxia?

Por su patogenia se clasifica en:

La mayoría de las veces, la anafilaxia ocurre en personas alérgicas cuando se exponen a la sustancia a la que están sensibilizadas. Por ejemplo tras la picadura de una avispa o abeja, tras la toma de algún medicamento o alimento, etc..

¿Cuáles son los síntomas?


La anafilaxia es una "reacción sistémica" que significa que diversos sistemas de órganos se ven afectados, incluidos la piel, las vías respiratorias superiores e inferiores, el sistema cardiovascular, los ojos, entre otros. Los síntomas de anafilaxia pueden incluir náuseas y vómitos, dolores de estómago, urticaria, hinchazón de los tejidos en los labios o en las articulaciones, diarrea, picazón de la piel, ansiedad intensa o dolor de cabeza, estornudos, falta de respiración y pitido al respirar. Los ojos pueden picar, lagrimear e hincharse. Los síntomas adicionales incluyen picazón en la boca y la garganta, ronquera, congestión nasal, sensación de opresión o dolor de pecho, sensación de calidez y rubor, enrojecimiento de la piel. Los síntomas más peligrosos son baja presión arterial, dificultad al respirar, shock y pérdida del conocimiento, pudiendo ser un cuadro fatal.

¿Qué situaciones pueden confundirse con una anafilaxia?


La anafilaxia se confunde a veces con otras reacciones, como la hiperventilación, ataques de ansiedad, intoxicación con drogas o alcohol o bajo nivel de glucosa en la sangre. Ocasionalmente, los pacientes pueden experimentar síntomas similares a los de la anafilaxia como baja presión arterial, que son causados por otros trastornos médicos como ataques cardíacos o epilepsia. Si experimenta síntomas poco comunes, es prudente obtener asistencia médica o acudir a una sala de urgencias inmediatamente.

¿Qué sustancias pueden desencadenar una anafilaxia?


Varias sustancias pueden causar anafilaxia o reacciones anafilactoides. Los alimentos y aditivos alimentarios son los factores desencadenantes más comunes de la anafilaxia. Los alimentos que pueden desencadenar la anafilaxia en quienes sufren de alergias específicas son: la leche de vaca, los huevos, cacahuetes, trigo, soja, pescado, mariscos y nueces. Los aditivos alimentarios tal como los sulfitos (que se encuentran en bebidas alcohólicas, frutas y verduras secas, productos de semillas, pepinillos en escabeche y otros alimentos) también pueden desencadenar reacciones anafilactoides, especialmente en quienes sufren de asma grave. Los alimentos que contienen sulfitos deben advertirlo en la etiqueta de los productos.
Otra causa de la anafilaxia es el veneno de las avispas y las abejas que se inocula cuando estos insectos pican. Para la mayoría, estas picaduras producen dolor e incomodidad que generalmente dura sólo algunas horas. Algunas personas, no obstante, tienen reacciones alérgicas graves a estas picaduras.
Algunos fármacos pueden desencadenar anafilaxia, incluidos los antibióticos, medicamentos anticonvulsivantes, relajantes musculares. También se han implicado la sangre y otros productos sanguíneos.
La alergia grave al látex, un problema cada vez más frecuente, puede también desencadenar anafilaxia. La gravedad de la reacción inmediata depende del grado de sensibilización de la persona y de la cantidad de alérgeno de látex al que se ha expuesto. El mayor peligro de reacciones graves ocurre cuando el látex toma contacto con las áreas húmedas del cuerpo o las superficies internas durante la cirugía, por la más rápida absorción del alérgeno.
Ocasionalmente, el ejercicio puede también desencadenar anafilaxia. La anafilaxia inducida por el ejercicio se caracteriza por picazón general con o sin urticaria (ronchas rojas), baja presión arterial y estrechamiento de la vía respiratoria superior. Generalmente se relaciona con temperatura ambiente alta y ejercicio intenso. Las personas que sufren este tipo de anafilaxia a menudo no tienen diagnóstico previo de alergia ni asma. Es curioso que no ocurre todas las veces tras la sesión de ejercicio y, en algunos casos, sólo ocurre después de comer ciertos alimentos antes del ejercicio.
Algunos medicamentos como la polimixina, la morfina, los medios de contraste para radiografías, entre otros, pueden producir una reacción anafilactoide (reacción similar a la anafiláctica) en la primera exposición y que obedece a una reacción idiosincrática o tóxica, aunque los síntomas y riesgo de complicaciones sin tratamiento son los mismos que la anafilaxia.

 

 

Artículo publicado el 28 de Junio de 2006

Glaucoma
¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad que se caracteriza por un daño progresivo en el nervio óptico, traduciéndose clínicamente como una reducción en la amplitud del campo de visión. Esta reducción se produce desde la periferia hacia el centro, de manera que cuando se afecta la visión central el glaucoma se encuentra en un fase muy avanzada. Si no se trata puede dar lugar a la pérdida definitiva de la visión en el ojo afectado.
   

El glaucoma es una de las causas más comunes de ceguera en todo el mundo. El factor de riesgo más importante en el desarrollo del glaucoma es el aumento de la presión intraocular. Toda persona con más de 40 años debería controlarse la presión del ojo al menos una vez al año, para poder detectar de forma precoz el desarrollo de un glaucoma.
¿Cómo se desarrolla el glaucoma?

La parte anterior del ojo se encuentra rellena de un líquido denominado humor acuoso. Este líquido se produce y se elimina de una manera equilibrada con el fin de mantener estable la presión intraocular. Cuando se rompe este equilibrio (generalmente por una dificultad en la eliminación de este líquido), se eleva la presión dentro del ojo, lo que, si se mantiene por un cierto tiempo, puede dañar el nervio óptico, desarrollándose el glaucoma.

Existen dos subgrupos principales de glaucoma: el glaucoma primario de ángulo abierto y el glaucoma primario de ángulo cerrado.
El glaucoma primario de ángulo abierto

También conocido como glaucoma crónico simple, es una condición progresiva lenta que tiene lugar cuando los canales de drenaje se bloquean de forma gradual.
El glaucoma primario de ángulo cerrado

Se presenta cuando de forma brusca se detiene el drenaje del humor acuoso, lo que provoca un aumento rápido de la presión intraocular.
Otros tipos de glaucoma

Existen otros tipos de glaucoma que son mucho menos frecuentes y pueden deberse a varias razones:

Glaucoma congénito

Es una enferemedad muy poco frecuente (aproximadamente 1 de cada 10.000 nacidos vivos). La mayoría de los casos son esporádicos, si bien existen casos con antecedentes familiares. Puede aparecer aislado o bien asociado a otras alteraciones oculares o sistémicas
¿Cuáles son los síntomas del glaucoma?
Glaucoma primario de ángulo abierto

El aumento de la presión intraocular es muy lento. Las cifras de presión no suelen ser muy elevadas con lo que la pérdida en el campo visual avanza lentamente. Esta pérdida del campo visual es difícil que sea detectada por el paciente. En estadios iniciales la visión central no disminuye. La cantidad de visión no se afecta hasta que el glaucoma se encuentra muy avanzado. Debido a que esta afección no se suele reconocer hasta que está avanzada, se realiza un chequeo para su diagnóstico como parte del examen rutinario del oftalmólogo cuando se realizan pruebas de visión. El oftalmólogo comprobará la presión del ojo, examinará el nervio de la parte posterior del ojo y comprobará el campo de visión, si procede. Ya que el glaucoma primario de ángulo abierto no es frecuente en personas menores de 40 años, estas pruebas de detección suelen realizarse después de esta edad.
Glaucoma primario de ángulo cerrado

En este trastorno, la presión interna del ojo aumenta rápidamente y puede ser muy doloroso. El ojo se suele enrojecer y la visión se vuelve borrosa. El paciente puede notar halos alrededor de las luces. A menudo, se puede acompañar de dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Esta condición es más común en personas hipermétropes, que presentan un ojo más corto de lo normal lo cual facilita el cierre de las vías de drenaje de humor acuoso.
Otros tipos de glaucoma

En otros tipos de glaucoma los síntomas de otros tipos de glaucoma varían dependiendo de la causa subyacente.
¿Cómo llega al diagnóstico el médico?
Glaucoma primario de ángulo abierto

Si existe algún tipo de sospecha de glaucoma primario de ángulo abierto, el paciente consultará normalmente a un especialista de los ojos (oftalmólogo). Este médico examinará los ojos del paciente para medir con precisión la presión interna del ojo y examinará el nervio de la parte posterior del ojo para detectar cualquier daño. Este daño se describe como "excavación" de la cabeza del nervio óptico (o disco óptico). Se llevará a cabo también un examen computerizado del campo de visión. Pueden ser necesarios pruebas y exámenes adicionales para asegurarse de que no existen otras razones para el glaucoma.
Glaucoma agudo de ángulo cerrado

Esta condición suele diagnosticarse inmediatamente debido al dolor, enrojecimiento y reducción de la visión. La pupila se dilata y la presión interna del ojo es muy alta. La córnea (la ventana transparente de la parte frontal del ojo) se suele inflamar, causando halos alrededor de las luces y visión borrosa.
Otros tipos de glaucoma

En las personas que se sospecha que padecen glaucoma se realiza un examen completo del ojo para asegurarse de que no existe ninguna otra enfermedad ocular.
¿Cómo se trata el glaucoma?

El tratamiento es distinto en función de que el glaucoma sea de ángulo abierto o de ángulo cerrado. También variará en función de lo avanzado del glaucoma en el momento del diagnóstico.
Glaucoma primario de ángulo abierto

Los casos no muy avanzados pueden ser tratados médicamente. Casos más avanzados pueden ser tratados o bien con láser o bien quirúrgicamente.
Tratamiento médico

Existen gran cantidad de fármacos en colirio que permiten disminuir la presión intraocular: Estas gotas pueden combinarse para conseguir una mayor disminución de la presión.

Tratamiento con láser

Este tratamiento denominado trabeculoplastia se realiza con un láser de tipo Argón o tipo Neodimio Yag. Se utiliza en casos no muy avanzados, generalmente con el fin de disminuir la cantidad de gotas que deben ponerse los pacientes. El láser se aplica en la zona por la que el humor acuoso sale del ojo. El efecto de este tratamiento puede ser temporal y, por ello, puede no ser adecuado como una solución a largo plazo.
Tratamiento quirúrgico

Los casos avanzados deben tratarse quirúrgicamente. La operación utilizada denominada trabeculectomía permite el drenaje de líquido del interior al exterior del ojo. El objetivo de esta intervención es estabilizar la evolución del glaucoma y no recuperar visión, ya que el daño que causa el glaucoma no puede ser rehabilitado de ninguna manera actualmente. Entre las complicaciones de esta intervención se incluyen: reducción pasajera de la visión después de la operación (que suele recuperarse) infecciones intraoculares, disminución excesiva de la presión del ojo y formación de una catarata que deberá ser intervenida si disminuye considerablemente la visión.

Existen otras técnicas quirúrgicas encaminadas a disminuir la producción de humor acuoso (ciclodestrucción) o a facilitar su salida (esclerectomía profunda no perforante, implantes de derivación, etc.).
Glaucoma primario de ángulo cerrado

El tratamiento en este caso deber ser rápido. El objetivo es disminuir la presión intraocular con rapidez en el menor tiempo posible, ya que la presión tan elevada de estos tipos de glaucomas puede dañar muy rápidamente el nervio óptico. Para ello, pueden utilizarse fármacos hipotensores (administrados por vía tópica, oral o intravenosa), láser o cirugía.
Tratamiento con fármacos

Tratamiento con láser ( iridotomía )

Es importante hacer un orificio en el iris (parte coloreada del ojo) para evitar que el trastorno se produzca de nuevo. Es necesario tratar ambos ojos, ya que aunque sólo se vea afectado uno de ellos, el otro seguirá desarrollando el cierre de ángulo agudo si no se trata.
Tratamiento quirúrgico

Algunas veces, ninguno de los tratamientos mencionados anteriormente permite el control de la presión y, por tanto, puede ser necesaria una trabeculectomía (como se mencionó anteriormente en el glaucoma primario de ángulo abierto).
Otros tipos de glaucoma

Puede ser necesaria una combinación de gotas, tratamiento con láser y cirugía, dependiendo del tipo de glaucoma.
Tratamiento del glaucoma

Actividad

Si se detecta en una fase temprana, la visión seguirá siendo buena y no deberían existir restricciones en la actividad. Existen directrices estrictas con respecto a los niveles de visión para conducir y se aconseja que las personas con glaucoma den a conocer su diagnóstico en el momento de obtener el permiso de conducir. Necesitarán pruebas regulares de los campos de visión para garantizar que continúan siendo aptos para la conducción. Tras la intervención quirúrgica, pueden existir limitaciones en las actividades a corto plazo.
Posible deterioro

El glaucoma, si no se trata adecuadamente o no se detecta lo suficientemente temprano, puede producir ceguera.
¿Qué medidas se pueden tomar para evitar el glaucoma?
Glaucoma primario de ángulo abierto

No se conocen métodos para evitar esta afección, pero es importante que las personas mayores de 40 años se examinen los ojos de forma regular, controlándose la presión intraocular, ya que el tratamiento en las etapas tempranas puede evitar la pérdida del campo visual. Es imposible recuperar la visión dañada si no se trata la enfermedad en una fase temprana. Las personas con antecedentes familiares de glaucoma (especialmente los padres y hermanos) deberían estar muy atentos, pero cualquier persona de más de 40 años debe someterse a un examen periódico.
Glaucoma de cierre de ángulo agudo

El ataque agudo con dolor y reducción de la visión puede ir precedido de ataques similares menos graves. Pueden existir antecedentes de halos vistos alrededor de las luces, principalmente por la tarde, que dejan de verse tras el descanso nocturno. Las personas con estos síntomas deben consultar al médico.

 

Artículo publicado el 20 de Agosto de 2006

Tuberculosis

Qué es la tuberculosis?
La tuberculosis (TB) es una enfermedad producida por el bacilo Mycobacterium tuberculosis. Durante el siglo XIX, hasta el 25 % de las muertes habidas en Europa se debieron a esta enfermedad. La mortalidad comenzó a disminuir conforme aumentó el nivel de vida a comienzos del siglo XX, y a partir de la década de los 40, en la que se desarrollaron medicinas eficaces. Sin embargo, hoy en día hay más personas enfermas de tuberculosis en el mundo de las que había en 1950, y tres millones de individuos morirán este año por su causa, sobre todo en los países subdesarrollados. La enfermedad es más frecuente en las áreas del mundo en las que existe pobreza, malnutrición, escasa salud general y destructuración social.

¿A qué partes del organismo afecta la tuberculosis?
Fundamentalmente, la tuberculosis es una enfermedad de los pulmones. Sin embargo, desde los pulmones la enfermedad puede diseminarse a través de la sangre a todos los órganos del cuerpo. Esto quiere decir que puede aparecer tuberculosis en la pleura (la cubierta de los pulmones), en los huesos, en el tracto urinario y en los órganos sexuales, en los intestinos e incluso en la piel. También se infectan los ganglios linfáticos de los hilios pulmonares y del cuello. A veces los niños contraen meningitis tuberculosa como infección inicial: esta forma de infección es potencialmente mortal.
¿Cómo se contagia la tuberculosis?

La bacteria responsable de la enfermedad se inhala a través de gotitas microscópicas que proceden de una persona con tuberculosis. Al toser, hablar o estornudar, las gotitas se expulsan al exterior. Aunque se secan rápidamente, el propio bacilo puede permanecer flotando en el aire durante horas. Sin embargo, los bacilos tuberculosos mueren al ser expuestos a la luz ultravioleta (incluyendo la propia luz solar).

¿Cómo se desarrolla el bacilo en el organismo?
Una vez que las bacterias tuberculosas han sido inhaladas, llegan a los pulmones y en unas seis semanas aparece una pequeña infección que no suele dar síntomas, que se conoce como primoinfección. Después, la bacteria puede diseminarse por la sangre. Si el sistema inmune es competente, en la mayoría de los casos la infección permanece latente sin apreciarse daño aparente. Sin embargo, varios meses e incluso años después, si el sistema inmune se deprime, la enfermedad puede reactivarse en diferentes órganos. Los pulmones son el sitio preferido por la enfermedad para iniciar su comienzo.

¿Cuáles son los síntomas?
Los signos típicos de la tuberculosis son:

  • Tos crónica o persistente con expectoración
  • Si la enfermedad está avanzada aparece sangre en el esputo
  • Fatiga
  • Falta de apetito
  • Pérdida de peso
  • Fiebre
  • Sudores nocturnos

La tuberculosis puede imitar muchas formas de enfermedad, y siempre debe pensarse en ella cuando no exista un diagnóstico claro. Existen otras micobacterias no tuberculosas en la tierra y en el agua que pueden producir la enfermedad en pacientes susceptibles con antecedentes de fibrosis quística, enfermedades pulmonares crónicas, alcoholismo e inmunosupresión (supresión de las defensas debido a enfermedades o a ciertos fármacos). Estas micobacterias atípicas también pueden existir como microorganismos colonizadores sin necesariamente causar enfermedad.

¿Cuándo debo acudir al médico?
Debería consultar con su médico cuando la tos con expectoración dure más de tres semanas.

¿Cómo hace el médico el diagnóstico?
El médico no puede diagnosticar una tuberculosis simplemente auscultando con el estetoscopio. Si su médico sospecha que algo va mal y que no se trata sólo de un catarro, puede que le remita al especialista en pulmón, o recete una radiografía. La radiografía de tórax es la prueba más importante. Si se ven alteraciones pulmonares se toma una muestra de esputo para su estudio microscópico y su cultivo. Los cultivos de bacilos tuberculosos tardan en crecer de 4 a 12 semanas. Por esta razón, llegar al diagnóstico exacto puede tardar un tiempo. Se están desarrollando métodos más rápidos que utilizan técnicas de ADN. A veces la reacción cutánea del Mantoux puede ser muy útil; en esta prueba se inyecta en la piel tuberculina, que es una sustancia extraída de la bacteria tuberculosa. Si a la 72 horas aparece una reacción cutánea intensa en la piel, es porque existe hipersensibilidad a la tuberculina, lo que puede deberse a vacunación previa con BCG, o a una posible infección activa.

¿Existen otras enfermedades con síntomas parecidos?
Tanto la bronquitis como la neumonía, el pulmón del fumador (bronquitis crónica), y el cáncer de pulmón pueden presentar prácticamente los mismos síntomas que la tuberculosis. Cuando se sospeche tuberculosis se harán pruebas para descartar la existencia de estas otras enfermedades. Si en la placa de tórax existe alguna sospecha de cáncer de pulmón, en el análisis del esputo se añade una prueba extra para comprobarlo.

¿Cómo se trata la tuberculosis?
Actualmente, el tratamiento contra la tuberculosis emplea tres o cuatro antibióticos distintos, administrados juntos durante un periodo de seis a nueve meses. Son necesarios varios fármacos para prevenir la aparición de resistencias, lo que conllevaría el fracaso del tratamiento y una catástrofe por la aparición de organismos multirresistentes a los fármacos. Jamás se debe añadir un único fármaco a un régimen terapéutico fallido. El tratamiento debe estar dirigido por un neumólogo, quien posee los conocimientos de su especialidad sobre las complicaciones y efectos secundarios de los fármacos antituberculosos.
Los detalles del tratamiento son esenciales. La principal causa del fracaso terapéutico es el incumplimiento de lo que se percibe como "un programa terapéutico exigente y prolongado". Los pacientes con cultivo y esputo positivos son contagiosos y, si fuera posible, deberían evitar el contacto con otras personas durante un periodo de dos semanas. No es necesario el ingreso hospitalario para comenzar el tratamiento. Existen otros pacientes con menor carga bacteriana cuyo esputo es negativo, pero su cultivo positivo. Aunque son pacientes menos infecciosos deberían cumplir un tratamiento convencional.
En los individuos sin manifestaciones de enfermedad, pero con la prueba cutánea de la tuberculina positiva, y sin antecedentes de vacunación con BCG que justifique esta reacción, puede realizarse quimioprofilaxis con un único fármaco, la isoniacida, durante 6 a 12 meses, con objeto de prevenir la aparición de la enfermedad en un futuro.
Debe tratarse urgentemente a las mujeres embarazadas con tuberculosis, puesto que la enfermedad puede progresar rápidamente con grave riesgo para la madre y el niño.

¿Es posible hacerse resistente a los fármacos?
Sí, si no se toma la medicación todos los días y del modo prescrito por el médico. En algunas zonas del mundo existen problemas con la resistencia, e incluso múltiples resistencias a los fármacos. Esta situación es muy grave, como ya ha ocurrido a gran escala en los Países Bálticos, en varios países de Europa Oriental, en algunas ciudades americanas y en regiones del Tercer Mundo. Tratar a estos pacientes puede ser un trabajo largo y costoso. Cuando los pacientes no cumplen el tratamiento, puede ser necesaria la supervisión del cumplimiento terapéutico en un hospital, o en el domicilio por una enfermera. Este programa es conocido como TOD (Tratamiento Observado Directamente ) y está recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Cómo puede controlarse el tratamiento?
Un paciente con infección TB no detectada infectará, como promedio, a otras 10 personas al año que a su vez podrán transmitir el germen. Según la OMS y la Unión Internacional contra la Tuberculosis (UICT), todos los países deberían contar con un programa nacional contra la misma, y también deberían notificarse a las autoridades los casos de tuberculosis.
El tratamiento en sí se prescribe bajo la supervisión de neumólogos, quienes se aseguran de que el paciente ha recibido el ciclo terapéutico correctamente. Un cultivo de esputo negativo a los 6 a 12 meses del momento del diagnóstico es sinónimo de curación. Los clínicos también se aseguran de que se examine cuidadosamente el entorno donde vive el paciente. Se pide radiografía de tórax a todos los familiares. En ocasiones también se examina a los compañeros de trabajo del paciente.

¿Cuáles son las regiones del mundo de mayor riesgo?
La infección puede aparecer en cualquier lugar, pero la tuberculosis se da fundamentalmente en África subsahariana y en el sudeste asiático. Es más frecuente en la Europa oriental que en la occidental, y Escandinavia tiene el menor número de casos del mundo.

¿Se asocian el VIH y el sida con la tuberculosis?
Sí. Cada vez es más y más endémico el VIH en algunos países africanos y en muchas zonas del Sudeste Asiático. En los lugares en los que la tuberculosis es endémica entre la población, un sistema inmune deprimido aumenta el riesgo de contraerla. Esta situación es extremadamente preocupante, y la OMS y la UICT están haciendo todo lo posible para evitar la extensión de la enfermedad.

¿Se puede prevenir la tuberculosis?
Sí. El objetivo más importante es detectar, aislar y tratar a todos los portadores de la enfermedad, hasta que no constituyan un riesgo de infección para los demás.Siempre es recomendable no acercarse demasiado a las personas que tosen; de igual modo, las personas que tosen deberían ser sensibles con los que les rodean y cubrirse la boca con la mano o un pañuelo al hacerlo.

Buenos consejos
Cuando viaje a los países en los que la tuberculosis es un problema evite relacionarse con las personas que tienen tos persistente. Asegúrese de comer bien y disfrutar de mucha luz solar y del ejercicio. Consulte al médico si desarrolla una tos que persiste durante más de tres semanas.

 

Artículo publicado el 17 de Septiembre de 2006

Qué es la esquizofrenia?
La esquizofrenia es una enfermedad mental grave, en la que se pierde el contacto con la realidad, al alterarse el pensamiento (las ideas), la percepción (se ve, se oye y se siente el mundo que nos rodea de forma distorsionada) y las emociones.
El comportamiento de quien sufre esta enfermedad se vuelve extraño, al igual que su lenguaje, lo que provoca un deterioro de las relaciones con los demás en el ámbito familiar, laboral y social. Su evolución puede ser larga y conlleva, en muchos casos, situaciones de difícil solución.

¿Quiénes sufren la esquizofrenia?
Una de cada cien personas desarrollará la esquizofrenia a lo largo de su vida . No parecen tener influencia la raza ni el sexo a la hora de padecerla aunque sí la edad, pues suele aparecer entre los 15 y los 30 años de edad.

¿Cuáles son sus causas?
No se conocen con certeza sus causas. No obstante, es probable que ciertos factores biológicos, psicológicos y ambientales predispongan a su aparición.
Parece clara la influencia hereditaria. Cuando una persona es nieta o hija de esquizofrénicos, tiene más posibilidades de desarrollar la enfermedad. Sin embargo, existen muchos esquizofrénicos sin ningún familiar afectado por esta dolencia. Sabemos que las complicaciones durante el embarazo o el parto son antecedentes predisponentes, al igual que los sucesos vitales estresantes (como la muerte de un ser querido, la pérdida del empleo, los malos tratos, el abuso de drogas, etc.).
Lo que parece evidente es que, en el cerebro del esquizofrénico existe un exceso de neurotransmisores (sustancias químicas como la dopamina y la serotonina). Los neurotransmisores son los encargados de transmitir la información en el cerebro por lo que, al elevarse, provocan una serie de síntomas que describiremos a continuación.

¿Cuáles son sus síntomas?
Los síntomas pueden aparecer brusca o lentamente y se suelen clasificar en síntomas positivos (ocasionados por la propia enfermedad) y negativos (que aparecen como consecuencia de los anteriores).

Síntomas positivos
Las alucinaciones:
el esquizofrénico percibe erróneamente los mensajes que le llegan a través de sus sentidos. Así, "oye" voces y comentarios, "ve" personas u objetos y percibe olores o sabores que no son reales (a pesar de que el paciente sí lo perciba como real).
Los delirios: son pensamientos y creencias falsos, sin ninguna base real (aunque el paciente lo viva como real). Por ejemplo, está convencido de que le controlan y dan órdenes los extraterrestres o una máquina, o que es víctima de una persecución etc.
Trastornos del pensamiento: los pensamientos están desorganizados y no tienen lógica. El paciente, al hablar, pasa de un tema a otro sin conexión ni relación alguna. Incluso, puede emitir sonidos extraños ó sufrir un bloqueo del lenguaje (quedarse "en blanco").
Alteración del sentido de su propia identidad: el paciente se siente distinto, como si hubiera cambiado y, a veces, tiene la sensación de que su ser está separado del cuerpo.

Síntomas negativos
Apatía y falta de motivación:
la persona afectada muestra desinterés por la vida y va perdiendo la motivación para hacer cosas que antes le gustaban (charlar, jugar a las cartas, ver la televisión, leer, salir con los amigos, arreglarse, etc.).
Afectividad plana: Consiste en que el esquizofrénico no muestra sus emociones con gestos o palabras (no ríe ante situaciones graciosas, no sonríe cuando le sonríen, ni llora o expresa dolor ante una desgracia).
Otros síntomas: con frecuencia el paciente se siente deprimido y angustiado; también puede perder el apetito o padecer insomnio, todo lo cual empeora su situación.

¿Cómo discurre la vida de una persona con esquizofrenia?
En algunos casos, el paciente recibe el tratamiento y los síntomas anteriormente descritos no vuelven a aparecer. Desgraciadamente, lo habitual es que los episodios se repitan. Si así ocurre, cuanto más intensos y frecuentes sean, más devastadores resultarán los efectos de una enfermedad que tiende a hacerse crónica. En estos casos, el sufrimiento ocasionado por la enfermedad en sí misma se acompaña de un desmoronamiento de la vida personal, familiar, social y laboral. Pueden ser necesarios ingresos para tratamiento hospitalario en situaciones de crisis. Por lo general, la asistencia, de una u otra forma, deberá mantenerse de por vida. Afortunadamente, son cada vez menos los casos que requieren un internamiento de larga duración.

¿Cómo se diagnostica?
Es importante que la persona afectada sea correctamente diagnosticada y tratada cuanto antes. El médico realizará el diagnóstico basándose en los síntomas. Para ello, se entrevistará con el paciente y sus familiares, realizando una historia clínica y evaluará su situación actual. Con el transcurso del tiempo, la certeza del diagnóstico será mayor.
En ciertos casos, se pueden utilizar tests psicológicos para completar la información recabada mediante los otros métodos.

¿Cuál es el tratamiento de la esquizofrenia?
Hemos de comenzar recordando que existe un porcentaje de casos (alrededor del 25%) que, con el tratamiento debido, evolucionan hacia la curación completa o casi completa. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el tratamiento será de larga duración y continuado. En la actualidad se utilizan:
Los medicamentos antipsicóticos (o neurolépticos)
Son la base del tratamiento. Además de controlar los síntomas de la enfermedad durante los episodios (o brotes), previenen la aparición de nuevos episodios y permiten la rehabilitación del enfermo. Estos fármacos actúan bloqueando la acción de la dopamina y otros neurotransmisores. Se administran en pastillas, aunque existen preparados inyectables cuyo efecto es de más larga duración. Algunos de sus nombres nos pueden resultar familiares, como el Haloperidol ó la Clorpromacina, pues son los antipsicóticos tradicionales. El problema es que estas medicaciones tienen efectos secundarios adversos, como la somnolencia, la sequedad de boca, el estreñimiento, visión borrosa, inquietud, mareos y temblores. Por esta razón, en ocasiones, se añaden otros medicamentos que aminoran los efectos secundarios descritos.
Durante los últimos años, se vienen empleando los nuevos antipsicóticos (como la Olanzapina y la Risperidona), que mejoran los síntomas de la esquizofrenia con eficacia, ocasionando menos efectos secundarios adversos. Por ello, se utilizan cada vez con más frecuencia. Son, además, la mejor medida preventiva de recaídas.
Psicoterapia
Mediante la psicoterapia, se pretende que el paciente se dé cuenta de que está enfermo y, por su bien, debe seguir un tratamiento. El paciente aprenderá a identificar y afrontar mejor aquellas situaciones estresantes que favorecen la aparición de brotes, para así procurar evitarlos. También se le enseñará a pedir ayuda cuando presienta que va a sufrir una crisis. Es lo que denominamos psicoterapia cognitiva y conductual.
La terapia familiar
Está demostrado que la educación de las familias, con el objetivo de que toleren mejor los síntomas del paciente y aprendan a comprenderle y apoyarle, reduce la frecuencia de las recaídas de estos enfermos.
La rehabilitación psicosocial
Mediante la rehabilitación, procuraremos que el enfermo conserve sus habilidades, recupere las que ha perdido y aprenda algunas nuevas (son habilidades sociales como las comunicaciones de todo tipo, el uso de transportes, la utilización de servicios públicos, las relaciones interpersonales, el aprovechamiento del ocio y el tiempo libre, etc.)

¿Dónde se trata al esquizofrénico?
A poder ser, manteniéndole en su hogar y entorno habitual. Podrá acudir a su centro de salud mental, periódicamente, para realizar un seguimiento. Si el paciente precisa más atención, podrá acudir a un hospital de día o a un centro de día.
Si la gravedad del episodio lo exige, precisará un ingreso hospitalario breve. En los casos más graves, se pueden llevar a cabo ingresos de media o larga estancia.

 

Artículo publicado el 22 de Septiembre de 2006

La psoriasis

La psoriasis (también conocida como "soriasis") es una enfermedad (genética) crónica de la piel que produce lesiones escamosas, engrosadas e inflamadas. Afecta por igual a ambos sexos. La psoriasis no es una enfermedad contagiosa y se estima, que afecta a cerca del 2% de la población. Puede presentarse en conjunto con la caspa y la seborrea. La causa de la psoriasis no es todavía conocida aunque su origen parece ser autoinmune. Se sabe que responde a un desarreglo bioquímico e inmune. No está causada por ningún agente microbiano (bacteria, virus, hongo) ni parásito. Es de resaltar la ausencia de relación con cáncer cutáneo.
Existen factores hereditarios que predisponen a la psoriasis. Las situaciones de estrés emocional, una mala dieta, la obesidad y el sedentarismo agravan esta enfermedad.
La psoriasis suele aparecer entre los 15 y 35 años, si bien puede aparecer a cualquier edad. Su extensión y gravedad es muy variable de una persona a otra y, en ésta, en el tiempo. Actualmente existen muchos tratamientos que blanquean la psoriasis, es decir, disminuyen o hacen desaparecer los síntomas aunque no los curan. Sin embargo dichos tratamientos no son específicos para la enfermedad, tienen demasiados efectos secundarios y/o son de difícil aplicación.
Esta enfermedad se puede clasificar en función del área de piel afectada y de las áreas afectadas en leve, moderada o severa.

Zonas de la piel afectadas

La psoriasis puede afectar a codos, rodillas, espalda, glúteos, tórax, abdomen, piernas, brazos, manos, pies, cara, cuero cabelludo, orejas, uñas y genitales.

Tipos de psoriasis

Psoriasis en placas

Lesiones con formación simétrica de placas enrojecidas recubiertas de escamas de color blanco-plateadas de la epidermis. Es la más común. De aparición por cualquier zona de la piel, especialmente rodillas, codos, y cuero cabelludo.

Psoriasis guttatta

Psoriasis en forma de gotas o pequeños puntos. Se puede producir tras padecer una infección estreptocócica o de las vías respitatorias superiores a causa de un virus, sea gripe o resfriado. Se da con más frecuencia en niños y en jóvenes, teniendo un buen pronóstico pues suele desaparecer. De aparición en brazos, piernas y tronco.

Psoriasis pustulosa

Lesiones que parecen granos de pus, sin ser infecciosas, aparecen en la piel. Los brotes de psoriasis pustulosa pueden ser desencadenados por medicamentos, infecciones, estrés o la exposición a ciertos productos químicos.

Psoriasis invertida o de pliegues

Psoriasis que, a diferencia de ls psoriasis de placas, afecta a pliegues de la piel, como las axilas, inglés, genitales, etc. También en la planta de los pies y las palmas de las manos.

Psoriasis eritrodérmica

Lesiones generalizadas comprometiendo más del 90% de la extensión corporal llegando a afectar el estado de salud del paciente por presentar un desequilibrio electrolítico, dèficit proteico, etc.

Psoriasis del cuero cabelludo

Psoriasis que afecta a todo el cuero cabelludo, formando placas de color blanco. Causa muchos picores y dolor.
Las lesiones pueden sobresalir del pelo, afectando a la piel alrededor de las orejas, a la parte superior de la frente o a la línea del pelo en la nuca, por lo que en estos casos la enfermedad suele afectar psicológicamente a los afectados..

Psoriasis palmo plantar

Suelen ser placas bien delimitadas y a veces se forman callosidades amarillentas. Debido a la gran movilidad de la piel de las manos, suelen formarse fisuras que resultan extremadamente dolorosas.

Psoriasis ungueal

Cuando las lesiones están localizadas en las uñas. Esto produce un engrosamiento de la uña en la zona de la lesión, deformándola y separándola de la base ungueal. El tratamiento es muy complicado, debido a la dificultad de hacer llegar el líquido o el ungüento a la lesión en si, estando esta protegida por la uña.

Psoriasis artropática

Una forma de artritis relacionada con la psoriasis. Aunque afecta a un porcentaje bajo de afectados de psoriasis sus efectos son más invalidantes. Es muy importante tratarla con el reumatólogo. Algunos medicamentos para la psoriasis como el metotrexato son efectivos tanto para las placas como para la artritits psoriásica.

Efectos en la calidad de vida

Puede suponer una merma en la calidad de vida de las personas afectadas, debido a la gran importancia que tiene hoy en día la imagen de las personas.
Los afectados por esta enfermedad, sobre todo en los casos severos, tienden a aislarse socialmente debido al miedo al rechazo o a un verdadero rechazo por parte de personas desinformadas.
Los tratamientos existentes en la actualidad ayudan al retraimiento de estas personas, debido a que exigen mucho tiempo para ser aplicados y en algunos casos huelen incluso mal.
Como en la época en que vivimos no sobra el tiempo libre, el tratamiento suele ser difícil de seguir en días de labor, por lo que es en los fines de semana cuando peor se encuentran los afectados y cuando por lo tanto se lo aplican. Evidentemente es un círculo vicioso que los aísla aún más.
La calidad de vida, por lo tanto, queda muy afectada en los casos severos de esta enfermedad, por no existir ningún tratamiento efectivo de larga duración y por su muy difícil aplicación.

Causas

No se ha descubierto una causa concreta. La existencia de diferentes factores hereditarios está demostrada, aunque no es un único gen defectuoso sino una combinación de ellos, considerándose una enfermedad poligénica, y eso explica que la psoriasis sea tan variable de una persona a otra.
En algunos casos se conoce una causa desencadenante de un brote de psoriasis. Puede ser el estrés, algunas vacunas contra la malaria, infecciones por estreptococos.
Existen algunos factores que la pueden agravar, que también varían para cada persona. Se han descrito el estrés, el alcohol, diversos alimentos, algunos medicamentos, traumatismos sobre la piel (fenómeno de Koebner) como heridas o quemaduras, la exposición directa de la piel a productos químicos de limpieza, etc.

Tratamientos

Desde hace siglos se sabe que la psoriasis mejora:

Nota importante sobre los tratamientos para enfermos de psoriasis:
El diagnóstico de la psoriasis debe hacerse por un médico o dermatólogo. Una vez establecido el correcto diagnóstico sólo éste puede prescribir el tratamiento que considere más adecuado según las características de su psoriasis y del paciente. Los fármacos se venden con receta médica y hay que seguir al pie de la letra las instrucciones del médico o dermatólogo, especialmente en las dosis y duración del tratamiento. Jamás practique la automedicación, ya que puede suponer un serio riesgo para su salud. No use o de para usar un medicamento prescrito para otras alteraciones de la piel, ya que le puede ser perjudicial. La información sobre medicamentos contenida en este artículo sólo da unas pinceladas sobre los tratamientos. Estos pueden llegar a ser más complejos. Pregunte siempre a su médico.
Tratamientos tópicos

Son aquellos que se aplican sobre la piel, frecuentemente en pomadas. Tienen menos efectos secundarios que los tratamientos sistémicos, pero sus resultados pueden no satisfacer al paciente.

Corticoides

Su aplicación abusiva puede llevar a un adelgazamiento de la piel, a la aparición de estrías e incluso a la supresión a nivel hormonal del eje hipotálamo-hipófisis. Se clasifican en corticoides de potencia baja, media, alta y muy alta. Sus efectos secundarios son proporcionales a su potencia. Se nominan mediante la terminación en -ona. Ejemplo "Betametasona". Es uno de los tratamientos más usados. Su uso excesivo puede empeorar la psoriasis (aparición de rebrotes). Además se presenta taquifilaxia (los receptores a los corticoides se saturan y son necesarias mayores dosis con el tiempo).
Existen corticoides de toma oral, pero no se recomiendan ya que el efecto rebrote es mayor.

Derivados de la vitamina D

Ejemplos: Daivonex (Calcipotriol) y Bonalfa (Tacalcitol). Impiden la hiperproliferación de los queratinocitos de la piel. Su uso abusivo o prolongado puede llevar a hipercalcemia sanguínea. A veces se pueden aplicar como terapia alternativa a los corticoides o como complementaria de éstos. Algunos productos (Daivobet) llevan incorporados tanto un derivado de la vitamina D como un corticoide.

Hay una planta de la familia de los cuctus, en canarias se llama pita, y es con la que se obtiene el aloe vera, cortando una hoja de esta planta, se pela y lo que queda es su parte interior que es gelatinosa, esta parte se frota en la zona afectada y alivia, pero no cura.

Fototerapia

La exposición a la luz ultravioleta proveniente del sol o a cantidades controladas de rayos ultravioletas artificiales, UVA o UVB, son utilizados en el tratamiento de la psoriasis. Existen lámparas de rayos UV de centros dermatológicos y hospitales y otras de uso personal. En todo caso deben extremarse las precauciones, limitar el tiempo de exposición, la frecuencia de repetición y evitar que la radiación alcance los ojos. Es importante que este tratamiento sea llevado a cabo por un profesional o bien asesorado muy directamente por éste.

PUVA

La aplicación de rayos UVA artificiales conjuntamente con un sensibilizador natural de la piel, psoraleno, se conoce como PUVA. El psoraleno bien se ingiere (vía sistémica) o se adhiere a la piel por inmersión en bañeras con una solución de psoraleno en agua, previamente a la exposición de rayos UVA. La aplicación de rayos UVA artificiales en ausencia de psoraleno raramente produce un efecto positivo. No debe abusarse de los PUVA, debido al peligro que conlleva su uso excesivo.

UVB

La aplicación de rayos ultravioletas UVB, de banda estrecha, de mayor energía que los UVA no requiere utilizar psoraleno. Debido a que los UVB tienen una longitud de onda menor (es decir más energéticos) que los UVA, el riesgo de quemaduras y cáncer de piel se acrecenta. No debe abusarse de los UVB, debido al peligro que conlleva su uso excesivo.

Láser

Mediante laser se pueden mejorar las lesiones. Existen aun pocas clínicas dermatológicas y hospitales dotados de esta tecnología.
Tratamientos sistémicos

Se suministran por vía oral o inyectados. Actúan sobre todo el organismo. La duración es variable. No curan la enfermedad en sí, pero hacen desaparecer las lesiones durante un mayor o menor tiempo, por ejemplo la ciclosporina. Suelen presentar mayores efectos secundarios que los tratamientos topicos, por lo que se reservan para casos de psoriasis severa. La agresividad depende del tratamiento. Requiere de análisis de sangre habituales para controlar la función del hígado y de controles de tensión periódicos. Es importante ponerse en manos de un dermatólogo o médico para llevar a cabo estos tratamientos.
Recientemente ha aparecido un nuevo tipo de tratamiento, al que se le denomina biológico. Se trata de los primeros medicamentos específicamente diseñados para la psoriasis. Normalmente tratan de disminuir o inhibir cierto tipo de linfocitos-T que se ha demostrado, están involucrados en el proceso de la enfermedad.

 

Artículo publicado el 29 de Septiembre de 2006

Anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa es una de las patologías propias de los adolescentes que más preocupación ha suscitado en los últimos años. Sin embargo, la juventud no es el único colectivo que se ve amenazado por esta dolencia. Ya sea por depresión, por los efectos secundarios de algunos tratamientos, la falta de movilidad o debido a otras patologías asociadas, la anorexia en el anciano tiene como gravísima consecuencia la desnutrición. Muchas veces las soluciones más simples pueden dar un giro al estado de salud del mayor.

El porqué de la anorexia en los ancianos encuentra su explicación en diferentes causas:
·  La depresión, fruto de la soledad por la pérdida reciente del cónyuge.
·  Como efecto secundario de tratamientos farmacológicos.
·  La falta de movilidad. Cuanto menos ejercicio hacen, menos apetito tienen.
·  Debido a otras patologías o problemas de salud asociados.

Esta diversidad de orígenes aumenta aún más la importancia de definir en primer lugar la causa para llevar a cabo un mejor abordaje de la enfermedad. “Cuando la causa radica en la administración de un tratamiento, sustituirlo o cambiar las dosis puede ser suficiente. Sin embargo, si el paciente tiene una depresión lo primero que habrá que hacer es tratarla. A veces las soluciones más sencillas pueden valer para los problemas de la nutrición”, señala Marta Castells, vocal del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.

Medicamentos específicos como la digoxina, utilizado en el tratamiento de las enfermedades cardíacas, la levodopa, propio de los enfermos de Parkinson, o muchos antibióticos y quimioterápicos pueden derivar en anorexia por sí solos, o bien por un uso indebido de los mismos. “Por eso es recomendable siempre hacer un seguimiento por parte del médico y el farmacéutico. Un fármaco que puede ser eficaz a la dosis justa, si el paciente se excede en cantidad puede llegar a provocar anorexia”, comenta la experta.

Es un círculo vicioso

Existe toda una serie de problemas en la salud del anciano que también pueden ser causa indirecta de anorexia. “La xerostomía o sequedad de la boca, la disfagia o simplemente tener la dentadura en mal estado dificultan hasta tal punto la nutrición que pueden hacer que el mayor acabe perdiendo el apetito y deje de comer”, explica la doctora. El principal problema de todo esto es su consecuencia: la desnutrición.

“Hemos de evitar ante todo que el mayor llegue a ese estado”. Para ello muchas veces tan solo se necesita usar la lógica y aplicar soluciones específicas a cada problema:

Intentar que coma lo más concentrado posible, no se le pueden dar comidas muy voluminosas. Por ejemplo, si se toma un puré añadirle leche en polvo o un chorro de aceite para que alimente más

No beber agua durante de las comidas para que no se llene el estómago. Hacerlo fuera de las mismas

Si tiene problemas de deglución se recomienda un vaso de agua fría antes de comer porque estimula este reflejo y el de masticación

Si tienen la boca seca no tomar alimentos salados, sino comidas húmedas y blandas

Tener una higiene extrema en la boca porque al cambiar la composición de la saliva (debido a la xerostomía) son mucho más propensos a sufrir caries y otras infecciones bucales

 

Artículo publicado el 7 de Octubre de 2006

 

Mareo en el anciano

La palabra mareo expresa un síntoma subjetivo, difícil de medir, que refleja sensaciones muy distintas, producidas por mecanismos también diferentes. Habitualmente, y en su sentido más amplio, traduce una alteración de la persona con respecto al espacio exterior. Esta sensación de orientación alterada en el espacio supone uno de los motivos de consulta más frecuentes al médico de cabecera, aumenta con la edad y constituye un problema clásico de la atención primaria en geriatría.

Durante el plazo de un año, prácticamente el 20% de las personas de 60 años o más experimentan un mareo lo suficientemente intenso como para acudir al médico. Se estima que representa casi el 1% del total de las consultas clínicas atendidas por el médico de familia.

El manejo práctico del mareo por parte del médico de cabecera resulta complejo y dificultoso. Los pacientes, sobre todo los ancianos, que se quejan de mareo suelen ser dirigidos a diferentes especialistas (otorrinolaringólogos, traumatólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.) sin una orientación básica adecuada. Así se inicia una larga peregrinación a la que se van sumando falsos diagnósticos, se favorece la aparición de problemas derivados de la actuación de los médicos y se incrementa la angustia del paciente (y la de los médicos que le atienden). De este modo, los síntomas pueden hacerse crónicos y la sensación de mareo perpetuarse en el tiempo.

El médico de atención primaria es el profesional que se encuentra en las mejores condiciones para orientar de forma adecuada y precoz al paciente que sufre mareos. Cuando un anciano consulta a su médico de cabecera por este problema, el médico debe hacerle unas preguntas detalladas de lo que le pasa, que le permita aclarar lo que el paciente entiende por mareos.

El médico solicitará al paciente que le cuente o describa exactamente lo que le ha ocurrido o cómo se siente, para que le explique con sus propias palabras las molestias que sufre. Si el paciente tiene dificultades para definirlas su médico le ayudará con preguntas orientativas para profundizar en la investigación del síntoma intentando concretar la sensación de mareo. Le hará preguntas para averiguar la forma de inicio, la actividad que estaba realizando en el momento de producirse el mareo, la intensidad del mismo, su duración y frecuencia y los factores que lo han desencadenado o que lo modifican.

Además, para centrar el problema, el médico ha de preguntar acerca de las enfermedades previas del paciente, los tratamientos médicos que esté recibiendo e incluso sobre los antecedentes familiares, que en alguna ocasión podrán ser útiles. Asimismo, el médico intentará averiguar los síntomas asociados al mareo y que el paciente deberá enumerar detalladamente.
Diagnóstico

El médico podrá incluir este mareo en uno de estos cuatro grandes apartados:

El reconocimiento físico aportará, a menudo, las claves del diagnóstico. En la exploración física y a modo general, el médico examinará la presión arterial y el pulso, realizará una auscultación del corazón, un examen de la piel y de las mucosas para ver su coloración, de la agudeza visual, un examen de los oídos y un examen neurológico.

A la luz de los hallazgos que encontrará el médico en la evaluación, probablemente el médico solicitará la realización de un electrocardiograma como primera prueba que habrá que realizar además de un análisis de sangre.
Aturdimiento presincopal

El aturdimiento presincopal es una sensación de desfallecimiento inminente que suele describirse como una especie de obnubilación asociada, a menudo, a falta de equilibrio o caídas. Este tipo de sensación se produce por la falta de oxigenación transitoria del cerebro, generalmente debido a una disminución de la llegada de sangre al mismo. La mayoría de adultos, y especialmente los ancianos, experimentan este tipo de sensación transitoria cuando se levantan rápidamente desde una posición tumbada a una sentada.

En general, la causa es un problema de los vasos sanguíneos de fuera del cráneo o la disminución del volumen de sangre, aunque no siempre el diagnóstico es de origen vascular, existiendo causas como algunos medicamentos, infecciones producidas por virus, hemorragias agudas u otros.
Hipotensión ortostática

Hablamos de hipotensión ortostática cuando detectamos una disminución de la presión arterial sistólica (la máxima) igual o superior a 20 mm Hg. o una disminución de la presión arterial diastólica (la mínima) igual o superior a 10 mm Hg con los cambios de posición (de estar tumbado a estar de pie).

Algunos pacientes cuentan que la sensación que tienen es como si en un momento dado fueran a caerse y sienten la necesidad de apoyarse. Esta sensación dura unos segundos y pasa rápidamente. Estos episodios se producen varias veces a lo largo del día.
Otras enfermedades que pueden producir mareos
Productoras de vértigo

Causantes de alteraciones del equilibrio

Otras causas de prelipotimia/presíncope/vahído

Sensaciones poco definidas de mareo

Tratamiento

El tratamiento del mareo dependerá de la causa que lo haya producido. Existen, sin embargo, muchos factores favorecedores del mareo del anciano que se pueden prevenir o tratar:

En el caso de la llamada hipotensión ortostática, recomendaremos los cambios posturales progresivos, evitando las maniobras o giros bruscos. Puede ser de utilidad el uso de medias elásticas en las piernas para aumentar el volumen de sangre venosa que regresa al corazón. En algunos de estos casos, beber abundantes líquidos puede ser útil.

 

Artículo publicado el 16 de Octubre de 2006

Cólera

¿Qué es el cólera?

El cólera es una infección intestinal aguda, es decir que aparece de repente, producida por una bacteria específica: Vibrio cholerae. El síntoma fundamental de esta enfermedad es la diarrea que en los casos graves puede dar lugar a una deshidratación importante, que puede hacer peligrar la vida. El tratamiento es conceptualmente muy simple. Se trata de reponer todo el líquido que se pierde en las deposiciones y los vómitos. Si se realiza adecuadamente, la inmensa mayoría de los pacientes sobrevive.

La notoriedad de esta enfermedad se debe a dos aspectos:

La enfermedad procede de la zona del delta del río Ganges, en el golfo de Bengala (India y Bangladesh), existiendo descripciones claras de los exploradores portugueses del siglo XV. En esa zona se han originado brotes epidémicos desde donde se han extendido a gran parte del mundo. Desde 1817 se reconocen siete de esas oleadas o pandemias. La última se inició hace cuatro décadas, extendiéndose por Asia y Oriente Próximo. Tras un siglo de ausencia, alcanzó África occidental en los años setenta y América del Sur a principios de los noventa. En ambos lugares se diseminó rápidamente. En Latinoamérica se inició en la costa de Perú y se extendió a gran parte de Sudamérica, Centroamérica y México en los años siguientes.

Es frecuente que, tras la epidemia, la bacteria se vuelva endémica en la zona, es decir sigan produciéndose casos en menor número. Esto suele suceder en aquellas regiones caracterizadas por la mala calidad del agua. En estas áreas se pueden originar nuevas epidemias, sobre todo si se deterioran adicionalmente las condiciones sanitarias, como ocurrió por ejemplo en los campos de refugiados ruandeses situados en torno a Goma a mediados de los noventa.

Es extraordinariamente raro ver casos de cólera en España. De hecho, según la información disponible no se ha declarado ningún caso desde 1998 (el cólera está incluido en las denominadas "enfermedades de declaración obligatoria").

Dado que el cólera no existe en España, los únicos casos esperables serían aquellos relacionados con el turismo o a la inmigración.
¿Cómo se contagia?

La enfermedad se adquiere a través del agua o alimentos contaminados con Vibrio cholerae. El contagio del cólera se produce siguiendo un patrón común con muchas otras enfermedades, que en medicina se llama transmisión oral-fecal. Esto simplemente significa que se adquiere a través de la vía oral, es decir se ingiere con el agua o los alimentos y se elimina en las heces. Cuando por cualquier causa las heces contaminan el agua que se bebe o los alimentos, se cierra el circuito y se producen nuevos casos.

El hábitat natural de la bacteria son las aguas de las bahías costeras y las desembocaduras de los ríos, donde vive asociado al plancton, sobre todo en las zonas y las épocas en que la temperatura del agua es superior a los 20ºC. También se puede encontrar en los animales que viven en estas aguas, como moluscos, cangrejos o peces. Las personas pueden adquirir la enfermedad al ingerir estos animales como alimento o utilizar este agua para beber.

En situaciones de epidemia, los propios enfermos facilitan la propagación de la infección al eliminar grandes cantidades de bacterias en sus deposiciones y vómitos. El deficiente tratamiento de las aguas residuales y la inexistencia de una red de abastecimiento de calidad permiten que se contamine el agua que se utiliza para beber, para regar y para cocinar. Deficientes hábitos higiénicos como no lavarse las manos tras la deposición o la atención de los enfermos contribuyen también a contaminar los alimentos durante su preparación o manipulación.
¿Por qué se produce?

La enfermedad se produce porque la bacteria es capaz de producir una sustancia tóxica, la toxina del cólera, que estimula el paso de líquido desde nuestro organismo al intestino.

Nuestro organismo tiene, de forma natural, algunos sistemas de defensa contra las bacterias que hemos ingerido. El principal es el ácido del estomago, que tiende a destruirlas; sin embargo, si el número de bacterias que llegan al estómago es grande o si hay poco ácido (personas operadas del estómago o con tratamientos para disminuir la acidez) se produce el paso de los gérmenes al intestino delgado. Una vez allí, las bacterias se adhieren a las células intestinales y empiezan a producir la toxina.

La toxina del cólera es una proteína que interfiere con la absorción de sales en el intestino y produce además una gran secreción de agua y sales, es decir se produce lo contrario de lo que ocurre en condiciones normales. El intestino pasa de ser el órgano por el que se obtienen el agua y las sales que necesitamos, a ser el lugar por donde se pierden, en cantidades a veces masivas.

Todo ello da lugar al síntoma fundamental, la aparición de diarrea y al problema esencial de la enfermedad, la deshidratación.
¿Qué síntomas tiene?

La diarrea, a veces acompañada de vómitos, es el síntoma fundamental. Además nos permite hacernos una idea de la magnitud de la pérdida de líquidos y por tanto de la gravedad de la situación.

El periodo de incubación, es decir el periodo sin síntomas desde el contagio hasta el comienzo de la sintomatología, suele ser inferior a dos días, pero puede llegar hasta una semana. La duración de la enfermedad es variable entre unos días y poco más de una semana. Con tratamiento o sin él, en los casos en los que el enfermo sobrevive la curación es completa y las secuelas excepcionales.

La mayoría de los casos de infección son leves con una diarrea poco importante y algunos son incluso asintomáticos, pero una proporción variable de los mismos, que depende de la cepa y del área geográfica, son graves y potencialmente mortales.

En su forma clásica la enfermedad se caracteriza por una diarrea acuosa muy cuantiosa que no se suele acompañar de fiebre ni dolor abdominal importante. El primer síntoma suele ser la sensación de hinchazón e incremento de los ruidos abdominales. Inmediatamente aparecen las primeras deposiciones, que pronto pierden su color marrón para hacerse como "agua de arroz".

La cantidad de líquido perdida puede en los casos más graves superar, en las primeras 24 horas, los 250 mililitros por cada kilogramo de peso corporal. Esta pérdida masiva de agua y sales puede dar lugar al principio a sed y calambres, posteriormente a debilidad, mareo al incorporarse, descenso de la tensión arterial y taquicardia y por último, a disminución marcada de la producción de orina, sequedad de la piel, somnolencia, coma y, si no se realiza una reposición adecuada de líquidos, a la muerte.
¿Cómo se diagnostica?

El riesgo de adquirir el cólera para un español es muy bajo, incluso para los turistas que realizan viajes a zonas de endemia. La mayoría se mantiene dentro de los circuitos turísticos habituales con itinerarios preestablecidos y alojamientos mucho mejor dotados que la media de los utilizados por los nativos del país visitado.

La sospecha la proporciona la posible exposición (viaje a una zona con casos de cólera) y la aparición de diarrea. Sin embargo, la mayoría de las diarreas adquiridas durante los viajes son debidas a otra enfermedad infecciosa mucho menos grave pero mucho más frecuente que el cólera: la diarrea del viajero. La posibilidad de cólera se verá reforzada cuando, en el contexto que estamos hablando, se trate de diarreas líquidas muy cuantiosas.

La confirmación del diagnóstico de cólera se obtiene mediante la visualización al microscopio o el cultivo de la bacteria. La gravedad depende de la magnitud de las pérdidas de agua y sales, que el médico puede estimar basándose en el relato de los síntomas, el examen del enfermo y los estudios de laboratorio.
¿Cómo se trata?

El verdadero problema del cólera, el que puede llevar a la muerte, es la deshidratación, por lo que el objetivo del tratamiento es mantener hidratado al enfermo, reponiendo las pérdidas de agua y sales minerales. Este tratamiento debe empezarse lo antes posible.

Dicho de otra forma, el cólera es una enfermedad autolimitada porque la diarrea cederá espontáneamente al cabo de varios días. Lo que se trata de conseguir es que el enfermo esté correctamente hidratado, y por lo tanto vivo hasta el momento en que la diarrea desaparezca. Por eso es poco relevante que la rehidratación, por sí misma, no disminuya el volumen de heces producidas ni acorte la duración de la diarrea.

Está perfectamente demostrado que los líquidos se pueden administrar por vía oral. Hay polvos para disolver en agua (hervida, si hay duda de que esté contaminada) que vienen ya preparados, como la solución de rehidratación de la Organización Mundial de la Salud, que contienen cantidades apropiadas de azúcar, bicarbonato, sodio y potasio.

En caso de no disponer de estos preparados se puede hacer una preparación casera con:

Existen datos de que una solución similar, con polvo de arroz precocinado en vez de azúcar, es igual de eficaz y disminuye el volumen de las heces.

En caso de deshidratación grave se recomienda la reposición de líquidos por vía intravenosa. Los antibióticos acortan la duración de los síntomas y la eliminación de la bacteria en las heces, pero no son imprescindibles para la curación de la enfermedad. La doxiciclina (dosis única de 300 mg) u otras tetraciclinas son útiles en adultos. En niños, debido a la toxicidad de las tetraciclinas, el cotrimoxazol o la eritromicina son buenas opciones.
¿Qué debe hacer si cree que ha contraído el cólera?

Si ya está en España, póngase inmediatamente en contacto con su médico y empiece a tomar líquido. Si le sucede durante el viaje y no puede obtener ayuda médica, recuerde que lo importante es reponer las pérdidas de líquido e iniciar el tratamiento lo antes posible. Si lleva con usted un preparado comercial para rehidratación oral habrá ganado tiempo.
¿Qué se puede hacer para prevenir el cólera?

Lo mejor que se podría hacer para prevenir el cólera sería mejorar las infraestructuras de abastecimiento de agua y tratamiento de aguas fecales en los países subdesarrollados y educar a su población en higiene alimentaria.

Desde el punto de vista del turista, que viaja a países en que existen casos de cólera, lo fundamental para evitar la infección es evitar el consumo de agua o alimentos potencialmente contaminados, adoptando una serie de medidas que sirven para prevenir todas las enfermedades de transmisión oral-fecal en general, y el cólera en particular.
Medidas respecto a las bebidas y al agua

Respecto a los alimentos:

Aunque hay una vacuna por vía oral que tiene cierta eficacia, no se recomienda la vacunación para los turistas que viajan a zonas endémicas, aunque sí está indicada si se va a mantener un estrecho contacto con la población local compartiendo sus condiciones de vida (esta vacuna se obtiene sólo en los servicios de sanidad exterior de las comunidades autónomas).
¿Cuál es la evolución probable de la enfermedad?

 

Artículo publicado el 5 de Agosto de 2006

Enfermedad celíaca

La enfermedad celíaca, también conocida como enteropatía sensible al gluten o esprúe celiaco, es una enfermedad del intestino delgado. El gluten es una sustancia presente en el trigo, la cebada y el centeno. En caso de celiaquia, el gluten interacciona con determinadas estructuras del intestino delgado y origina lesiones porque induce a una reacción en el sistema inmunitario contra el delicado revestimiento interno de su propio intestino (la mucosa), a cuyo través se produce la absorción de alimentos y vitaminas.

Es frecuente que la enfermedad se diagnostique en la primera infancia, al final de la lactancia -cuando se introducen los cereales en la alimentación- aunque puede diagnosticarse a cualquier edad. Los síntomas pueden ser sutiles y el paciente puede no sentirse bien durante cierto tiempo y por razones desconocidas hasta que se hace el diagnóstico.

Si no se trata, la enfermedad celíaca puede originar anemia, alteraciones de los huesos y, en raras ocasiones, determinados tipos de cáncer. Lo más importante del tratamiento consiste en eliminar de la alimentación cualquier producto que contenga gluten. Esto suele bastar para que mejore e incluso desaparezca la lesión del revestimiento epitelial del intestino. Sin embargo, la lesión reaparecerá si se reintroduce el gluten en la dieta.
¿Cuáles son los riesgos?

Hasta hace poco se creía que la enfermedad celíaca sólo afectaba a 1 de cada 1.500 personas. Hoy sabemos que es más frecuente. Un diagnóstico más seguro basado en simples análisis de sangre ha puesto de manifiesto que el trastorno afecta a 1 de cada 300 personas en Europa y Estados Unidos. La enfermedad es aún más frecuente en determinadas zonas del mundo, como la costa oeste de Irlanda, donde se considera que 1 de cada 100 personas padece enfermedad celíaca.

Así pues, la enfermedad celíaca es un trastorno frecuente que puede aparecer a cualquier edad. Aunque antes se creía que era más frecuente en el sexo masculino, ahora se piensa que afecta por igual a ambos sexos.

En ocasiones la enfermedad celíaca se asocia a otros procesos. Las personas con diabetes insulín-dependiente (de tipo 1), alteraciones de la glándula tiroides o colitis ulcerosa comportan un mayor riesgo de enfermedad celíaca.
¿Cuál es la causa de la enfermedad celíaca?

Cuando el gluten (presente en el trigo, el centeno y la cebada) entra en contacto con el revestimiento interno del intestino delgado se produce una reacción por la cual el sistema inmune ataca erróneamente a dicho revestimiento como si se tratara de un agresor externo. La mucosa del intestino delgado posee vellosidades, que son pequeñas proyecciones digitiformes sólo observables al microscopio. Estas vellosidades permiten disponer de una superficie mayor que la que se tendría si el intestino fuera plano; a través de esa superficie se absorben los nutrientes, como las vitaminas, el hierro y el calcio. En la enfermedad celíaca, estas vellosidades son atacadas por el sistema inmunitario, lo que provoca su atrofia progresiva y finalmente su desaparición. La consecuencia es que los nutrientes presentes en los alimentos pasan por el intestino sin ser absorbidos, lo que origina deficiencias de vitaminas y minerales, anemia y debilitamiento de los huesos (osteoporosis).

Un riesgo cierto que se produzca enfermedad celíaca es la existencia de antecedentes familiares de la enfermedad. La enfermedad celíaca aparece en sujetos genéticamente predispuestos, es decir, tiene una incidencia familiar. Si usted tiene un progenitor, hermano o hijo con enfermedad celíaca, tiene un 10% de probabilidades de padecer la enfermedad. Si usted tiene un gemelo idéntico con enfermedad celíaca, sus posibilidades de desarrollar la enfermedad superan el 70%.
¿Cuáles son los síntomas?

La enfermedad celíaca tiene síntomas múltiples y variados, diferentes en los adultos que en los niños.

En la infancia los síntomas no aparecen hasta que se introducen en la dieta alimentos que contienen gluten. Los síntomas iniciales consisten en irritabilidad y desasosiego, con pérdida de apetito y dificultad para ganar peso. Las deposiciones pueden volverse claras, copiosas y muy malolientes. En algunos niños los síntomas iniciales son vómitos y diarrea, por lo que a menudo se les diagnostica erróneamente una "gastroenteritis". El abdomen puede distenderse en tanto que brazos y piernas pierden mucha masa muscular.

En los adultos los síntomas pueden ser similares, incluyendo pérdida de peso y diarrea, con heces blandas y malolientes o, por el contrario, estreñimiento, distensión abdominal y meteorismo con ventoseo. La mitad de los adultos con enfermedad celíaca no presentan síntomas intestinales y acuden al médico por cansancio extremo, trastornos psicológicos (depresión), dolores óseos o fracturas (debidas al debilitamiento de los huesos), úlceras en la boca o por una erupción en la piel (ampollosa y pruriginosa) localizada sobre todo en codos y rodillas y que se conoce como dermatitis herpetiforme.

Algunas mujeres con enfermedad celíaca tienen dificultades para quedarse embarazadas y ésta puede ser la pista que conduzca al diagnóstico. Los abortos espontáneos de repetición aparecen en ocasiones en asociación con la enfermedad celíaca. Algunas mujeres son diagnosticadas durante el embarazo porque su intestino no puede absorber la suficiente cantidad de hierro y vitaminas para satisfacer las demandas incrementadas del embarazo, por lo que desarrollan anemia grave. Las mujeres con enfermedad celíaca tienen con mayor frecuencia bebés con bajo peso (por retraso del desarrollo intrauterino a raíz de la nutrición deficiente).

Hay otras enfermedades raras que pueden detectarse entre la población, pero que aparecen con mayor frecuencia en personas con enfermedad celíaca. Lo habitual es que estos trastornos sean objeto de un estudio clínico a cargo de un especialista que trabaje en un hospital. Entre ellos figuran enfermedades auto inmunes (debido a que el sistema inmunitario ataca inopinadamente al organismo), ya sean del tiroides, la diabetes mellitus insulín-dependiente o una enfermedad que afecta al hígado y se conoce como cirrosis biliar primaria.

En una clínica neurológica, dedicada al estudio de enfermedades cerebrales y del resto del sistema nervioso, se estudió a una serie de enfermos que presentaban alteraciones de la marcha y de la coordinación de los movimientos (ataxia), realizando pruebas para detectar en su sangre los anticuerpos indicativos de enfermedad celíaca. Una proporción significativa de estos enfermos resultó estar afectada por la enfermedad celíaca, aunque muchos de ellos no habían tenido nunca síntomas intestinales.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad celíaca?

Al hacer la historia clínica, su médico de cabecera le preguntará acerca de sus síntomas. Se interesará por la frecuencia de sus deposiciones y el aspecto, consistencia y color de las heces. También querrá saber si ha perdido peso o si presenta síntomas de anemia (cansancio,fatiga, palidez). Posiblemente el médico explorará el abdomen o se fijará en la posible existencia de una erupción ampollosa de la piel o de úlceras en la boca.

Los estudios iniciales suelen consistir en análisis de sangre. El médico tratará de detectar la existencia de anemia y solicitará determinaciones sanguíneas de hierro, ácido fólico y calcio, entre otras. Hay otro tipo de análisis de sangre orientado a la identificación de anticuerpos (componentes del sistema inmunitario) que se detectan con frecuencia, aunque no siempre, en la enfermedad celíaca. De entre este grupo de anticuerpos asociados con la enfermedad celíaca, los más específicos son los anticuerpos antiendomisio, dirigidos contra una enzima denominada transglutaminasa tisular. Si se detectan estos anticuerpos en la sangre, es muy probable que padezca la enfermedad celíaca.

Sin embargo, el diagnóstico definitivo exige el estudio de un trozo de tejido intestinal al microscopio obtenido por medio de una biopsia intestinal. Este procedimiento suele realizarse en un hospital, generalmente en el Servicio de Aparato Digestivo o en la Unidad de Endoscopia. Se accede a las primeras porciones del intestino mediante una endoscopia: con anestesia general o, si lo prefiere, con anestesia local de la garganta, se introduce un endoscopio a través del esófago y el estómago hasta el duodeno; una vez allí, el endoscopista puede visualizar directamente la mucosa intestinal y tomar un pequeño fragmento para su análisis. El paciente no tiene por que sufrir especiales molestias y el procedimiento dura unos 10 minutos. A veces es necesario utilizar una cápsula de biopsia intestinal; el método es algo más complejo pero también seguro. En todo caso, la biopsia obtenida se remite al laboratorio donde se estudia al microscopio para evaluar el número y la morfología de las vellosidades. Este procedimiento suele confirmar el diagnóstico. Habitualmente se recomienda repetir este procedimiento tras varios meses de dieta sin gluten para confirmar la normalización del revestimiento intestinal.
¿Qué otra cosa puede ser?

La diarrea y la pérdida de peso pueden deberse a diversas causas. Una de ella es una infección intestinal, como la producida por parásitos del tipo de Giardia lamblia y Strongyloides. Si los síntomas comenzaron tras unas vacaciones en un país tropical, una de estas infecciones puede ser la causa. Otras causas raras de malabsorción son la proliferación excesiva de las bacterias de la flora intestinal en el intestino delgado, la intolerancia a la lactosa, la enfermedad de Whipple o un linfoma intestinal.
¿De qué tratamiento disponemos?

Algunos buenos consejos:

Aunque la enfermedad celíaca no es susceptible de prevención, la adopción de una alimentación sin gluten puede revertir la lesión del intestino delgado. Esto requiere una gran autodisciplina. El gluten está presente en el pan, bollos, pasteles y dulces, pastas, cereales y también en algunas sopas y salsas preparadas. También hay gluten "oculto" en algunos alimentos como cereales de desayuno, barritas dietéticas, patatas chips, cortezas de trigo y otros productos de este estilo que se ofrecen como aperitivos en bares y restaurantes. Determinados aceites de cocina, especialmente las mezclas de aceites vegetales, pueden contener aceite de germen de trigo, por lo que lo mejor es que utilice aceite de oliva o, alternativamente, de girasol. La salsa de soja, la mostaza y la mayonesa comercial contienen gluten. La cerveza, el whisky y el bourbon se elaboran con cereales que contienen gluten, pero otras bebidas alcohólicas, como el vino y la sidra, están libres de esta sustancia.

Por supuesto, hay muchos alimentos que no contienen gluten, como todas las frutas, ensaladas y verduras, arroz, maíz, nueces, patatas, carnes rojas, pollo y otras aves, pescados, huevos y derivados lácteos.

Es prudente evitar la avena, que puede contener pequeñas cantidades de gluten. En general ésta no empeora a los pacientes con enfermedad celíaca, pero es muy habitual que sea almacenada en los mismos graneros que el trigo, por lo que es fácil que resulte contaminada con gluten.

Existen excelentes libros sobre la sensibilidad al gluten, entre ellos guías de carácter general y recetarios.

Algunos medicamentos contienen gluten, por lo que se deben leer los prospectos y consultar con el médico o farmacéutico en caso de duda.
¿Qué puede hacer su médico?

Los alimentos libres de gluten están disponibles con o sin receta. Dispone usted de harinas, panes, pasteles y pasta libres de gluten que puede utilizar como sustitutivos de los alimentos normales que contienen gluten. Su médico de cabecera puede remitirle a un servicio de dietética, donde le facilitarán asesoramiento y listas de alimentos.

Otro aspecto importante del tratamiento es el aporte adecuado de vitaminas y minerales. Puede tener que tomar comprimidos de hierro, suplementos de ácido fólico (especialmente si está embarazada o prevé estarlo) y calcio.

Las formas más graves de enfermedad celíaca, que no mejoran con la dieta libre de gluten, pueden precisar tratamiento con medicamentos que modulen el sistema inmunitario, como por ejemplo glucocorticoides, pero esta eventualidad es muy rara.

El tratamiento está libre de riesgos graves. Sin embargo, la dieta libre de gluten suele tener un bajo contenido en fibra, por lo que algunos enfermos desarrollan estreñimiento. Para evitar este problema es aconsejable consumir frutas y verduras en abundancia. Si persiste, pruebe con salvado de arroz o con un laxante a base de Plantago ovata (hay varias marcas comerciales que puede obtener en su farmacia incluso sin receta).
¿Qué consecuencias tiene no hacer tratamiento?

Si no sigue una alimentación libre de gluten, los síntomas persistirán, incluyendo la diarrea, la anemia y la pérdida de peso.
¿Cuál es la evolución más probable?

Las complicaciones de la enfermedad celíaca son raras. Entre ellas figuran infertilidad en las mujeres, complicaciones durante el embarazo, enfermedades auto inmunes (de la glándula tiroides, diabetes y algunas enfermedades hepáticas, como la cirrosis biliar primaria), debilitamiento de los huesos (osteoporosis). Existe un riesgo ligeramente elevado de sufrir en el intestino un tipo de proceso canceroso denominado linfoma. Sin embargo, el seguimiento de una dieta libre de gluten reduce la incidencia de todas estas complicaciones y de otros trastornos relacionados, como la dermatitis herpetiforme o las úlceras de la boca (aftas).

Hay estudios que demuestran que el seguimiento de una dieta sin gluten durante cinco o más años reduce el riesgo de padecer todos los cánceres asociados con la enfermedad celíaca al nivel existente en la población general.

En la mayoría de los enfermos la dieta libre de gluten conduce a la normalización del revestimiento (epitelio) del intestino. Así pues, la enfermedad puede "curarse", pero sólo si se evitan los alimentos que contienen gluten. Si usted la padece, tenga en cuenta que puede tener una buena calidad de vida, libre de síntomas y de complicaciones a largo plazo.

 

Artículo publicado el 28 de Octubre de 2006

Metástasis óseas

¿Qué son las metástasis óseas?

Son cúmulos en los huesos de células cancerosas procedentes de otro órgano en el que surgió otro tumor maligno.
El cáncer del órgano de donde proceden se llama primario, y se trata con mayor frecuencia de la próstata, la mama, el pulmón, el tiroides y el riñón, aunque casi cualquier cáncer puede darlas. Desde aquí, las células tumorales pasan al torrente circulatorio y aparecen en los huesos, donde tienen la capacidad de seguir creciendo.

Los lugares preferidos para las metástasis son, por orden de frecuencia, el hígado, el pulmón y el hueso.

Las metástasis óseas son mucho más frecuentes que los tumores primarios de hueso (25:1) y ocurren sobre todo en personas mayores de 50 años. Los huesos en los que con mayor frecuencia se asientan las metástasis son las vértebras, las costillas, el cráneo, el fémur y la pelvis. Aunque a veces son únicas, lo más común es que aparezcan en múltiples lugares.
¿Por qué suceden las metástasis óseas?

Se producen porque el cáncer primario ha invadido los vasos vecinos y las células tumorales circulan en la sangre. Los huesos tienen muchos pequeños vasos que retienen a las células a su paso y ofrecen un ambiente adecuado para su crecimiento.

La mayor parte de las metástasis óseas destruyen la masa ósea y se ven en las radiografías como zonas más oscuras que el hueso de alrededor, denominándose osteolíticas. Algunas, como en el cáncer de próstata y algunos cánceres de mama, forman hueso y se ven más densas, denominándose osteoblásticas. Hay también tipos mixtos.

Debido a que cada vez podemos prolongar la vida de los pacientes con cáncer durante más tiempo, las posibilidades de tener metástasis aumentan.
¿Cuáles son los síntomas?

Son variables dependiendo del paciente. Algunas personas no tienen ningún síntoma, otras veces se descubre una recaída del cáncer debido a la aparición de metástasis óseas. En algunos casos, las personas acuden al médico con molestias producidas por una metástasis y su cáncer primario no ha sido diagnosticado todavía. Los síntomas que se asocian con mayor frecuencia son:

¿Cómo se diagnostican?

Es necesario hacer una revisión cuidadosa de los antecedentes médicos del paciente, además de su historia familiar y una exploración minuciosa. Esta información se une a la obtenida por pruebas complementarias como:

  • : detectan síntomas como la anemia o la hipercalcemia. A veces, existen compuestos que normalmente no existen en la sangre y cuya detección ayuda al diagnóstico de un tipo determinado de cáncer o al control de su recaída. Son los marcadores tumorales, por ejemplo CA-125, PSA, CEA o ß2-microglobulina.
  • : son útiles para diagnosticar las metástasis y para determinar el riesgo de fractura.
  • Gammagrafía o rastreo óseo: es una prueba muy sensible que detecta la presencia de metástasis incluso con radiografías normales y tiene la ventaja de abarcar todo el esqueleto en la exploración.
  • o Resonancia Magnética: están indicadas sólo en casos excepcionales, cuando las radiografías y gammagrafía no dan un diagnóstico claro.
  • de la metástasis: la biopsia está indicada en los casos en que exista una sola lesión, después de un largo período de remisión completa del cáncer, para diferenciarlo de un tumor óseo primario.

Todas estas pruebas ayudan no sólo a determinar la extensión de la enfermedad sino también a monitorizar el éxito de la terapia que se establezca.
¿Qué más puede ser?

La mayor parte de los dolores óseos, incluso en un paciente con una historia pasada de cáncer, no son debidos a metástasis óseas. Con mayor frecuencia, los dolores se pueden deber a:

  • Artrosis
  • Artritis
  • Fracturas de estrés
  • Osteoporosis
  • Otras enfermedades óseas, incluyendo metabólicas

Y, a veces, un tumor óseo primario se presenta en un paciente que ya ha sufrido otro tipo de cáncer.
¿Qué puede hacer el médico?

Las metástasis óseas deben tratarse. Los objetivos del tratamiento son disminuir el dolor, prevenir la aparición de fracturas o tratar las que se hayan producido ya, y mejorar la calidad de vida del paciente, devolviéndole el grado de actividad que tenía antes de la metástasis. El tratamiento incluye varios aspectos:
Tratamiento médico

  • Quimioterapia u hormonoterapia adecuada para cada tipo específico de cáncer
  • Tratamiento del dolor con analgésicos
  • Bifosfonatos, fármacos de nuevo uso que parecen prevenir los síntomas y las complicaciones derivadas de las metástasis, utilizándose sobre todo en las lesiones osteolíticas.

Radioterapia, que mata las células tumorales y alivia el dolor

  • Externa
  • Con radiofármacos como el samario o el estroncio

Tratamiento quirúrgico

Indicado cuando hay riesgo de fractura o cuando ésta se haya producido ya. Está sobre todo indicado en las metástasis dolorosas que afectan a los miembros inferiores.
Tratamiento ortopédico

Con corsés o férulas ortopédicas que permitan mover las extremidades sin dolor.

El tipo de tratamiento adecuado depende del estado general del paciente, esperanza de vida, extensión de la enfermedad metastática y el tipo de cáncer. Cada caso requerirá un tatamiento específico.
¿Qué puede hacer usted?

Si ha padecido un cáncer y todavía no tiene metástasis, deberá seguir los consejos de su médico, acudir a los chequeos con su oncólogo e informar de la posible aparición de síntomas lo antes posible.

Si le han diagnosticado metástasis óseas, además de seguir el tratamiento evitará actividades que supongan un esfuerzo excesivo para sus huesos. Aunque el ejercicio diario se considera saludable en general, debe preguntar a su médico sobre la conveniencia de realizarlo en su caso.

¿Cómo se vive con metástasis óseas?

Se producen, en general, en pacientes con cánceres avanzados o que han recaído. La aparición de metástasis óseas en un paciente con cáncer de pulmón va asociada a una vida media por debajo de los 6 meses. Sin embargo, cuando aparecen en el cáncer de tiroides y el de mama, el pronóstico no es tan infausto y los pacientes pueden vivir varios años.

Comparados con pacientes que tienen metástasis en otros órganos distintos al hueso, los pacientes con metástasis óseas tienen mejor pronóstico.

 

Artículo publicado el 5 de Noviembre de 2006

Sexualidad y envejecimiento

El proceso normal de envejecimiento

Con el transcurso de los años, el ser humano experimenta el envejecimiento, que se caracteriza por un declive general del funcionamiento de los sistemas orgánicos (cardiorespiratorio, muscular, endocrino y genito-urinario, entre otros). Sin embargo, no necesariamente tienen que aparecer graves enfermedades.
La forma de vivir o percibir el envejecimiento depende de las culturas, del entorno y de la persona misma. Frecuentemente suceden acontecimientos como la pérdida de la pareja, una disminución en el apoyo social o la aparición de enfermedades, todo lo cual tendrá una influencia sobre la sexualidad. Gran parte del bienestar del ser humano radica en su capacidad de adaptarse a los cambios, como los que se producen con el envejecimiento.
Actividad sexual y envejecimiento

Según los autores Kaplan y Sadock, el 70% de los hombres y el 20% de las mujeres continúan siendo sexualmente activos a partir de los 60 años. De todas maneras, la actividad sexual frecuentemente se ve limitada por la ausencia de pareja y por el estado de salud.

Tal y como concluyeron los expertos Masters y Johnson, el envejecimiento tiende a disminuir la actividad sexual, pero no a terminar con ella. Además, la forma más eficaz para mantener la actividad sexual en la vejez es practicar el sexo con frecuencia durante la juventud y en la madurez.

Un reciente estudio norteamericano de la publicación Parade (1999) señalaba que el 55% de las personas entre 65 y 69 años se mantenían sexualmente activas, mientras este porcentaje bajaba al 13% entre los mayores de 85. La frecuencia de las relaciones sexuales varía desde las 2,5 veces al mes para los mayores de 65 hasta las 7,1 veces al mes de la población entre 18 y 65 años, según un estudio de Clements (1966).
Cambios en el hombre

Con la vejez, el descenso de los niveles de la hormona testosterona que se produce en el hombre, provoca algunos efectos. El cambio fisiológico más resaltable en la sexualidad del hombre se da en la erección. Con los años, la erección se vuelve menos rígida y duradera. Además, se alarga el periodo refractario, es decir el tiempo transcurrido entre una erección y la siguiente luego de haber eyaculado.

El orgasmo no se modifica significativamente con la edad, aunque sí disminuye la cantidad de semen eyaculado. Todos los cambios anteriormente descritos no tienen por qué perjudicar al hombre y sus relaciones sexuales, aunque algunos viven este proceso como una angustiosa falta de virilidad. También puede afectar a la pareja, sobre todo si existe falta de información y comunicación.

En un pequeño porcentaje de hombres, a partir de los 60, se produce el denominado “climaterio masculino”. Se caracteriza por cansancio, falta de apetito, disminución del deseo sexual, menoscabo o pérdida de potencia, irritabilidad y dificultad de concentración. Este cuadro se atribuye asimismo al descenso de los niveles de testosterona, por lo que puede estar indicado el tratamiento con dicha hormona.
Cambios en la mujer

A partir de los cincuenta, aunque varía según las mujeres, sobrevienen los síntomas físicos y psicológicos de la menopausia. El ciclo menstrual cesa, los ovarios disminuyen su actividad y descienden los niveles de hormonas como los estrógenos y la progesterona. El deseo sexual continua así como la obtención de placer y orgasmos con el clítoris como órgano sexual central.

Es cierto que el orgasmo tarda más en llegar y es de menor duración, precisándose más estimulación. Las paredes vaginales pierden elasticidad y lubricación, por lo que el coito se vuelve, en ocasiones, menos agradable. Los senos también pierden firmeza y disminuye el tono muscular general. En estas situaciones puede ser útil el uso de lubricantes y la toma de hormonas.

Una investigación llevada a cabo en Stanford (EEUU) demostró que tan sólo el 48% de las mujeres menopáusicas sintieron una disminución del interés sexual, mientras este deseo incluso se incrementó en el 20% de los casos.
Por una sexualidad saludable en la tercera edad

Una vez vistos los cambios en el envejecimiento que influyen en el sexo, podemos concluir que las personas pueden tener una sexualidad activa en la vejez.

En este siglo en el que la vida del hombre se ha prolongado considerablemente, aún subyacen conceptos equivocados que plantean que la actividad sexual ha de desaparecer en edades avanzadas como si la sexualidad fuera algo anormal, moralmente mal visto.

Sin embargo es cierto que para muchas personas de ambos sexos envejecer es un factor causante de ansiedad lo que provoca trastornos en la función sexual. El miedo del hombre a fallar en el acto sexual se une a la falsa idea de que la potencia sexual a una edad avanzada se reduce.

En la mujer el temor se traduciría en que su cuerpo no guste a su compañero y en no satisfacerle durante las relaciones sexuales.

Una educación adecuada sobre los aspectos normales del envejecimiento sexual y el reconocimiento de que el sexo no es exclusivo de los jóvenes, son fundamentales para la comprensión y actividad del sexo en edades avanzadas.

Los factores más importantes que influyen en la actividad sexual de personas mayores son:

Está demostrado científicamente que las personas pueden disfrutar de la vida sexual en todo su ámbito sin importar su edad. Incluso, por ejemplo, un hombre mayor puede ser mejor amante cuando la “urgencia” orgánica ha disminuido ya que podrá tomarse más tiempo para satisfacer a su compañera.

Cabe pensar, por todo ello, que una vida sexual activa en la vejez sólo tiene consecuencias positivas: los mayores se sentirán más apreciados por sus parejas, más queridos y deseados, y su sentimiento de vitalidad será enorme. Desde el punto de vista de la salud, resulta también recomendable ya que nos mantiene en una buena forma física y mejora el funcionamiento del sistema cardiovascular.

Es importante también procurar educación sexual a nuestros mayores y hacerles comprender que la búsqueda del placer en la erección, el coito y el orgasmo son hechos deseables pero no únicos ni necesarios para alcanzarlo. Según los investigadores, para la mayoría de la gente mayor, las caricias, besos y otras formas de contacto corporal resultan ser muy placenteros y son aspectos muy valorados en sus relaciones íntimas.

 

Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2006

Trastornos Depresivos Primarios

Trastornos Depresivos Primarios
Básicamente los Trastornos Depresivos Primarios se dividen en 2 grandes grupos:

Trastorno Depresivo Mayor
Se caracteriza por la presencia de uno o más Episodios Depresivos Mayores. El Episodio Depresivo Mayor abarca 5 o más de los siguientes síntomas:

Estos síntomas persisten por lo menos dos semanas y producen un malestar muy significativo que altera la vida familiar, social, laboral y de otras áreas importantes de la actividad de la persona. Cuando estos episodios depresivos mayores se repiten (Depresión Mayor Recurrente) suele haber por lo menos un intervalo libre síntomas, de dos meses, entre uno y otro.
En la forma Melancólica de la depresión mayor se incluyen como síntomas típicos:

Tratamiento:
El tratamiento del Episódio Depresivo Mayor es fundamentalmente farmacológico acompañado por una psicoterapia de apoyo al paciente y de orientación y psicoeducación a los familiares del mismo respecto a lo que pueden y/o deben realizar para ayudar a la persona que esta sufriendo. Suele ser muy dificil para una persona que nunca ha experimentado un episodio depresivo, o estudiado respecto al mismo, poder entender de que se trata. La continencia afectiva por parte de la familia es de fundamental importancia. En los casos severos, especialmente cuando existe ideación suicida, puede estar indicada una internación hospitalaria. Cuando el paciente comienza a recuperarse (aproximadamente en semanas, tiempo de latencia de los psicofármacos antidepresivos) puede comenzar a trabajarse mediante psicoterapia, ya que durante la fase de duración del Episodio Depresivo Mayor la persona es practicamente inaccesible a las palabras, es decir, que hablándoles (únicamente) no podemos ayudarlo completamente, ya que el dolor que padecen es demasiado intenso. Incluso algunos pacientes se niegan a hablar o escuchar durante esta durísima fase de esta forma de Depresión, sólo quieren "dormir todo el día" o estar a "oscuras y en silencio en su habitación". Cuando un paciente experimenta por primera vez en su vida un Episodio Depresivo Mayor tiene un 50% de probabilidades de padecer otro, si ha experimentado un segundo Episodio Depresivo Mayor tiene un 80% de probabilidades de padecer un tercero. En situaciones como éstas hablamos de Depresión Mayor Recurrente. El tratamiento profiláctico farmacológico y psicoterapéutico cobra una vital importancia. El mismo tiene como fin: evitar que éstos episodios nunca más se repitan (en el mejor de los casos), y en el caso de producirse un nuevo Episodio Depresivo Mayor, que éste tenga una menor duración e intensidad.
Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo:
Las características específicas relacionadas con la cultura se exponen en el texto referente al episodio depresivo mayor. El trastorno depresivo mayor (único o recidivante), tanto en adolescentes como en adultos, es dos veces más frecuente en mujeres que en varones. En la edad prepuberal los niños y las niñas están afectados en la misma proporción. Tanto en varones como en mujeres las tasas son más altas en el grupo de edades comprendidas entre los 25 y los 44 años, mientras que tanto en hombres como en mujeres las tasas más bajas se dan en las personas de más de 65 años.

Prevalencia:
Los estudios del trastorno depresivo mayor han indicado un amplio intervalo de valores para la proporción de la población adulta que padece el trastorno. El riesgo para el trastorno depresivo mayor a lo largo de la vida en las muestras de población general ha variado entre el 10 y el 25% para las mujeres entre el 5 y el 12% para los varones. La prevalencia puntual del trastorno depresivo mayor en adultos en muestras de población general han variado entre el 5 y el 9% para las mujeres y entre el 2 y el 3% para los varones. Las tasas de prevalencia para el trastorno depresivo mayor parecen no estar relacionadas con la raza, el nivel de estudios o de ingresos económicos, ni con el estado civil.

Curso:
El trastorno depresivo mayor puede empezar a cualquier edad, y la edad promedio de inicio es la mitad de la tercera década de la vida. Los datos epidemiológicos sugieren que la edad de inicio está disminuyendo entre las personas nacidas más recientemente. El curso del trastorno depresivo mayor, recidivante, es variable. Algunas personas tienen episodios aislados separados por muchos años sin síntomas depresivos, en tanto que otras tienen episodios agrupados, e incluso otras tienen episodios cada vez más frecuentes a medida que se hacen mayores. Algunos datos sugieren que, en general, los períodos de remisión duran más en las fases tempranas del curso del trastorno. El número de episodios previos es predictor de las probabilidades de presentar un episodio depresivo mayor posterior. Aproximadamente, se puede esperar que el 50-60% de los sujetos con un trastorno depresivo mayor, episodio único, tengan un segundo episodio. Los sujetos que han tenido un segundo episodio tienen un 70% de posibilidades de tener un tercero y los sujetos que han tenido tres episodios tienen un 90% de posibilidades de tener el cuarto. Entre el 5 y el 10% de los sujetos con un trastorno depresivo mayor, episodio único, presentan más tarde un episodio maníaco (p.ej., presentan un trastorno bipolar I).
Los episodios depresivos mayores pueden desaparecer completamente (aproximadamente en dos terceras partes de los casos) y no hacerlo o hacerlo sólo parcialmente (en aproximadamente un tercio de los casos). Los sujetos que presentan sólo una remisión parcial tienen más probabilidades de presentar otros episodios y de continuar con el patrón de recuperación parcial interepisódica. Por tanto, las especificaciones de curso, con recuperación interepisódica total sin recuperación interepisódica total, pueden tener valor pronóstico. Algunos sujetos presentan un trastorno distímico previo al inicio del trastorno depresivo mayor, episodio único. Hay datos que sugieren que estos sujetos tienen más probabilidades de presentar otros episodios depresivos mayores, tienen una peor recuperación interepisódica y pueden necesitar un tratamiento más intenso en la fase aguda y un período más largo de tratamiento continuado para alcanzar y mantener un estado eutímico más completo y de larga duración.
Los estudios de seguimiento del curso natural sugieren que después de 1 año del diagnóstico de un episodio depresivo mayor del 40% de los sujetos presenta aún síntomas que son de la suficiente gravedad como para cumplir los criterios para un episodio depresivo mayor, más o menos el 20% sigue teniendo algunos síntomas que ya no cumplen los criterios completos para un episodio depresivo mayor (p.ej., trastorno depresivo mayor, en remisión parcial) y un 40% no presenta trastorno del estado de ánimo. La gravedad del episodio depresivo mayor inicial parece ser predictora de la persistencia del trastorno. También las enfermedades médicas son un factor de riesgo para episodios más persistentes.
A menudo, los episodios de trastorno depresivo mayor se producen después de un estrés psicosocial grave, como la muerte de un ser querido o el divorcio. Algunos estudios sugieren que los acontecimientos psicosociales (estresores) desempeñan un papel importante en la precipitación del primer o el segundo episodios posteriores. Las enfermedades médicas crónicas y la dependencia de sustancias (especialmente la dependencia de alcohol o cocaína) pueden contribuir al inicio o la exacerbación del trastorno depresivo mayor.
Es difícil predecir en qué casos el primer episodio de un trastorno depresivo mayor en una persona joven va a convertirse finalmente en un trastorno bipolar. Algunos datos sugieren que el inicio agudo de una depresión grave, especialmente con síntomas psicóticos y enlentecimiento psicomotor, en una persona joven sin psicopatología prepuberal, es probable que sea predictor de un curso bipolar. La historia familiar de trastorno bipolar también es sugerente de la aparición posterior de un trastorno bipolar.

Patrón familiar:
El trastorno depresivo mayor es 1,5-3 veces más frecuente en los familiares biológicos de primer grado de las personas con este trastorno que en la población general. Hay pruebas de un mayor riesgo de dependencia del alcohol en familiares biológicos de primer grado adultos y puede haber un aumento de la incidencia de trastorno por déficit de atención con hiperactividad en los hijos de adultos con este trastorno.

Distimia, Neurósis depresiva o Depresión menor
Los criterios de diagnóstico de Distimia son los que a continuación se detallan:
A. Estado de ánimo crónicamente depresivo la mayor parte del día de la mayoría de los días, manifestado por el sujeto u observado por los demás, durante al menos 2 años. Nota: En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable y la duración debe ser de al menos 1 año.
B. Presencia, mientras está deprimido, de dos (o más) de los siguientes síntomas:
1. Pérdida o aumento de apetito
2. Insomnio o hipersomnia
3. Falta de energía o fatiga
4. Baja autoestima
5. Dificultades para concentrarse o para tomar decisiones
6. Sentimientos de desesperanza
C. Durante el período de 2 años (1 año en niños y adolescentes) de la alteración, el sujeto no ha estado sin síntomas de los Criterios A y B durante más de 2 meses seguidos.
D. No ha habido ningún episodio depresivo mayor durante los primeros 2 años de la alteración (1 año para niños y adolescentes); por ejemplo, la alteración no se explica mejor por la presencia de un trastorno depresivo mayor crónico o un trastorno depresivo mayor, en remisión parcial.
Nota: Antes de la aparición del episodio distímico pudo haber un episodio depresivo mayor previo que ha remitido totalmente (ningún signo o síntoma significativos durante 2 meses). Además, tras los primeros 2 años (1 año en niños y adolescentes) de trastorno distímico, puede haber episodios de trastorno depresivo mayor superpuestos, en cuyo caso cabe realizar ambos diagnósticos si se cumplen los criterios para un episodio depresivo mayor.
E. Nunca ha habido un episodio maníaco, un episodio mixto o un episodio hipomaníaco y nunca se han cumplido los criterios para el trastorno ciclotímíco.
F. La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de un trastorno psicótico crónico, como son la esquizofrenia o el trastorno delirante.
G. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o a enfermedad médica (p. ej., hipotiroidismo).
H. Los síntomas causan un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
Como vemos, la Distimia presenta síntomas más o menos similares a la Depresión mayor, pero se diferencian entre sí respecto a:
Tipo de evolución: el estado de ánimo depresivo es crónico (no presenta intervalos libres de síntomas o mejorías significativas) y dura por lo menos 2 años.
Severidad de los síntomas: los mismos suelen ser leves o moderados, sin una alteración significativa de las relaciones familiares, sociales y laborales del individuo.
Tratamiento:
El tratamiento de la Distimia (o Neurosis Depresiva) es fundamentalmente psicoterapéutico. Aunque cuando el Trastorno Distímico dificulta la vida de relación del individuo (con los familiares y amigos) o el rendimiento laboral o académico, los fármacos antidepresivos pueden llegar a ser de gran ayuda para que el individuo recupere a corto plazo un nivel de bienestar que no lo discapacite para desempeñarse en su vida afectiva, social y laboral.
Síntomas dependientes de la edad y el sexo:
En los niños el trastorno distímico parece presentarse por igual en ambos sexos y provoca frecuentemente un deterioro del rendimiento escolar y de la interacción social. En general, los niños y adolescentes con un trastorno distímico están irritables e inestables, además de tristes. Tienen una baja autoestima y escasas habilidades sociales, y son pesimistas. En los adultos las mujeres son dos o tres veces más propensas que los varones a presentar un trastorno distímico.

Prevalencia:
La prevalencia-vida del trastorno distímico (con o sin un trastorno depresivo mayor superpuesto) es aproximadamente del 6%. La prevalencia puntual del trastorno distímico es aproximadamente del 3%.

Curso:
Frecuentemente, el trastorno distímico tiene un inicio temprano e insidioso (p.ej., en la niñez, adolescencia o al principio de la edad adulta), así como un curso crónico. Habitualmente, en el marco clínico, los sujetos con trastorno distímico presentan un trastorno depresivo mayor superpuesto, que suele ser la razón por la que buscan tratamiento. Si el trastorno distímico precede al inicio del trastorno depresivo mayor, es menos probable que se produzca una recuperación completa espontánea entre los episodios depresivos mayores y hay más probabilidades de presentar más episodios posteriores.

Patrón familiar:
El trastorno distímico es más frecuente entre los familiares biológicos de primer grado de las personas con trastorno depresivo mayor que entre la población general.

 

Artículo publicado el 18 de Noviembre de 2006

La acupuntura

¿Qué es la acupuntura?

La acupuntura pertenece al amplio acervo cultural de la Medicina tradicional china, que aglutina un conjunto de disciplinas que perduran desde hace miles de años. La acupuntura es una terapia alternativa que se fundamenta en la ancestral filosofía del taoísmo, que considera el universo dividido en dos entidades contrapuestas, pero a la vez complementarias: el Ying y el Yang.
El equilibrio entre el Ying y el Yang

El Yang representa los elementos de nuestro mundo que son de connotación más positiva para el hombre (el sol, el cielo, el calor, la primavera, el verano,...) El Ying, sin embargo, representa a determinados elementos de nuestro mundo de faceta menos positiva (el frío, el invierno, las enfermedades crónicas...)

La visión de la acupuntura consiste en entender el organismo humano como un sistema en el que ambos, Ying y Yang, se hallan perfectamente integrados y en delicado equilibrio cuando se goza de buena salud. La pérdida de la salud se explicaría por la pérdida del equilibrio entre esas dos fuerzas de la vida, Ying y Yang, o con relación al medio externo, ante lo cual sobrevendría la enfermedad. El cuerpo humano se ve, así pues, como un complicado entramado de órganos y tejidos en el que Ying y Yang viajan y se distribuyen por todo el organismo, gracias a una serie de canales denominados chin o meridianos. Estos meridianos se hallarían a unos cuantos milímetros de la piel y su manipulación es la que permitiría redistribuir el flujo de Ying o Yang con el propósito de recuperar el equilibrio perdido y con ello, de nuevo, la salud. Mediante la manipulación física de los denominados chin se conseguiría, en unas ocasiones el restablecimiento del balance natural interno de nuestro organismo, y en otras ocasiones, la recuperación de la armonía óptima con el medio externo.
El origen de la acupuntura

Para hablar de cuándo surgió la acupuntura debemos remontarnos a China, hace más de 2.500 años. La acupuntura surgió como una forma de terapia más dentro de un amplio conjunto de métodos tradicionales que conforman la medicina china tradicional, y que comprenden también la fitoterapia (terapia basada en el empleo de hierbas medicinales), la moxibustión (basada en el contacto con sustancias naturales incineradas), la terapia de succión (mediante ventosas), el masaje, las terapias del movimiento (Tai-chi, etc.), o la meditación trascendental.

La acupuntura pronto se extendió a Japón, la península de Corea y al resto de Asia continental próxima a Oriente. En Europa penetró hacia el siglo XVII, pero no consiguió adquirir el auge que siempre ha tenido esta terapia milenaria en sus países de origen, en donde incluso forma parte de las terapéuticas aceptadas por los sistemas nacionales de salud.
Los medios y métodos de la acupuntura

Para realizar tratamientos de acupuntura se utilizan clásicamente finísimas agujas de metal (antes eran de oro, plata o hierro y actualmente de acero inoxidable), de 3 a 25 centímetros de largo y usadas en frío por lo general, pero también pueden ser calentadas. Se debe introducir cada aguja a través de la piel tan sólo 1 a 3 milímetros, y durante al menos 20 minutos, y pueden ser necesarias varias sesiones para tratar una dolencia. En la acupuntura tradicional se describen 26 meridianos y más de 600 puntos terapéuticos, pero al igual que ocurre con otras medicinas alternativas, existen diferentes escuelas. La estimulación de los puntos del cuerpo se puede llevar a cabo, no sólo con agujas sino también con medios más modernos como el láser (láser-acupuntura), o la electricidad (electro-acupuntura). También existe la digito-puntura (variante en la que se realiza la estimulación mediante la presión exacta en diversos puntos por medio de los dedos.)
Aplicaciones de la acupuntura

Según la práctica habitual de la acupuntura, se puede afirmar que existen tres finalidades principales: inducir analgesia (aliviar el dolor), proteger frente a las infecciones o influir en la regulación de las funciones fisiológicas.

El principal trastorno por el que es demandada la acupuntura es el dolor en sí mismo, ya sea agudo o crónico. En esta categoría entran dolencias como la artritis reumática, la lumbalgia, la cervicalgia (dolor de cuello), el dolor radicular (dolor de una raíz nerviosa como la ciática por ejemplo), el dolor post-traumático o post-quirúrgico, el dolor dental, el hombro doloroso, el dolor cólico (biliar o renal), el dolor de estómago, la dismenorrea (dolor menstrual), el dolor facial o la cefalea.

Pero la acupuntura también es una terapia demandada para muchos otros cuadros clínicos muy variados, entre los que se encuentran: las náuseas y vómitos, la hipertensión e hipotensión, la rinitis alérgica, la depresión, los efectos adversos de la quimioterapia o radioterapia, la inducción del parto, etc.
¿Es segura la acupuntura?

La acupuntura bien realizada es indolora y de muy escasa toxicidad. Además presenta muy pocas contraindicaciones y no genera adicción física. Sin embargo se trata de un tipo de terapia que exige de manos expertas y con sobrada pericia. Esto es importante, no ya sólo por el hecho de que garantiza una probabilidad casi nula de complicaciones, sino también porque la clave principal de su eficacia reside en la localización exacta de los puntos de estimulación y el uso de una técnica cuidadosa y precisa. El empleo de la acupuntura por parte de acupunturistas no bien formados ha determinado que se hayan descrito lesiones y efectos adversos que son claramente evitables, y atribuibles a dicha impericia o imprudencia del terapeuta (neumotórax, lesiones en estructuras nerviosas o infecciones). Se han descrito a veces complicaciones derivadas del empleo indebido de agujas no bien esterilizadas, con resultado de transmisión de ciertas enfermedades virales como la hepatitis B, pero este tipo de riesgo es común a toda clase de actos médicos que conlleven la inserción de cualquier tipo de instrumental a través de la piel, lógicamente.
¿Una terapia realmente eficaz?

Los estudios clínicos realizados para evaluar la eficacia y calidad terapéuticas de la acupuntura son innumerables, a pesar de que supone una gran dificultad el diseñar ensayos clínicos en los que compararla con un placebo (algo neutro de apariencia similar pero que carezca de efecto terapéutico) o en los que establecer un plan a doble ciego (esquema en el que ni el médico ni el paciente son conocedores de qué remedio se está empleando, ya sea el que se prueba clínicamente o el placebo.) De cualquier modo, sí que pueden extraerse algunas conclusiones bastante fidedignas acerca de la eficacia real de la acupuntura en ciertas dolencias. A continuación revisamos la larga lista de disciplinas en que más eficacia ha demostrado.
Tratamiento del dolor

Esta terapia ha demostrado ser eficaz de manera claramente superior a placebo en el tratamiento de la mayoría de los dolores. En el dolor crónico parece ser, de hecho, incluso similar a la morfina en eficacia, sin llevar aparejados los problemas de efectos adversos o de dependencia física de esta última. Existen estudios que avalan su eficacia en el tratamiento de diferentes formas de cefalea (tensional, migraña...), en el dolor facial, en el dolor articular de la artritis reumatoide (aquí también parece aliviar la rigidez muscular e incrementar la movilidad), en el dolor ciático, el hombro doloroso, la cervicalgia, el dolor postcirugía, el dolor por cólico biliar o renal, el dolor del esguince articular de tobillo o del codo de tenista, y el dolor dentario tras una intervención. En la fibromialgia, el dolor de parto y el dolor post-episiotomía (incisión para ampliar el canal del parto) parece eficaz, pero se requieren más estudios para confirmarlo.
Tratamiento de infecciones

La acupuntura ha demostrado una cierta eficacia como adyuvante en el tratamiento de infecciones como la disentería bacilar. Otras, como la tos ferina, o la hepatitis B por ejemplo, podrían beneficiarse de esta terapia pero esto no está definitivamente demostrado.
Alteraciones del metabolismo

En determinadas alteraciones metabólicas, como la hiperuricemia (exceso de ácido úrico) se ha documentado su capacidad para reducir los niveles de ácido úrico y mejorar también la gota. También en la diabetes no insulín-dependiente (diabetes del adulto tipo II) la acupuntura ha demostrado en algunos estudios ser relativamente eficaz en el control de la enfermedad (sin embargo, en ambas enfermedades parece imprescindible realizar más investigación para confirmar estos hallazgos).
Neurología

En el campo neurológico la acupuntura se ha usado con cierto éxito para el tratamiento de la parálisis facial, pero sobre todo para el tratamiento precoz de la parálisis a consecuencia de accidente cerebro vascular (ACVA), siendo tanto más eficaz si se emplea como complemento a la terapia global rehabilitadora. Los resultados de estudios en enfermos en coma parecen apuntar también a que la acupuntura podría tener un papel eficaz en este serio problema, pero debe haber más estudios al respecto que confirmen esto, al igual que ocurre por ejemplo con el insomnio, donde algunos estudios aseguran haberlo tratado con éxito por medio de la acupuntura auricular (en la oreja).
Aparato respiratorio

Respecto a enfermedades del aparato respiratorio la acupuntura ha demostrado clara eficacia en la rinitis alérgica, y relativa en el asma bronquial (aquí no tanto en el rescate de la crisis agudas sino más bien en el mantenimiento a largo plazo).
Aparato digestivo

En éste área, la acupuntura parece ser muy eficaz en el control de la emesis (náuseas y vómitos), sobre todo debida a tratamientos quimioterápicos. También puede ser usada complementariamente en el dolor de estómago (epigastralgia) y en las dispepsias en general (síndrome de malfuncionamiento del tubo digestivo superior esófago-estómago-duodeno), así como en la colitis ulcerosa y el síndrome de colon irritable, pero en estas tres últimas la certeza de su eficacia no es del todo segura. También para otras aplicaciones como la de su uso como relajante y analgésico en la exploración colonoscópica o para analgesia y modulación de la función secretora biliar en la colelitiasis (piedras en la vesícula biliar) así como en la colecistitis crónica (inflamación de la vesícula) la acupuntura podría ser beneficiosa pero se requieren más estudios al respecto.
Aparato urinario

En relación el aparato urinario la acupuntura podría tener cierta eficacia en el alivio de la retención urinaria funcional y de la urolitiasis (piedras en el riñón y vías excretoras); también podría ejercer un efecto beneficioso en la prostatitis crónica, el síndrome uretral femenino, y en la profilaxis de las infecciones urinarias recurrentes, pero todo esto está pendiente de ser mejor demostrado.
Ginecológía

La eficacia de la acupuntura en dolencias ginecológicas también parece venir respaldada por diversos estudios que prueban que es activa en el alivio del dolor por dismenorrea (dolor menstrual) y en el síndrome premenstrual. Su capacidad para estimular la contracción uterina se ha aprovechado también para intentar corregir la posición anómala fetal en el último trimestre así como para favorecer el trabajo de parto, y de hecho se ha llegado a documentar el riesgo significativo de aborto al estimular ciertos puntos concretos abdominales o lumbo-sacros en mujeres embarazadas. Se ha defendido también su capacidad de incrementar los niveles de prolactina en sangre y tener efectos beneficiosos por ello en el déficit de secreción láctea tras el parto, algo que debería confirmarse en estudios futuros.
Cardiovascular

Respecto al campo de las enfermedades cardiovasculares, hay estudios que parecen demostrar un papel eficaz de esta terapia en la hipotensión, en las primeras fases de la hipertensión esencial y en el tratamiento de la angina de corazón. Al respecto de esta última se desaconseja el uso de la acupuntura si no se ha descartado claramente el diagnóstico de infarto y si no se cuenta con equipo cardiológico adecuado.
Psiquiatría

En psiquiatría la acupuntura ha sido también probada y no parece haber dudas al respecto de su eficacia en el tratamiento de la depresión (endógena, neurótica o tras ACVA). Su aparente capacidad para estimular la secreción endógena de endorfinas (neurotransmisores cerebrales que actúan sobre centros nerviosos del placer) parece justificar que se haya difundido mucho su empleo en el alivio de los síntomas de abstinencia por causa de diferentes adicciones (tabaco, alcoholismo, drogas) pero precisamente aquí los resultados de los diferentes estudios son contradictorios y no arrojan una conclusión clara sobre su cierta o nula eficacia; de cualquier modo sí que parece que podría ser algo eficaz en la deshabituación alcohólica y, curiosamente, para inducir el abandono del tabaco en el grupo de fumadores que, sin tener motivación psicológica para dejar de fumar, acuden a la consulta de acupuntura para tratamiento de otras dolencias (abstinencia pasiva).
Pediatría

La acupuntura podría tener un papel de cierta eficacia en el control de la diarrea motora infantil, el alivio de la tos, el tratamiento de las convulsiones febriles y el síndrome de Tourette infantil. No obstante, el carácter especialmente grave de algunas de estas enfermedades pediátricas hacen prudente el aconsejar más estudios al respecto.
Cáncer

En el campo de la oncología la acupuntura cuenta con estudios clínicos que demuestran su eficacia en el control del dolor oncológico. Sin embargo, se requiere de más estudios confirmando este extremo. De cualquier modo no parece albergarse ninguna duda sobre su eficacia en el control de las reacciones adversas de los tratamientos contra el cáncer (quimioterapia).
Otros campos

La acupuntura no ha demostrado del todo su eficacia, a pesar de existir estudios con resultados positivos, en el tratamiento del síndrome de Meniére (enfermedad del oído interno), el dolor por somatización (dolor por causa psicógena), la epistaxis (hemorragia nasal) y el prurito (picor de la piel). Otros éxitos reivindicados por estudios aislados de la terapia de acupuntura que no están asimismo suficientemente demostrados son los de ciertas enfermedades como el síndrome de Sjögren, la enfermedad de Raynaud, el síndrome de Stein-Leventhal (ovario poliquístico) y la condrodinia (dolor en articulaciones condrocostales del pecho.)

Fundamentos científicos de la acupuntura

La explicación científica de la eficacia de la acupuntura se ha razonado en función de su capacidad para influir sobre la fisiología nerviosa de manera directa y sobre la fisiología hormonal y la inmunidad humoral de manera indirecta. Sin embargo, no se han caracterizado de un modo claro, a los ojos de todo el mundo, las bases íntimas concretas que revelen el porqué de su acción terapéutica clínicamente demostrada. La acupuntura, sin embargo, es muy atractiva como medio complementario de ejercicio terapéutico, por lo cómoda, sencilla, atóxica, económica y eficaz que es para dolencias concretas.

La OMS no sólo no desautoriza su empleo en Medicina, sino que aconseja que sea introducida como método terapéutico complementario en las enfermedades en que parece haber demostrado eficacia. Asimismo recomienda un avance en el conocimiento de esta terapéutica alternativa mediante el desarrollo de más estudios de investigación controlados y adecuadamente realizados (Acupuncture: Review an Análisis of Reports on Controlled Clinical Trials. Cervia, Italy. 1996. WHO Consultation on Acupuncture.) Probablemente, con el tiempo, conforme se vaya conociendo mejor, la acupuntura se irá incorporando como una terapia más, de empleo complementario a las terapéuticas principales de las diferentes enfermedades gracias a su inocuidad y eficacia en determinados procesos.

 

Artículo publicado el 26 de Noviembre de 2006

Fibrosis quística

Qué es la fibrosis quística?

La fibrosis quística o Mucoviscidosis, es una enfermedad hereditaria producida por un gen defectuoso que causa trastornos en el transporte de sales, en ciertas células de los pulmones y del páncreas.
Hasta no hace mucho tiempo, la mayoría de los pacientes fallecían en los primeros años de vida. Hoy en día, gracias a un mejor conocimiento de la enfermedad y a disponer de mejores tratamientos, el pronóstico ha mejorado mucho, con buenas probabilidades de alcanzar la 4ª década de vida.
¿Por qué una persona sufre la fibrosis quística?

La fibrosis quística es una enfermedad autonómica recesiva, lo cual implica que ambos progenitores tienen que traspasar el gen defectuoso (los 2 padres enfermos, 1 padre enfermo y un portador sano, o los 2 padres portadores sanos). El mecanismo exacto no se conoce, pero la alteración en el transporte celular de sales minerales (sobre todo de cloruro de sodio), produce un aumento muy importante en la densidad y viscosidad del moco del aparato respiratorio y del páncreas. Esta situación hace a las vías aéreas muy susceptibles a las infecciones bacterianas, sobre todo por Staphylococo y Pseudomonas.
¿Cómo se confirma el diagnóstico?

Los síntomas de la enfermedad son ya muy llamativos durante el primer año de vida. Si se sospecha fibrosis quística, el diagnóstico se confirma con el test del sudor. En las ciudades grandes hay centros especiales de fibrosis quística, donde tienen más experiencia con esta enfermedad. En las ciudades pequeñas, el pediatra o el neumólogo son los especialistas más adecuados para tratar a estos pacientes.

La enfermedad se manifiesta en el aparato respiratorio por brotes repetidos de infecciones respiratorias y neumonías, con tendencia a producir daños en los pulmones, y dificultades respiratorias (disnea). El páncreas pierde gran parte de su función digestiva, lo cual produce síndrome de malabsorción, con pérdida de peso y diarreas de aspecto graso (esteatorrea).

La enfermedad aumenta el contenido de sal (cloruro sódico) en el sudor. En ambientes excesivamente calurosos, el paciente puede perder mucha sal y sufrir un "golpe de calor", con debilidad extrema y pérdida de conciencia.
¿Qué se puede hacer?

En caso de que haya algún miembro en la familia con la enfermedad, y se desea tener hijos, se debería solicitar consejo genético en un centro especializado. Si ya está embarazada, el genetista puede anticipar la probabilidad de que el bebé nazca con la enfermedad, y con esta información, decidir si se continúa o se interrumpe el embarazo.

Las personas con fibrosis quística deben evitar todo aquello que dañe sus pulmones (fumar, ambientes con polvo, etc.). Ciertos ejercicios respiratorios utilizando una mascarilla especial (PEP) son útiles en ocasiones.
Pronóstico

A principios de siglo, el pronóstico de esta enfermedad era muy malo En la actualidad, el tratamiento ha mejorado mucho y, hoy en día, un niño con fibrosis quística tiene un 80% de probabilidad de alcanzar los 40 años.

¿Cuál es el tratamiento?

El propósito del tratamiento es preservar y maximizar la función pulmonar tanto como sea posible. La fisioterapia tiene como objetivo facilitar al máximo el drenaje de las espesas secreciones de los bronquios. La percusión del tórax, los ejercicios de tos, el drenaje postural y, sobre todo, el uso de aerosoles, son las técnicas mas utilizadas. Los aerosoles con Pulmozyme (Dornasa), cambian la viscosidad de las secreciones y se muestran muy útiles en algunos pacientes. El uso de antibióticos inhalados, de forma regular y preventiva, también se ha demostrado útil en algunos pacientes.

Se están realizando estudios genéticos con la esperanza de curar la enfermedad a través de la inserción artificial de un gen "normal" en la persona. Este tratamiento se llama terapia con genes y actualmente se están realizando estudios clínicos con una forma intranasal de dicha terapia. La investigación de posibles métodos para corregir la enfermedad antes del nacimiento se vislumbra prometedora.

La fisioterapia y los antibióticos son dos de los pilares básicos del tratamiento.

Las complicaciones digestivas, por el mal funcionamiento del páncreas, se manejan con cambios en la dieta y con medicación (extractos de enzimas digestivos).

Es frecuente la asociación de fibrosis quística y asma, por lo que estos pacientes pueden necesitar inhalaciones de broncodilatadores.

En los casos avanzados, cuando la función pulmonar está muy deteriorada, el paciente puede ser candidato a transplante pulmonar o cardiopulmonarFundamentos científicos de la acupuntura

La explicación científica de la eficacia de la acupuntura se ha razonado en función de su capacidad para influir sobre la fisiología nerviosa de manera directa y sobre la fisiología hormonal y la inmunidad humoral de manera indirecta. Sin embargo, no se han caracterizado de un modo claro, a los ojos de todo el mundo, las bases íntimas concretas que revelen el porqué de su acción terapéutica clínicamente demostrada. La acupuntura, sin embargo, es muy atractiva como medio complementario de ejercicio terapéutico, por lo cómoda, sencilla, atóxica, económica y eficaz que es para dolencias concretas.

 

Artículo publicado el 3 de Diciembre de 2006

Infección urinaria en el varón

Las infecciones del tracto urinario (ITU) constituyen un importante problema sanitario dada su frecuencia (sólo superada por las del tracto respiratorio), sus posibles complicaciones y sus consecuencias a largo plazo. Cuando afectan al varón es frecuente la resistencia de los gérmenes a varios antibióticos y que, por tanto, sea necesario realizar pruebas diagnóstico-terapéuticas específicas y tratamientos prolongados, en muchos casos en régimen hospitalización.
¿Qué es una ITU?

Como ITU se entiende la colonización y multiplicación de los microorganismos en el tracto urinario. La ITU complicada es una infección que se asocia a factores que favorecen el desarrollo de la misma y predisponen a la repetición del proceso. Este grupo incluye, entre otros, a todos los varones.

La uretra de la mujer está en la proximidad del área vulvar y perirectal, habitualmente contaminadas por gérmenes, y es de corta longitud, lo que facilita la infección. Debido a razones puramente anatómicas, el ascenso de los gérmenes en el hombre es más difícil, sin embargo puede ocurrir por circunstancias como una mala evacuación de la orina, llevar sondas, un crecimiento prostático, etc., que reducen la capacidad del hombre para defenderse de la infección que proporciona el vaciamiento completo de la vejiga.
¿En qué grupo de edad es más frecuente el problema?

Las infecciones urinarias son más frecuentes en la población infantil (sobre todo en menores de dos años) y en los mayores de 65 años. La incidencia entre la población infantil se debe a malformaciones o problemas funcionales que favorecen las infecciones. En cuanto a la incidencia en el grupo de edad mas avanzada el factor más importante es la obstrucción urinaria producida por el crecimiento prostático (tanto de origen benigno como maligno).
¿Qué síntomas puede producir una ITU en un varón?

Dependiendo de las características del paciente, la virulencia del germen y la localización anatómica del cuadro (riñones, próstata, testículos, vejiga, uretra), se puede padecer una infección con ninguno o con escasos síntomas, o incluso se pueden dar casos de cuadros mortales.
Infección en el riñón

Si la infeccion está localizada en el riñon (pielonefritis), habrá fiebre, dolor lumbar, deterioro del estado general y los analisis de orina aparecerán claramente alterados. Además, puede haber naúseas, vómitos y, a veces, síntomas miccionales. Lo habitual es que en los hombres, la infección vaya asociada a una circunstancia que la haga más probable (cálculos, alteraciones neurológicas que afectan el funcionamiento de la vejiga, manipulaciones instrumentales, tumores, etc).
Infección en la vesícula o en la próstata

Si la infección se produce en la vesícula o en la próstata, el paciente orinará frecuentemente, con dolor (polaquiuria) y tendrá escozor. Además padecerá tenesmo (sensación de micción incompleta), molestias en la parte inferior del abdomen y su orina tendrá aspecto turbio y maloliente, incluso puede aparecer hematuria (sangre en la orina).
Uretritis aguda

La uretritis aguda se manifiesta de forma similar, si bien va acompañada de inflamación o secreción uretral. La exploración física, que incluye un examen de los genitales y del recto, es poco informativa salvo en casos de prostatitis o epididimitis agudas.
Síntomas en niños y ancianos

Los sintomas en niños dependen de la edad; en neonatos y niños menores de 2 años los síntomas suelen ser poco específicos, como retraso en el desarrollo, vómitos y fiebre. Si los niños son mayores, es probable que tengan síntomas como disuria (dolor al orinar), polaquiuria o dolor lumbar.

En ancianos, la clínica puede ser también menos específica, pues las molestias locales pueden solaparse con los síntomas de la patología prostática. Los pacientes portadores de sondas, en ocasiones, no presentarán síntomas a excepción de fiebre y dolor lumbar.
¿Cómo se diagnostica una ITU?

El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración física. El estudio de la orina mediante observación al microscopio o tiras reactivas, permite recomendar un tratamiento adecuado a la espera del resultado definitivo del cultivo. Es imprescindible la realización de un antibiograma para saber cuáles son los antibióticos más adecuados para el caso.

Dado que la parte final de la uretra y el área periuretral pueden tener gérmenes, para que el urocultivo sea válido, el procedimiento de recogida de la orina debe ser el siguiente: retraer el prepucio, realizar una limpieza, secar del glande y recoger una muestra de la parte media de la micción (preferiblemente matutina). En caso de que se sospeche una uretritis, de forma complementaria se puede tomar una muestra de la uretra con torunda.

En la mayoría de pacientes varones con ITU, los siguientes estudios radiológicos son necesarios:

De modo general ante la posibilidad de padecer una ITU en un varón se realiza una radiografía simple de abdomen y una ecografia. En cuadros de pielonefritis, la urografía intravenosa debe realizarse siempre. Si el cuadro afecta a niños, la cistouretrografía miccional es de obligada realización.
¿Cuál es el tratamiento de una ITU?

En la práctica clínica diaria el tratamiento empírico (“a ciegas”) de esta afección es una realidad ya que, inicialmente, los únicos datos disponibles son la historia clinica y la exploración física del enfermo. Tras conocer el resultado del cultivo urinario, si es necesario, se modificará el tratamiento.

Hay que señalar que la mayoría de antibióticos se eliminan por vía renal, con lo cual su concentración en la orina será casi siempre aceptable (no así en el tejido prostático) en presencia de una función renal normal.

El éxito del tratamiento depende del antibiótico elegido, la existencia o no de anomalías anatómicas y del órgano afectado (mucosa vesical, próstata, epidídimo, etc). La localización precisa del lugar donde se origina la infección es importante para un adecuado planteamiento terapeútico. Dependiendo del caso, recurriremos a las pautas convencionales (7-10 días) o incluso tratamientos más prolongados (3-4 semanas), sobre todo ante orquitis-epididimitis y/o prostatitis. Tanto el tratamiento antibiótico con dosis única como una pauta corta (3-4 días) deben evitarse en el caso de ITU en el varón.

El tratamiento ideal de una ITU tambien debe incluir una hidratación adecuada para reducir la población bacteriana. Las molestias miccionales responden rápidamente al tratamiento antibiótico, no siendo necesario generlamente la utilización de analgésicos; éstos se recetan sólo en caso de dolor en el flanco o molestias severas. En el varón, es aconsejable verificar la desaparición del microorganismo en un cultivo de orina tomado 7 a 10 días posteriores a la finalización del tratamiento.

Tampoco es necesario que se ingrese al paciente si no existe una afectación importante del estado general, la tolerancia digestiva es buena, la repercusión analítica es escasa y si es posible hacer un seguimiento ambulatorio. La presencia de síntomas después de 4-5 días de tratamiento indica que las bacterias pueden ser resistentes al fármaco recetado. Si se comprueba que el antibiótico es correcto, es necesario completar la evaluación con estudios de imagen para descartar alguna anomalía subyacente.

Al plantear un tratamiento de una ITU hay que tener en cuenta la presencia de cuerpos extraños en el tracto urinario (sondas, cálculos), ya que éstos perpetúan la infección y facilitan las recaídas. Además, especial consideración merecen las infecciones en determinados grupos como portadores de sonda vesical, ancianos, niños:
Población infantil

Constituye un grupo de especial riesgo para el desarrollo de ITU. Se calcula que afecta al 1-3% de lactantes y preescolares. En algunos casos se acompañan de anomalías estructurales que puede requerir que se realice una intervención quirúrgica para reducir el riesgo de infección. En otros casos, el origen puede estar en problemas de tipo funcional, que pueden ser corregidos con una modificación de los hábitos (micción infrecuente, intervalos prolongados entre las mismas, maniobras para evitar la micción, etc).

La ITU en los lactantes se considera una situación de alto riesgo por la posibilidad de una lesión renal progresiva, lo que exige un tratamiento hospitalario rápido y por vía intravenosa. El tratamiento puede ser completado en casa una vez que la infección esté controlada y se pueda tratar con un fármaco por vía oral.

Es necesario que a todos los niños con infección urinaria confirmada se les realice un estudio urológico complementario para descartar la presencia de reflujo vésico-ureteral (paso anómalo de orina de la vejiga al riñón). Muchos de ellos necesitarán que se les haga un seguimiento a largo plazo e incluso pueden requerir un tratamiento antibiótico preventivo (profilaxis).
Pacientes geriátricos

En torno al 25-35% de los ancianos que viven en residencias geriátricas tienen gérmenes en la orina. Existe mucha controversia acerca de la conveniencia de tratar o no a en estos pacientes. Aunque la mayor parte permanecen asintomáticos, las manifestaciones clínicas de una ITU pueden existir pero ser casi imperceptibles (confusión, letargia, anorexia, incontinencia, etc.). Por lo tanto es preciso hacer una observación detenida y elegir un fármaco adecuado, pues este grupo de pacientes es más susceptible de padecer los efectos secundarios del tratamiento.

Pacientes portadores catéteres

Uno de los factores más comunes y que más predisponen a padecer una ITU es la manipulacion de la uretra. Concretamente, lo más frecuente es la colocacion de una sonda ya que facilita la entrada de microorganismos al aparato urinario. Debe limitarse su uso a pacientes que sufran retención urinaria, con incontinencia acompañada de heridas en periné o región sacra, a pacientes críticos o con fallo renal agudo que requieren un control preciso del volumen de orina que producen.

En cuanto a los pacientes portadores de sonda de forma permanente y prolongada, ante una ausencia clara de síntomas, no se deben tratar con antibioticos, pues lo habitual es que en las muestras de orina siempre aparezcan germenes, sobre todo si la sonda lleva colocada varios días. En estos pacientes, el uso de antibióticos para prevenir las infecciones no es un método éficaz para eliminarlas.

 

Artículo publicado el 11 de Diciembre de 2006

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El infarto

El infarto agudo de miocardio puede presentarse con síntomas variados, desde el típico dolor en medio del pecho -denominado clínicamente angina de pecho- hasta la molestia en el brazo o la espalda. E, inclusive, puede pasar desapercibido. Otras veces, termina en la muerte repentina.
En la actualidad, las afecciones cardiovasculares y, sobre todo, las coronarias son la principal causa de enfermedad y muerte en el mundo. Los estudios realizados en diferentes países coinciden en adjudicarle el primer lugar como causa de fallecimientos.
Cabe destacar, además, que alrededor del 30 por ciento de los pacientes con infarto agudo de miocardio fallece antes de recibir atención médica; aproximadamente el 10 por ciento muere durante la internación, y entre el 4 y el 10 por ciento en la evolución posterior. Si a esto se agregan problemas socioeconómicos derivados de la enfermedad y las limitaciones físicas que puede ocasionar, se comprende que a las cardiopatías se las considere como “la epidemia del siglo XX”.
Cómo y por qué se llega al infarto
Una buena parte de la población adulta se ubica en el grupo denominado “preclínico”, o sea presenta obstrucciones en las arterias coronarias que aún no manifiestan síntomas, es decir, no tienen expresión clínica. Muchos de estos casos, con el tiempo, presentan angina de pecho en sus diversas modalidades. Este período se denomina etapa “clínica”.
El Estudio FRICAS (Factores de riesgo para infarto agudo de miocardio en la Argentina), realizado entre 1991 y 1994 por el Consejo de Epidemiología y Prevención Cardiovascular de la Sociedad Argentina de Cardiología, determinó y cuantificó los factores de riesgo de infarto agudo de miocardio (IAM) en la Argentina. Los hallazgos de este estudio confirman que los factores de riesgo como la hipertensión arterial, el trastorno de las grasas y la diabetes, sin olvidar que también la obesidad, el sedentarismo y una historia familiar con enfermedad coronaria se asocian con el IAM.
Existen varios mecanismos por los cuales una arteria puede obstruirse. Los dos más comunes son, por un lado, el crecimiento progresivo de la placa de grasa que va tapando la luz del vaso lentamente. Cuando este grado de obstrucción es lo suficientemente importante -mayor del 75 por ciento-, en la mayoría de los casos provoca angina de pecho e infarto, si no es tratada a tiempo.
El otro mecanismo es lo que se denomina “accidente de placa”. Lo que sucede es que se rompe la placa ateroesclerótica, y vuelca sangre hacia la luz del vaso. Esta sangre se coagula y provoca una obstrucción total y, como consecuencia de ello, un infarto agudo.
Señales de un ataque cardíaco
Para reconocer un ataque cardíaco, es necesario tener en cuenta las siguientes señales: dolor, presión o molestia en el centro del pecho, detrás del esternón, en el hombro, cuello o brazos. Los síntomas pueden ser poco intensos y estar acompañados de sudor, náuseas y debilidad.
Ante la presencia de algunos de estos síntomas, las acciones que se deben realizar en forma inmediata consisten en reconocer las señales, suspender toda actividad, acostarse aunque sea en el piso, y llamar al servicio de emergencia o trasladar a la persona afectada hasta el centro de salud más próximo.
Desde hace algunos años, la preocupación de los médicos que trabajan en el área de cuidados intensivos es lograr “abrir” la arteria para salvar el músculo cardíaco que está en riesgo de morir lo más rápido posible. El procedimiento de apertura de la arteria coronaria responsable del infarto es sumamente importante porque, recuperando el miocardio que está en riesgo de necrosis, se evitan muchas complicaciones que van desde la insuficiencia cardíaca hasta la muerte del paciente.
Por eso resulta imprescindible que la persona infartada llegue a un centro asistencial lo más rápido posible, ya que se cuenta con una “ventana de tiempo” para poder rescatar al corazón de su muerte. Cuanto más tiempo pasa, menos posibilidades hay.
Más vale prevenir que curar

Todo lo referido a la prevención tiene un papel importante y, por lo tanto, hay que tratar de evitar que se vayan produciendo las enfermedades vasculares que después van a terminar repercutiendo en el nivel cardíaco o cerebral como causa, no sólo de muerte, sino también de invalidez.
Existe un factor inmodificable que es genético, que hace que algunas personas tengan mayor predisposición a las enfermedades cardíacas, por lo cual es necesario un mayor control sobre los factores de riesgo.
Según la Guía para la prevención primaria de las enfermedades cardiovasculares, aprobada en noviembre de 1996 por el Comité Asesor y Coordinador en Ciencia de la American Heart Association, la prevención primaria se define como la orientación dirigida a individuos sin enfermedad cardiovascular conocida. El primer objetivo de la prevención es evitar la aparición de los factores de riesgo. Según esta guía, el médico debe educar a sus pacientes para que adopten hábitos de vida sanos que impidan que esos factores se intensifiquen. Esta educación debe estar orientada a todo el grupo familiar.
Idealmente, la prevención de los factores de riesgo empiezan en la niñez. Prevenir el tabaquismo en los niños y adolescentes es un objetivo fundamental. Otra meta importante es evitar el sobrepeso y la obesidad en los niños y los adultos; el sobrepeso es un elemento central de varios otros males (como, por ejemplo, la hipertensión arterial, la diabetes y el sedentarismo). Se debe recomendar a los pacientes y sus familias que disminuyan la ingesta de colesterol y grasas saturadas de origen animal, empleando, en su lugar, aceites vegetales, y adoptando el hábito de comer raciones más pequeñas.
Los antecedentes familiares pueden revelar que otros miembros de la familia quizá necesiten intervención farmacológica para evitar enfermedades cardiovasculares. La adopción de hábitos de vida sanos y el tratamiento precoz atenuarán la severidad de los factores de riesgo de origen genético así como los derivados del envejecimiento.
La decisión de indicar tratamiento farmacológico requiere una evaluación equilibrada del riesgo del paciente y de la eficacia, la seguridad y la costo-efectividad de la intervención. La medicación para el control de la presión arterial se prescribe para evitar accidentes cerebrovasculares y enfermedad coronaria. La indicación de hipolipemiantes, es decir, drogas que disminuyen el nivel de las grasas en sangre, para prevenir la enfermedad coronaria depende mucho del riesgo que corre la persona.
La actividad física es uno de los factores más importantes por tener en cuenta para la prevención de las enfermedades cardiovasculares, ya que diferentes estudios permitieron comprobar fehacientemente que aquellas personas que realizan ejercicios en forma periódica, aún a pesar de tener malos hábitos alimentarios o conductas contraproducentes para la salud cardiovascular -como el tabaquismo-, tienen menos mortalidad que aquellas personas que a pesar de no tener factores de riesgo son sedentarias.
La relación entre la actividad física y la salud cardiovascular es muy importante, sobre todo, porque se considera que el sedentarismo es un factor de riesgo mayor para las enfermedades cardíacas. La intención es que los pacientes hagan actividades de intensidad moderada, por lo menos durante 30 minutos al día, y si eso no fuera posible, pequeñas series de 10 minutos acumulativas a lo largo del día.
Las actividades físicas pueden ser: caminar, subir escaleras o practicar deportes la mayor cantidad de días a la semana. Evitar pasar muchas horas frente al televisor y tratar de estacionar el auto más lejos para poder caminar, todas estas opciones serán beneficiosas para la salud.
Más vale curar que lamentarse
En 1996, se publicó en el European Heart Journal un resumen de las “Pautas Europeas para el tratamiento Posinfarto de Miocardio”, formuladas por el profesor Julian Desmond. El tratamiento se dividió en tres fases, la primera, llamada de “emergencia”, consiste en aliviar el dolor y prevenir o tratar el paro cardíaco; la segunda fase se denomina tratamiento “inicial”, donde se administra aspirina al ingreso del paciente y se intenta abrir la arteria culpable del infarto, si está dentro de las 12 horas de evolución.
Estas pautas tienen total vigencia.
Los procedimientos que se utilizan para destapar el vaso, siempre que no haya contraindicación para su uso, son dos: uno es químico, con drogas llamadas trombolíticas que, como su nombre lo indica, desintegran el coágulo o trombo; el otro método es mecánico -angioplastía arterial coronaria-, que dilata la arteria por medio de un balón con la colocación, si fuera necesario, de un dispositivo intracoronario denominado stent. En esta etapa también se pueden utilizar distintas clases de drogas -betablo-queantes, nitratos, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina- que ayudan a mejorar el funcionamiento del corazón. La fase final o tratamiento “posterior”, consiste en tratar de movilizar lo antes posible al paciente, para evitar la trombosis venosa profunda; muchos pueden ser dados de alta al quinto o séptimo día. Sin embargo, una proporción considerable de los enfermos presenta complicaciones que requieren reposo más prolongado y una estrategia cuidadosa.
Se deben evaluar los riesgos, la necesidad de una rehabilitación cardiovascular y una prevención secundaria antes del alta hospitalaria. Todo programa de rehabilitación debe tomar en cuenta los factores psicosociales y socioeconómicos, así como instrucciones sobre estilo de vida y un plan de ejercicios físicos. La prevención de un segundo infarto es fundamental, tanto con medicación como con los cambios en el estilo de vida, para mejorar la calidad de vida del paciente
Es mucho lo que se ha investigado y publicado sobre enfermedades cardiovasculares y, especialmente, sobre infarto. Pero más allá de los avances que se han obtenido, los especialistas no dejan de insistir en la necesidad de tomar conciencia acerca de la importancia de modificar el estilo de vida. En ello, aseguran, estaría la clave para vivir más años, con mayor calidad.

 

 

Artículo publicado el 12 de Junio de 2006
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Nutrientes básicos: los Principios Inmediatos

¿Qué son los nutrientes?

Los alimentos contienen cientos de substancias diferentes, algunas de las cuales tienen un papel importante en nutrición, ya que se utilizan en funciones como:

Estos elementos o substancias se conocen con el nombre de nutrientes, y según las necesidades diarias de ellos se distinguen en:

Las proteínas

Desde un punto de vista químico, las proteínas están formadas por la unión de varias moléculas de veinte aminoácidos diferentes. Nueve de estos veinte aminoácidos no se pueden formar en el organismo y es necesario tomarlos con las proteínas de los alimentos: son los aminoácidos esenciales. Por ello las proteínas son imprescindibles en la dieta.
Los aminoácidos de las proteínas son necesarios para la formación de todos los órganos del cuerpo y las moléculas que regulan el funcionamiento de organismo, como algunas hormonas, o que nos defienden de las infecciones, como los anticuerpos. Cada proteína tiene una función importante, y su falta produce alguna alteración o enfermedad. Una dieta sin la cantidad adecuada de proteínas no permite el desarrollo de animales en crecimiento y una dieta sin proteínas conduce a la muerte en pocos meses.

Las proteínas tienen una mayor "calidad biológica" cuanto más aminoácidos esenciales contienen, y por ello pueden mantener el crecimiento de animales con mayor o menor facilidad. Si la proteína es de “alta calidad”, bastarán pequeñas cantidades para mantener un crecimiento normal. A medida que disminuye la calidad de la proteína se requieren mayores cantidades para obtener el mismo efecto.

Las proteínas con mayor calidad biológica son las de origen animal: los huevos y la leche, seguidas de la carne y el pescado. Algunas proteínas vegetales como la soja, tienen una calidad biológica próxima a la carne, mientras que las legumbres, los frutos secos y los cereales tienen una menor calidad.

Las legumbres son deficitarias en un aminoácido, la metionina, que se encuentra en buenas cantidades en los cereales. Estos, a su vez, son deficientes en lisina, que se encuentra en las legumbres. Por ello cuando se combinan proteínas vegetales de diferente origen a lo largo del día, como legumbres con arroz o pan, los alimentos diferentes se complementan y mejora la calidad la calidad biológica de las proteínas de la dieta. Un efecto similar se obtiene al mezclar los alimentos vegetales con pequeñas cantidades de carne o lácteos.

Además de la función plástica de las proteínas para formar parte del organismo, también aportan energía. Un gramo de proteínas aporta 4 kilocalorías. Los alimentos ricos en proteínas suelen ser alimentos ricos en carbohidratos (cereales y legumbres) o grasa (frutos secos, algunas carnes) por ello una dieta rica en proteínas casi siempre en una dieta hipercalórica.

Las necesidades de proteínas varían según las etapas de la vida

Una dieta como la que se realiza en España contiene una cantidad más que suficiente de proteínas (superior a 100g) y no es necesario tomar suplementos ni siquiera por los deportistas. Solamente son pueden ser necesarios estos suplementos en pacientes con algunas enfermedades.

Los hidratos de carbono o carbohidratos

Los hidratos de carbono son alimentos formados por

Los azúcares simples se pueden combinar en moléculas más complejas, de hasta miles de unidades de monosacáridos, para formar otros carbohidratos, como los almidones o el glucógeno y la fibra, como la celulosa, la pectina y los fructo-oligo-sacáridos, etc.

Los carbohidratos se encuentran en los alimentos vegetales. Las frutas contienen principalmente monosacáridos, disacáridos y fibra. Los tubérculos, cereales y legumbres, almidones y fibra. Los alimentos de origen animal, con la excepción de la leche que contiene lactosa, el hígado y una pequeña cantidad los moluscos, no tienen carbohidratos en cantidades apreciables.

En la dieta los carbohidratos tienen la función principal de suministrar energía (4 kilocalorías por gramo), fácilmente utilizable por todos los órganos del cuerpo, como el cerebro, que en situaciones normales constituye su única fuente energética, o el músculo, siendo el combustible mas fácilmente oxidado por las células musculares y con la mayor capacidad y rapidez para liberar la energía necesaria para la actividad muscular.

Los carbohidratos no son imprescindibles en la alimentación, pero mejoran la utilización de las proteínas y, dado que se encuentran en los alimentos vegetales, es obligado ingerirlos cuando tomamos frutas, cereales, tubérculos y legumbres (que además aportan otros nutrientes como fibra, vitaminas y minerales y conforman una dieta más saludable que una dieta basada en alimentos animales).

La ingestión de carbohidratos eleva la glucosa en sangre y para metabolizarse adecuadamente necesitan la acción de la insulina. Por ello en personas con diabetes mellitus, que no producen esta hormona, es necesario realizar algunos ajustes en la composición de la dieta y el tipo de carbohidratos, ya que tanto los azúcares como los almidones de pan, arroz o patatas elevan la glucosa en sangre con la misma facilidad. Por ello se recomienda que los carbohidratos se tomen como cereales integrales, legumbres y frutas que no elevan tan rápidamente la glucosa en la sangre.
Las Grasas

Se utiliza el término grasa para englobar las grasas sólidas a temperatura ambiente (mantequilla, margarina y manteca) o líquidas como los aceites. Todas ellas están formadas por la unión de glicerina con tres moléculas de ácidos grasos. Estos ácidos grasos pueden ser saturados, monoinsaturados o polinsaturados. La grasa animal tiene una proporción importante de ácidos grasos saturados mientras que los aceites vegetales contienen ácidos grasos poliinsaturados (aceite de girasol o soja) o monoinsaturados (aceite de oliva).

Las grasas producen en su combustión 9 kilocalorías por gramo y, por tanto, tienen una función importante como aporte de energía para el organismo. Algunos ácidos poliinsaturados forman parte de las membranas celulares y son necesarios para la síntesis de sustancias que regulan la inflamación y la coagulación de la sangre. Por ello se consideran ácidos grasos esenciales y deben formar parte de la dieta. Salvo esta pequeña cantidad de ácidos grasos esenciales, la grasa no es estrictamente necesaria, pero es más saludable una dieta con al menos un 30% de grasa y, además es más palatable.

Las grasas de origen animal contienen ácidos grasos saturados, y elevan el colesterol LDL (colesterol “malo”), y por ello se recomienda limitar su consumo. Los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados de los alimentos vegetales hacen disminuir el nivel del colesterol LDL.

Las grasas poliinsaturadas se enrancian con facilidad, pero si se hidrogenan total o parcialmente aumenta la resistencia al enranciamiento y la consistencia, haciéndose sólidas a temperatura ambiente, lo que facilita su uso en la fabricación de galletas y productos de repostería.

Las grasas parcial o totalmente hidrogenadas tienen un efecto más pernicioso para la salud que cualquier otro tipo de grasa ya que, además de subir el colesterol LDL, bajan el colesterol HDL o colesterol “bueno”, aumentando el riesgo de sufrir infarto de miocardio.

La grasa omega-3 es un tipo de grasa poliinsaturada que se encuentra en el pescado y algunos vegetales y que tiene efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio.

En conclusión, podemos clasificar las grasas según su efecto sobre la salud en:

no saludables: mantequilla -y demás grasas animales- y las grasas hidrogenadas.

 

Artículo publicado el 17 de Diciembre de 2006

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La Fisioterapia: radiaciones, ultrasonidos, magnetoterapia, balneoterapia

¿Qué son las terapias físicas?

Denominamos terapias físicas a todas las que utilizan medios físicos (radiaciones, calor, frío, etc.) para ejercer su acción terapéutica. Dentro de las terapias físicas podemos considerar diferentes apartados:

Los medios de las terapias físicas

Los medios empleados por cada una de las diferentes terapias descritas son diferentes pero el efecto pretendido en muchas de ellas es común:

Aplicaciones de las terapias físicas

Los usos de este tipo de terapias son fundamentalmente como métodos complementarios de la rehabilitación en procesos incapacitantes, como ciertas enfermedades agudas y crónicas reumatológicas (la artritis reumatoide por ejemplo o la artrosis) o neurológicas (esclerosis lateral amiotrófica, hemiplejias, esclerosis múltiple, etc.). Su otro uso fundamental es el alivio de procesos dolorosos, principalmente traumatismos, pero también como medio de alivio de los espasmos musculares. La hidroterapia es específicamente muy empleada en rinitis (catarro nasal), flebitis (inflamación venosa superficial), linfangitis (inflamación de vasos linfáticos) y también como método de relajación y alivio del estrés. Otros usos posibles de las fisioterapias son ciertas afecciones de la piel o las neuritis (inflamación de un nervio). Mención especial merece la magnetoterapia, la cual, aparte de los usos ya comentados, es utilizada también con la finalidad de acelerar la soldadura de fracturas óseas o la cicatrización de heridas de la piel.
¿Son seguras las terapias físicas?

Las terapias por medios físicos son muy seguras si se aplican por manos expertas y en los tiempos adecuados. La complicación principal que puede dar este tipo de terapias, exceptuando la hidroterapia no termal, es la aparición de quemaduras, pero esto es realmente excepcional si los medios que se emplean son los adecuados y no se producen errores en el cálculo de la intensidad, así como de la distancia, tiempo y superficie de exposición. La hidroterapia conlleva el mismo riesgo que por sentido común puede deducir cualquier persona en relación con el baño (traumatismos por resbalones o caídas así como ahogamiento, lógicamente.)
¿Un modo de terapia realmente eficaz?

Las terapias físicas han demostrado claramente su eficacia en el alivio del dolor de procesos traumáticos en articulaciones y sobre todo en estructuras musculares a partir del tercer día del inicio del proceso, fundamentalmente por el mero beneficio del calor.

No es aconsejable el uso de estas terapias generadoras de calor local en la fase aguda de los traumatismos por ejemplo, en donde se recomienda mejor la aplicación local de frío. También han demostrado su utilidad en determinadas enfermedades concretas, como la artritis reumatoide, la artrosis o las enfermedades espásticas.

Respecto a la magnetoterapia, son muy escasos los ensayos clínicos que intentan revelar su eficacia real en el tratamiento de determinadas enfermedades. Los defensores de la magnetoterapia como método de tratamiento único sostienen que es capaz de aliviar el dolor o acelerar la soldadura de huesos fracturados o la cicatrización de heridas, algo que sí parece coherente, pero no suficientemente demostrado a la luz de los resultados obtenidos por los diferentes estudios. Otros beneficios hipotéticos de la magnetoterapia son los derivados de ciertos efectos que se le atribuyen a este tipo de terapia como son la inmunomodulación (posible ventaja en la medicina de trasplante de órganos), el alivio de la isquemia (sufrimiento del tejido por escasez de riego sanguíneo; posible ventaja en el infarto de miocardio o la crisis vascular cerebral) la regeneración de neuronas (posibles ventajas en el tratamiento de las neuropatías degenerativas o traumáticas) o el control de la biología de las células tumorales (ventaja en el tratamiento del cáncer). De cualquier modo, todo esto, por supuesto, se halla aún por demostrar.

Artículo publicado el 24 de Diciembre de 2006

 

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Uretritis

¿En qué consiste la uretritis?

La uretritis consiste en la producción de secreciones anormales, que no son orina ni semen, por la uretra (conducto por el que se expulsa la orina). Se trata la mayoría de las veces de una enfermedad de transmisión sexual (ETS).

Es importante realizar el correcto diagnóstico de este proceso lo más rápidamente posible, para tratarlo adecuadamente cuanto antes, y de ese modo evitar sus posibles complicaciones.
¿Cuáles son los síntomas de la uretritis?

El síntoma fundamental de la uretritis es la emisión de secreciones por la uretra. La cantidad de estas secreciones es muy variable en unos casos u otros, y su color puede ser claro, verdoso o amarillento. Pueden presentarse sólo por la mañana o a lo largo de todo el día. Otros síntomas propios de esta enfermedad son:

¿Cuáles son los principales tipos de uretritis?

Según sea el agente causante, existen dos clases fundamentales de uretritis:

Uretritis gonocócica o gonorrea

Es una ETS, causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae.

Periodo de incubación: generalmente transcurren de dos a cinco días desde que se produce la infección hasta que aparecen los síntomas de esta enfermedad. Sin tratamiento, las manifestaciones principales de la uretritis gonocócica alcanzan su mayor intensidad aproximadamente dos semanas después de producirse la infección.

Síntomas: se produce emisión de secreciones en el 95% de casos. Dichas secreciones son purulentas (con aspecto de pus) en el 75% de pacientes, blanquecinas en el 10% y transparentes en el 5%. Las secreciones aparecen menos purulentas poco después de la micción. Cuando la infección comienza a resolverse, las secreciones dejan de ser purulentas y adquieren un aspecto mucoide (similar a la mucosidad).

Transmisión: la uretritis gonocócica se transmite con las relaciones sexuales, incluido el coito oral. Debe tenerse en cuenta que, sin tratamiento, esta infección puede persistir durante meses.
Complicaciones: esta infección puede ascender por la uretra hasta alcanzar el epidídimo (conducto que conecta a los testículos con la próstata, por el que circulan los espermatozoides), y producir una epididimitis. Esta complicación puede provocar infertilidad, pero afortunadamente se produce en pocas ocasiones. Más frecuente es la infección anal por Neisseria gonorrhoeae, que se da preferentemente, aunque no exclusivamente, en personas que practican el coito anal. En menos del 1% de los casos la infección pasa a la sangre y puede causar fiebre con escalofríos, artritis de las rodillas, las muñecas y las manos y lesiones cutáneas, que generalmente consisten en pápulas o pústulas (pequeños abultamientos de la piel que contienen pus) y aparecen sobre todo en las manos y en los pies.
Uretritis no gonocócica o inespecífica

La uretritis no gonocócica es el tipo de uretritis más frecuente. Los hombres de 20 a 35 años son los más frecuentemente afectados. Entre los diversos microorganismos que pueden causar este proceso se encuentran varias bacterias y algún virus:

En la mayoría de centros sanitarios no están disponibles los complejos procedimientos necesarios para diagnosticar las infecciones por algunos de estos gérmenes. Por tanto, en muchos casos, no resulta posible determinar el agente responsable concreto de las uretritis no gonocócicas.
¿Cómo se realiza el diagnóstico de la uretritis?

Para realizar el diagnóstico de la uretritis, en primer lugar debe obtenerse una muestra adecuada de secreciones uretrales. Para ello pueden recogerse las primeras gotas de orina al iniciarse la micción, o preferentemente realizar una toma de secreciones directamente de la uretra. La uretritis se diagnostica al analizar dichas muestras, y detectar leucocitos (glóbulos blancos de la sangre) en las mismas. También es posible la identificación del microorganismo responsable en dichas secreciones.

Es conveniente que las muestras de secreciones uretrales se analicen lo más pronto posible después de ser obtenidas, ya que si se deja pasar el tiempo, disminuyen las posibilidades de detectar el germen responsable. El color y la consistencia de las secreciones son de poca ayuda para diferenciar entre uretritis gonocócica y uretritis no gonocócica.

El examen microscópico de las secreciones uretrales obtenidas directamente de la uretra permite el diagnóstico de la uretritis gonocócica en el 98% de los casos. Sin embargo, como comentábamos antes, la detección de los gérmenes responsables de las uretritis no gonocócicas es mucho más problemática. Además, el asunto se complica todavía más si tenemos en cuenta que alrededor del 10% de los varones sexualmente activos poseen clamidias en sus uretras, sin presentar en la mayoría de casos sintomatología alguna.

En un futuro, el desarrollo de modalidades de análisis más precisos, basados en técnicas de diagnóstico genético como la reacción en cadena de la polimerasa o la reacción en cadena de la ligasa, pueden facilitar el diagnóstico de estos procesos. Estas técnicas pueden ser especialmente útiles en pacientes asintomáticos que han tenido contactos sexuales con mujeres infectadas.
¿Cuál es el tratamiento de las uretritis?
Uretritis gonocócica

Cualquiera de los siguientes antibióticos, en una sola dosis, es eficaz:

A los pacientes con uretritis gonocócica, con frecuencia se les administra además doxiciclina a la dosis de 100 mg cada 12 horas durante siete días, con el objeto de tratar una posible infección simultánea por clamidias.

A los contactos sexuales de los pacientes se les administra el mismo tratamiento.
Uretritis no gonocócica

Los antibióticos más empleados contra este proceso son:

Los contactos sexuales de los pacientes también deben recibir el mismo tratamiento.

El riesgo de reinfección por estos gérmenes es alto, en buena medida debido al mal cumplimiento del tratamiento por parte de los compañeros sexuales de los pacientes. Por ello, dos semanas después de concluido el tratamiento, debe repetirse el análisis de una muestra de secreciones obtenida directamente de la uretra del paciente.
Búsqueda de contactos

Es esencial detectar a los contactos de los pacientes con uretritis gonocócica o no gonocócica para que reciban tratamiento, y se les realice el seguimiento adecuado. Sin el tratamiento de los contactos la repetición es muy probable, y todas las medidas que se adopten probablemente fracasarán.

A las mujeres embarazadas, o con posibilidad de quedar embarazadas, no se les debe administrar eritromicina, ni tetraciclinas, como la doxiciclina.

El tratamiento convencional de las uretritis no gonocócicas falla en el 25% de los casos. El motivo más habitual es la reinfección, a partir de un contacto no tratado o de un contacto nuevo. Los estudios realizados han demostrado que con ciclos más prolongados de tratamiento no se consigue mejorar la eficacia.

Es importante tener en cuenta que la repetición de la uretritis no gonocócica ocasiona una considerable carga psicológica en los pacientes, sobre todo en lo que a sus relaciones interpersonales se refiere. Por ello es fundamental que, tanto el paciente como sus contactos sexuales reciban una detallada información para que comprendan la naturaleza de este tipo de infecciones.

Dr. Geoff Hackett , especialista en Disfunciones Sexuales.

Artículo publicado el 31 de Diciembre de 2006

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Astigmatismo

 

¿Qué es el astigmatismo?

El astigmatismo es un defecto de visión que afecta a cerca del 15% de la población general. Puede darse de forma aislada o asociada a otros defectos de refracción (miopía, hipermetropía).
¿A qué se debe el astigmatismo?

El astigmatismo se debe a irregularidades en la curvatura de la córnea, de forma que la refracción varía entre los distintos "meridianos" del ojo. Sobre el plano óptico, estas irregularidades hacen que la imagen de un punto no sea exactamente la imagen de un punto, sino la de una superficie comprendida entre dos zonas, anterior y posterior.
De este modo, el ojo astigmático ve constantemente las imágenes borrosas, e intenta corregirlo mediante la acomodación, es decir, la contracción o el estiramiento del cristalino (una lente que se encuentra dentro del ojo y nos sirve para enfocar las imágenes), de forma que una de las dos zonas focales se coloque sobre la retina, lo que le permite ver clara una parte del objeto enfocado.

Cuando la acomodación falla por cansancio visual, al final del día, etc, la persona con astigmatismo vuelve a ver todas las imágenes borrosas.
¿Qué tipos de astigmatismo existen?
Astigmatismos de conformación, congénitos

Suelen ser regulares, bilaterales y simétricos, y se modifican poco a lo largo de la vida.
Astigmatismos adquiridos (traumatismos, afecciones de la córnea)

Suelen ser irregulares y susceptibles de evolución.
¿Cuáles son los síntomas de un astigmatismo?

La disminución de la agudeza visual es muy variable. A veces es bien tolerado, pero el astigmatismo puede ser muy perjudicial para la visión, sobre todo en los niños, en los que puede llegar a causar defectos visuales incorregibles. En gente joven, el astigmatismo suele detectarse de forma casual en exámenes sistemáticos.

Con la edad, el fallo del mecanismo de acomodación hace aparecer el problema visual. Por regla general, existe una falta de nitidez en la visión de lejos, que puede hacerse patente por confusiones características de cifras o letras ("N" en lugar de "H", por ejemplo); los valores de agudeza visual en la visión lejana son variables en exámenes sucesivos, en función del estado de fatiga visual. La visión cercana se afecta mucho menos.

A menudo existen otros signos menores: enrojecimiento ocular, molestias cuando la luminosidad es excesiva, dolores de cabeza por la fijación prolongada, o, más raramente, inflamación crónica de párpados o visión doble del ojo astigmático.
¿Puede el astigmatismo ser un signo de otra enfermedad del ojo?

Ciertas enfermedades del ojo pueden manifestarse por un astigmatismo progresivo, en particular una enfermedad de la córnea llamada queratocono, en la que la córnea va tomando una forma cada vez más cónica.
¿Cómo diagnostica el oftalmólogo un astigmatismo?

El oftalmólogo verifica la agudeza visual en la visión de lejos y de cerca, y controla el grado exacto de astigmatismo mediante un aparato llamado refractómetro, que le permite saber el tipo y grado de astigmatismo que padece cada uno, para prescribir la corrección óptica adaptada a cada caso.

El oftalmólogo buscará asimismo posibles anomalías asociadas, incluyendo posibles enfermedades oculares responsables del astigmatismo.
¿A qué se debe prestar una atención particular?

Si nota que su visión se deteriora, hay que comprobar que las lentes correctoras estén bien adaptadas a la propia visión. Si la visión se modifica de forma brusca o rápidamente, consulte con un oftalmólogo.
¿Cómo se corrige un astigmatismo?

No existe ningún colirio u otro tipo de tratamiento farmacológico que cure el astigmatismo.

Según el nivel de actividad y los propios deseos de cada uno, y en función del examen que se le haga, el oftalmólogo puede aconsejar gafas o lentillas de contacto, o proponerle una intervención quirúrgica.

La cirugía de los trastornos de refracción es cada vez más frecuente en los países desarrollados, dados sus buenos resultados y su bajo nivel de complicaciones. La técnica más empleada en la actualidad es la llamada LASIK (siglas en inglés de "queratomileusis in situ con láser") que consiste un corte inicial sobre la córnea para obtener una lámina colgante, darle la vuelta y modelar el lecho corneal con láser, y finalmente recolocar en su sitio la lámina corneal. Todo el proceso se lleva a cabo en unos minutos, con anestesia local. La técnica LASIK sirve para tratar tanto el astigmatismo como la miopía o la hipermetropía, aunque tiene sus limitaciones fundamentalmente en función del número de dioptrías a corregir.

En los casos de astigmatismo irregular, como los que aparecen acompañando a determinadas enfermedades de la córnea como el queratocono, la cirugía LASIK, al menos de momento, está contraindicada. Estos pacientes pueden beneficiarse del uso de lentes de contacto rígidas. En casos muy avanzados de estas degeneraciones puede ser necesario llevar a cabo un transplante de córnea.
¿Debe corregirse obligatoriamente un astigmatismo?

La corrección óptica de un astigmatismo es fundamentalmente una cuestión de comodidad, salvo en las actividades en las que está en juego la seguridad, como la conducción de automóviles, en las que es obligatorio llevar gafas o lentillas.

 

Dr. Michel Maille , especialista en Oftalmología.

Articulo publicado el 7 de Enero de 2007
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Qué son las arritmias cardiacas?

Definición de arritmia cardiaca

En condiciones normales el corazón late de forma ordenada y rítmica (ritmo sinusal).

La frecuencia cardíaca es variable, y se consideran como valores normales entre 50 y 100 latidos por minuto (lpm). Sin embargo puede ser normal hallar cifras por debajo o por encima de estos valores en función de las características del individuo, así como de la situación en que se encuentra (frecuencias bajas en las situaciones de reposo o sueño, especialmente en personas jóvenes o que están entrenadas; frecuencias elevadas en situaciones de ejercicio intenso o tensión emocional).

Se conoce con el nombre de arritmia cardiaca a cualquier alteración del ritmo cardíaco, ya sea por cambio de sus características (ritmos distintos del ritmo sinusal normal) o por variaciones inadecuadas de la frecuencia.

Clasificación de las arritmias cardiacas

Las arritmias se pueden clasificar según varios criterios.

Según la frecuencia cardíaca:
·  Bradicardias o bradiarritmias, cuando la frecuencia cardíaca es más baja de lo normal.
·  Taquicardias o taquiarritmias, cuando se presentan con aceleración de la frecuencia cardíaca.

Según el origen de la arritmia:
·  Supraventriculares, cuando el origen de las mismas está en las
aurículas.
·  Ventriculares, cuando el origen está en los ventrículos.

A pesar de estas clasificaciones hay algunas arritmias que son difíciles de etiquetar. Así, las extrasístoles auriculares o ventriculares no pueden clasificarse estrictamente dentro de las taquicardias, aunque habitualmente se las suele considerar como taquiarritmias.

Teniendo en cuenta esta clasificación, las arritmias más frecuentes son las siguientes:

Bradicardias:
·  Bradicardia sinusal
·  Bloqueo cardíaco

Taquicardias:
·  Supraventriculares:

 

·  Ventriculares


Existen otras condiciones que no son “per se” arritmias pero que pueden ser causa o sustrato de las mismas. Estas situaciones son por ejemplo del síndrome de Wolff-Parkinson-White, el síndrome del QT largo congénito o el síndrome de Brugada.

Síntomas de las arritmias cardiacas

Las manifestaciones clínicas dependen del tipo de arritmia y para cada arritmia pueden ser asimismo variables, pudiendo ir desde ningún síntoma hasta tener repercusiones muy importantes. El que una arritmia de pocos o muchos síntomas no siempre está en relación a la gravedad de la misma. Antes de revisar cuáles pueden ser las manifestaciones clínicas de cada una de los diferentes tipos de arritmia, vamos a definir los síntomas que pueden dar las arritmias.

Palpitaciones

En condiciones normales al latido del corazón no es percibido. La percepción de que el corazón late, es lo que se conoce con el nombre de palpitaciones. Las palpitaciones no siempre indican una situación patológica ni significan que haya taquicardia.

Síncope

Se conoce con el nombre de síncope a una pérdida de conciencia relativamente brusca, que se recupera espontáneamente en un corto periodo de tiempo. Las causas de síncope pueden ser múltiples. Algunos síncopes pueden ser debidos a arritmias, tanto bradicardias como taquicardias.

Paro cardíaco

Se conoce con este nombre a una situación de pérdida de conciencia grave, que no se recupera de forma espontánea. Lo que diferencia este cuadro del síncope es que en esta situación debe de realizarse maniobras de reanimación cardíaca o de lo contrario el paciente no se recupera provocándose muerte en pocos minutos. Esta situación puede ser debida a diversos causas que no siempre son cardíacas, pero las arritmias graves suelen ser la causa mas frecuente.

Articulo publicado el 14 de Enero de 2007

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Síndrome del túnel carpiano
¿Qué es?

El Síndrome del túnel del carpo es una alteración neurológica debida a la compresión del llamado nervio mediano a su paso por la muñeca camino de la mano. Este nervio nace o se origina en la médula espinal cervical y viaja por toda la extremidad superior para proporcionar fuerza y sensibilidad a los músculos del antebrazo y los dedos de la mano. Es un problema de salud muy frecuente que afecta entre una y cinco personas de cada mil.
¿Cuáles son sus causas?

En la mayoría de las ocasiones no se conoce la causa y decimos que es de origen idiopático. Otras veces, en cambio, sabemos que es causado por diversos estados, enfermedades sistémicas y procesos locales, entre los que destacan por su frecuencia el embarazo, la diabetes mellitus, la artritis reumatoide, el hipotiroidismo, la obesidad y los traumatismos.

Esta enfermedad tiene mayor incidencia en mujeres entre los 30 y los 60 años y en trabajadores manuales como carniceros, músicos, etc.
¿Cómo y por qué se produce este síndrome?

La muñeca está formada por distintos huesos y ligamentos sobre los que pasan los tendones de los músculos del antebrazo para insertarse en distintas estructuras de la mano. Esto determina que, en condiciones normales, el llamado canal o túnel del carpo sea una estructura ciertamente estrecha por la que pasan los tendones de una forma un tanto ajustada.

La enfermedad puede aparecer cuando disminuye la capacidad de dicho túnel del carpo por lesión o inflamación de los tejidos que lo rodean, o bien cuando se produce un aumento del volumen de su contenido, como en los casos de inflamación de los tendones que lo atraviesan. Es característica la compresión del nervio mediano por el llamado ligamento anular del carpo, sobre el que a menudo habrá que actuar como veremos más adelante.
¿Cómo se manifiesta esta enfermedad?

Los síntomas que caracterizan a esta enfermedad son el dolor y el adormecimiento (parestesias) de las zonas que precisamente inerva o por las que se distribuye el nervio mediano, es decir, la palma de la mano y el dorso de las falanges de los tres primeros dedos y, curiosamente, de la mitad externa del cuarto dedo, aunque muchas personas tienen los síntomas en toda la mano.

La persona que padece este síndrome nota los síntomas con más intensidad por la noche, cuando se acuesta, lo que le obliga a menudo a agitar la mano o a dejarla que cuelgue de la cama para aliviar el dolor. Otras veces, el dolor y el adormecimiento dificultan el sueño y por la mañana al levantarse se tiene la sensación de que se ha inflamado toda la mano.

El dolor puede ser quemante o sentirlo como una quemazón en la mano, y puede extenderse hacia el antebrazo y el brazo. En casi la mitad de los casos están afectadas las dos manos. En fases avanzadas, la lesión del nervio produce atrofia y debilidad de los músculos de la llamada eminencia tenar, es decir, los músculos que se encuentran en la raíz del dedo pulgar y que producen ese resalte muscular tan característico de la mano.
¿Cómo se diagnostica este problema?

El diagnóstico es fundamentalmente clínico, es decir, el médico sospechará que el paciente padece este problema tras conocer los síntomas y tras realizar una pequeña exploración física en la que intentará reproducir el dolor y el adormecimiento de los dedos de la mano con dos maniobras:
Los signos de Tinel

Prueba que consiste en golpear con sus dedos en la muñeca del enfermo reproduciendo el dolor y las parestesias en la punta de los dedos del enfermo.
Los signos de Phalen

Consiste en flexionar la muñeca de forma mantenida durante un minuto con lo que también se pueden reproducir los síntomas.

Una prueba fundamental para el diagnóstico de esta enfermedad es la llamada electromiografía (EMG) que consiste en el examen de la conducción sensitiva y motora del nervio mediano mediante la implantación de unas agujas en el trayecto del nervio y cuyo resultado será anómalo si el nervio está lesionado o dañado de alguna forma.

En caso de duda diagnóstica también se han empleado la radiografía, la ecografía y la tomografía axial computerizada (TAC) de la muñeca y los análisis de sangre, como pruebas complementarias.
¿Con qué otras enfermedades se puede confundir este síndrome?

Aunque a menudo el diagnóstico de esta enfermedad es relativamente sencillo, en ocasiones el médico tendrá que establecer el llamado diagnóstico diferencial con otras enfermedades, como otras alteraciones neurológicas por atrapamiento de los nervios, alteraciones de las raíces nerviosas cervicales, algunas alteraciones cerebrales por déficit de riego sanguíneo transitorio o incluso con el llamado síndrome de sobreuso, que afecta a trabajadores manuales.
¿Cómo se trata habitualmente esta enfermedad?

En caso de síntomas de intermitentes, o leves, a moderados, el tratamiento inicial es siempre conservador:

En caso de síntomas más graves o si el tratamiento médico inicial fracasa, hay que recurrir a la cirugía mediante la liberación quirúrgica del nervio mediano seccionando el ligamento anular que lo recubre, lo que a menudo proporciona alivio permanente. Los resultados son muy buenos si el cirujano tiene experiencia en este tipo de intervenciones.

Dr. Salvador Pertusa Martínez , especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

Articulo publicado el 21 de Enero de 2007

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Hábitos poco saludables

Hábitos saludables

Existe una tendencia en la sociedad actual a considerar el no seguir determinados hábitos saludables en los estilos de vida como un claro perjuicio para la salud, es decir, como un hábito nocivo.
Ciertos hábitos etiquetados como saludables, entre los que podríamos citar el de desayunar todos los días, ducharse diariamente, levantarse siempre a la misma hora o realizar yoga, constituyen un buen ejemplo de dicho fenómeno. La cultura de lo saludable lo inunda todo y nos exige adaptar nuestras vidas, en todos sus aspectos, a pautas de funcionamiento que se presumen saludables. Sin embargo en tal dinámica puede existir una tergiversación de lo que es realmente esencial a la hora de proponer un estilo de vida recomendable y libre de riesgos adicionales, que es básicamente el evitar las conductas de riesgo lesivo o de enfermedad.

No existe probablemente ninguna persona que sea capaz de observar un riguroso cumplimiento del sinfín de consejos interesantes que pueden formularse para la protección de la salud. Además, la inmensa mayoría de los seres humanos realizamos diariamente actos “arriesgados” y claramente contrarios al espíritu de una conducta estrictamente “saludable”, ineludibles en general: conducir automóviles, trabajar fuera de casa, cocinar, andar en la bañera, hacer deporte, transportar cargas pesadas, subir o bajar escaleras, etc.

Realmente no es posible generalizar la idea de que la no-práctica de algo que se supone beneficioso para la salud constituye un hábito nocivo, aunque nos privemos del beneficio que pueda aportarnos. Más bien, el hábito nocivo es el que nos provoca un daño constatable a corto o largo plazo, o que nos sitúa en situación de riesgo de contraer una enfermedad grave, y como tal hay que entenderlo.
Los hábitos nocivos

Hábitos nocivos hay muchos, pero podríamos clasificarlos en dos grandes tipos:
Hábitos de riesgo

En los que llamaríamos hábitos de riesgo (conducir imprudentemente, practicar sexo inseguro, etc.), se incrementa el peligro de sufrir un daño por la práctica de una actividad en condiciones de escasa seguridad.
Hábitos tóxicos

Son los producidos por el consumo de una sustancia nociva que incrementa el riesgo de sufrir un deterioro. Entre tales hábitos se encuentran lógicamente los relacionados con el consumo de todo tipo de drogas, siendo el tabaco y el alcohol, por su gran extensión en la sociedad, los que más preocupan a las autoridades sanitarias
Tabaco, el sempiterno hábito nocivo

El tabaquismo supone un problema de salud mundial de primer orden por ser la primera adicción en el mundo contemporáneo y ostentar de modo probado el dudoso honor de provocar más de 25 enfermedades graves. Asímismo es causante de un número altísimo de muertes prematuras en todo el mundo (4 millones al año aproximadamente). Se calcula que en torno a unos 500 millones de los 1.200 millones de fumadores que existen en el mundo morirán por una enfermedad relacionada con el tabaco, lo que supone que prácticamente uno de cada dos fumadores fallecerá antes de la vejez por el tabaco. El problema es aún mayor si se tiene en cuenta la gran cantidad de personas que por convivencia familiar o laboral se ven obligadas a respirar aire contaminado con humo del tabaco (fumadores pasivos) lo que también se ha demostrado como claramente perjudicial, sobre todo los niños.
Un cigarrillo contiene más de 4.000 sustancias distintas, la mayoría de las cuales posee un efecto tóxico o directamente cancerígeno. Estos son múltiples y variados (inducción de mutaciones genéticas favorecedoras de cáncer, efectos irritantes, inhibición de células de la defensa inmunológica, parálisis de los cilios respiratorios, desequilibrio enzimático proteasas-antiproteasas, inutilización de parte de la hemoglobina de la sangre que sirve para transportar el oxígeno, alteraciones metabólicas, aumento de la coagulabilidad de la sangre, etc.) Tanto poder lesivo se traduce en la capacidad de inducir numerosas enfermedades graves de tipo maligno (cánceres de pulmón, labio, boca, lengua, nasofaringe, orofaringe, senos nasales, laringe, esófago, páncreas, riñón, vejiga, cerviz, etc.); respiratorio (enfermedad pulmonar obstructiva crónica); cardiovascular (infarto de miocardio, angina cardiaca, trombosis cerebral, hipertensión arterial, enfermedad de Buerger, etc.); digestivo (úlcera gastroduodenal, gastritis aguda); inflamatorio crónico (estomatitis, faringitis, laringitis, etc.); ginecológico-obstétrico (abortos, niños de bajo peso al nacer...), etc.
Alcohol, un hábito cultural mal entendido

El abuso de alcohol en nuestra sociedad acarrea serios problemas para el individuo y para la sociedad por su sensible repercusión en la actividades cotidianas de la vida diaria (tráfico, trabajo, familia...).
El abuso de alcohol es causa de muchas enfermedades de tipo maligno (cánceres de senos óseos, boca, lengua, labio, orofaringe, nasofaringe, laringe superior, esófago, hígado...); cardiovasculares (arteriosclerosis, miocardiopatía); hepáticas (cirrosis etílica, hígado graso...); digestivas (cuadros de malabsorción, gastritis aguda, úlcera gastroduodenal, hemorragia digestiva alta, pancreatitis aguda y crónica); hematológicas (anemia perniciosa, enfermedades de la coagulación, enfermedades de las proteínas de la sangre); inflamatorias (faringitis crónica, laringitis aguda y crónica); metabólicas (aumento de ácido úrico, aumento de lípidos de la sangre, hipertrigliceridemia, cetoacidosis); renales (tubulopatías); sexuales (disfunción eréctil, esterilidad, frigidez); neurológicas (polineuritis, visión doble, miopatías, encefalopatía de Wernicke-Korsakoff, degeneración del cerebelo, demencia etílica, precipitación de crisis en epilépticos); psiquiátricas (suicidio, delirium tremens, trastornos de la personalidad, conducta agresiva), etc.

El alcohol constituye un serio problema de salud pública no sólo por la inacabable lista de enfermedades que puede provocar, sino también por el tremendo impacto que su consumo irracional ejerce en la convivencia. Se estima que están relacionados con el alcohol un 25% de los suicidios, un 15% de los accidentes laborales, un 25% de los accidentes de tráfico (porcentaje aún mayor -40%- si se consideran sólo los mortales) y un 20% de las urgencias médicas. De la población reclusa de cualquier país occidental, prácticamente la tercera parte cumple penas por delitos relacionados con el consumo abusivo del alcohol.

Sin embargo cabe decir que el consumo moderado (un vaso de vino en las comidas) puede disminuir el riesgo de infarto de corazón, efecto favorable que se ha demostrado en varios estudios clínicos.
Hábitos de riesgo

Dentro del otro gran grupo de hábitos no saludables nos encontramos con las conductas de riesgo. Entendemos por tales las que incrementan la posibilidad de padecer lesiones o enfermedades. En este apartado es obligado hacer mención de las tres conductas de riesgo practicadas hoy día que más daños y mortalidad están generando en las sociedades desarrolladas:

Alimentación inadecuada

Se considera una alimentación inadecuada la que favorece enfermedades como la obesidad y la arterioesclerosis, entre otras posibles enfermedades. Una dieta sana ha de tener presente alimentos ricos en fibra (pan integral, frutas, verduras, legumbres, frutos secos...) y una proporción global adecuada de hidratos de carbono (50%), grasas (30% máximo, no debiendo superar las saturadas el 8%-10%) y proteínas (15%).

Una dieta con excesivas calorías o con exceso de grasas o hidratos de carbono conduce a la obesidad, sobre todo en ausencia de una práctica adecuada y regular de ejercicio. La obesidad favorece múltiples trastornos de salud, de los cuales destacan el síndrome de resistencia a la insulina (clave de la diabetes) y las enfermedades cardiovasculares.

La lucha contra la obesidad es prioridad en la política sanitaria de todos los países del mundo occidental y se centra en concienciar a la población en la mejora de los hábitos saludables relacionados con la alimentación y la práctica de ejercicio
Conducción imprudente

Los accidentes de tráfico son la primera causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 34 años, y la quinta causa global de muerte. La cifra de fallecidos en accidente de circulación en nuestro país se sitúa todos los años entre 4.000 y 5.000 personas. Es de esperar una disminución de la cifra tras la entrada en vigor del carnet por puntos.

Los accidentes de tráfico son también la causa de la aparición de una discapacidad por cada cuatro accidentes de circulación (paraplejias, mutilaciones, etc.)

Se estima que de los accidentes de tráfico que se producen en España, más del 90% se producen por el factor humano (déficit de atención, conducción bajo los efectos del alcohol y/o medicamentos, error de maniobra, o simplemente imprudencia).

Por su elevadísimo coste humano, social y económico, los accidentes de tráfico son una preocupación muy seria para las autoridades, que intentan corregir los malos hábitos de los conductores mediante campañas sistemáticas de seguridad vial en los medios de comunicación, así como el endurecimiento de las sanciones.
Práctica de sexo inseguro

Por último cabe hablar de la práctica de sexo inseguro como una conducta de riesgo sanitario que provoca dos graves problemas, los embarazos no deseados y el contagio de enfermedades de transmisión sexual, como la hepatitis C o el SIDA. Este tipo de enfermedades, para las que aún no existe curación ni vacuna, hoy por hoy tiene su único control en la prevención de los hábitos de riesgo.
Evitar el riesgo de enfermar

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llamado la atención recientemente sobre el importante desafío que suponen en el mundo, y supondrán en los próximos 50 años, las enfermedades no transmisibles, es decir las enfermedades no infecciosas. En ellas, el estilo de vida puede marcar una decisiva influencia y, por tanto, el individuo tiene un papel muy importante en su potenciación o prevención.

Antiguamente las enfermedades infecciosas tenían un peso muy destacado en la salud de la humanidad. La esperanza media de vida de las personas hace dos siglos no era superior a 50 años y las epidemias (tuberculosis, viruela, difteria, peste, etc.) eran una realidad casi cotidiana. El estilo de vida de la época permitía un margen prácticamente nulo a las personas a la hora de prevenir los males que más se extendían por el mundo.

Sin embargo, determinadas medidas sencillas de salud pública que se fueron tomando, como depurar el agua de consumo, llevar las basuras o las aguas residuales fuera de las ciudades, administrar vacunas, etc. tuvieron un impacto tremendo en el control de las epidemias, favoreciendo notablemente la reducción de su incidencia.

Hoy día, afortunadamente (aunque en el tercer mundo sigan existiendo problemas de salud que en Occidente no hemos vuelto a ver desde hace mucho tiempo), en nuestra sociedad no nos preocupan tales amenazas. Gracias al progresivo control de las enfermedades infecciosas nos encontramos con que el hombre está cada vez más facultado para preservar su salud y disminuir con ello el riesgo de determinadas enfermedades.

Seguir fumando, bebiendo en exceso, conduciendo de modo imprudente, etc., implica eludir la responsabilidad que supone proteger de modo inteligente nuestra salud. En consecuencia, parece acertado afirmar que la mayor amenaza que se cierne actualmente sobre la salud del hombre occidental reside, muy probablemente, en nosotros mismos.

Dr. Alfonso Santiago Marí , especialista en Hematología.

Artículo publicado el 28 de enero de 2007

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¿Qué es el golpe de calor?


El golpe de calor es la situación provocada por un exceso de calentamiento del cuerpo en un periodo de tiempo relativamente breve. Esta situación puede llegar a representar una amenaza vital y precisar asistencia médica urgente.
El aumento anómalo de la temperatura corporal (denominado hipertermia), puede darse en diversas situaciones, tales como:

Las tres primeras situaciones de la lista son de interés especial para el viajero.
¿Cuándo puede producirse un golpe de calor?

Se produce cuando el organismo no puede manejar de forma normal el exceso de calor. Se distingue entre golpe de calor y fiebre por lo siguiente:

¿Qué situaciones exponen a una persona a sufrir un golpe de calor?

¿Qué es lo que puede hacer usted?

¿Cuándo representa el golpe de calor una situación crítica?

Tratamiento

¿Quiénes tienen mayor riesgo de sufrir un golpe de calor?

Dr. Charlie Easmon , especialista en Salud Pública.

Artículo publicado el 4 de Febrero de 2007

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La hernia discal

 

¿Qué es el disco vertebral?

La columna vertebral se compone de vértebras y entre cada una de ellas existe un disco cartilaginoso. Dicho disco se compone de un tejido conectivo circular (anillo fibroso) con un núcleo central gelatinoso (núcleo pulposo). Esto permite que la columna sea flexible y al mismo tiempo pueda actuar como una estructura de protección.

En el centro de esta columna de vértebras y discos se encuentra el canal medular, en el interior del cual está la médula espinal, que se extiende desde el tronco del encéfalo hasta la 1ª o 2ª vértebra lumbar. A partir de ahí continúa como un haz o conjunto de fibras nerviosas, (llamado la cauda equina), que se extiende hacia el sacro, que es la continuación de la columna vertebral. De cada espacio intervertebral sale una raíz nerviosa que conecta la médula espinal con otras partes del cuerpo.

La columna vertebral (raquis) se divide en tres partes: raquis cervical (cuello), raquis torácico y raquis lumbar. A la altura del raquis torácico las vértebras se articulan con las costillas.
¿Qué es una hernia discal?

Una hernia de disco se produce cuando la porción central del disco (núcleo pulposo) se desplaza a través del anillo fibroso. Al desplazarse el núcleo pulposo puede producirse una compresión de la médula espinal o de una o varias raíces nerviosas.

Sin embargo, hay que mencionar que el 20% de la población tiene una hernia discal sin experimentar ningún sintoma notable.
¿Cuál es la causa de la hernia discal?

¿A qué edad se produce la hernia discal?

Una hernia discal a la altura lumbar aparece con mayor frecuencia entre los 30 y 50 años, y en la región cervical entre los 40 y 60 años.
¿Cuáles son los síntomas de una hernia discal?

Una hernia puede ser asintomática o puede causar dolor a consecuencia de la compresión ejercida sobre las raíces nerviosas, la médula espinal o la cauda equina.
Síntomas por compresión de una raíz nerviosa

Dolor, pérdida de fuerza y hormigueos en ciertas zonas y grupos musculares, en el miembro superior (brazo) o miembro inferior (pierna), dependiendo de la raíz afectada. En el miembro inferior produce la ciática o síndrome ciático.
Síntomas por compresión de la médula espinal

Síntomas por compresión de la cauda equina

¿Cómo llega el médico a un diagnóstico?

El diagnóstico se realiza mediante la realización de una adecuada historia clínica (entrevista con el paciente) y una exploración física, pudiendo determinar en muchos casos cual es el disco afectado.

Posteriormente, el diagnóstico será confirmado mediante las exploraciones complementarias: una RNM (Resonancia Nuclear Magnética), una TAC (Tomografía Axial Computerizada) o una mielografía (inyección de contraste radioopaco en el disco intervertebral).

El médico decidirá qué tipo de exploración se deberá realizar. Es importante diagnosticar adecuadamente porque existen varias enfermedades que presentan los mismos síntomas.
¿Cómo se trata la hernia discal?

Los siguientes casos deberán considerarse como urgencias médicas que deberán ser tenidas inmediatamente en cuenta:

Siempre que se produzcan cambios en los síntomas se deberá consultar con el médico.

Cambios significativos del hábito vesical o la aparición de incontinencia urinaria, la aparición de una parálisis progresiva de las piernas o una espasticidad muscular (excesiva contractura involuntaria del músculo), deberán ser consultados inmediatamente con su médico.

Dr. Per Rochat , especialista en Neurocirugía,  Henrik Wulff Christensen , psicólogo clinico,  Jan Hartvigsen , quiropráctico, Dr. Dai Rees , especialista en Cirugía Ortopédica, Dr. John Pillinger , médico general

Artículo publicado el 11 de Febrero de 2007

 

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¿Qué es una parálisis facial?



La parálisis facial es una lesión del nervio facial. El nervio facial es un nervio mixto y doble de la cara, que se encarga de cuatro tipos de funciones:

¿Cuáles son los síntomas de la parálisis facial?

Los síntomas, a veces, no se presentan con la misma intensidad, ya que la parte de la frente, por ejemplo, suele tener fibras nerviosas que provienen del nervio facial sano de la otra mitad del rostro, y suplen en parte la función del lado de la parálisis; asimismo, la parte de abajo puede tener fibras cruzadas entre uno y otro lado de la cara. Además, los síntomas dependen de la mayor o menor extensión del nervio que se halle afectada, ya que dependiendo de ello algunos síntomas no aparecerán.

Si el causante de la parálisis facial ha sido el virus herpes zóster, suelen producirse también sordera y vértigos (síndrome de Ramsay-Hunt).
¿Por qué se produce la parálisis facial?

La parálisis facial periférica puede producirse por muy variadas razones. El cuadro más frecuente es la parálisis facial de causa desconocida, que afecta al 40% de todos los casos de parálisis facial. Se conoce en medicina como parálisis facial a frigore, o parálisis de Bell. Le sigue en importancia la parálisis facial traumática, con un 25% de los casos. Después, le siguen en orden de mayor a menor número de presentaciones, los tumores, el virus herpes zoster, las infecciones agudas y crónicas del oído y, en menor medida, ciertas enfermedades del organismo que afectan de forma secundaria al nervio facial.
Parálisis facial sin causa conocida, parálisis facial a frigore o parálisis de Bell

Todos estos nombres significan lo mismo: que existe una parálisis del nervio facial de la que no se sabe cómo se ha producido. Se dan dos explicaciones:

Aparece de una forma brusca, de pronto, en cuestión de horas. La mayoría de las veces, sin que pueda asociarse a ningún otro padecimiento. Su evolución es benigna, recuperándose completamente en el 80% de los casos. El periodo de recuperación oscila entre uno y seis meses.
Parálisis facial traumática

Se produce la parálisis facial por traumatismos externos, sobre todo en accidentes de tráfico con afectación de la cabeza. También puede producirse durante el parto, en las operaciones del cerebro, oído, de la glándula parótida (que es donde se produce las paperas en los niños) y por heridas de arma blanca en esta zona.
¿Cómo se hace el diagnóstico por parte del médico?

El médico explora la movilidad voluntaria de los músculos de la cara, mediante un método que parece bastante divertido, ya que es necesario realizar movimientos de mímica. La forma que emplea es el método de May, y es así:

Se mide la cantidad de lágrimas que producen ambos ojos y se compara la cantidad de ambos. Para ello, se aloja sobre el párpado una tirita de papel de filtro, que absorberá la humedad. El ojo afectado por la parálisis facial no tendrá lágrimas. (Prueba de lagrimación de Schirmer).

Se puede hacer una prueba de oído, para saber si el músculo del oído que protege de los ruidos fuertes está afectado. Para ello, se pone en el conducto del oído un auricular que medirá su funcionamiento automáticamente. El oído afectado no responderá (reflejo estapedial).

Se puede estudiar el gusto de la parte anterior de la lengua, estimulando con una pequeñísima cantidad de electricidad los bordes laterales de la lengua, lo que produce un sabor metálico. En personas sanas, esto se produce cuando se alcanza una intensidad de corriente de 30 microamperios, mientras que en la parálisis facial se necesita una intensidad mayor, de 100 microamperios, para que ocurra el estímulo gustativo transmitido por el nervio (electrogeusiometría).

Se puede medir la cantidad de saliva de cada lado de la boca, poniendo una pequeña sonda en los conductos de las glándulas salivales. En el lado de la parálisis facial se produce menos cantidad de saliva (prueba de salivación).

Y quizás, las pruebas más interesantes sean las encaminadas a conocer la evolución y el pronóstico de la parálisis facial. Por un lado, la electroneurografía, que consiste en la aplicación de pequeños estímulos eléctricos, comprobando cómo se contraen los músculos. Hay una relación directa entre la cantidad de fibras nerviosas que funcionan y la respuesta en la contracción del músculo. Esta prueba puede realizarse a partir del tercer día de aparecer la parálisis facial, y nos informa sobre el pronóstico. Por otro lado, está la electromiografía, que mide cómo funciona el músculo en estado de reposo y cuando está contraído. Esta prueba puede realizarse a partir de la tercera semana de la aparición de la parálisis facial, y nos informa acerca de la regeneración nerviosa.

El médico puede realizar un estudio radiológico de imagen de cerebro, mediante un TAC (Tomografía axial computarizada) o estudio de RMN (Resonancia magnética nuclear), para descartar cualquier otra causa.
¿Cuál es el tratamiento de la parálisis facial?

El tratamiento de la parálisis de Bell debe instaurarse inmediatamente tras su aparición, para así conseguir los mejores resultados en su recuperación.

Se administran corticoides lo antes posible, para así evitar que el nervio siga deteriorándose. La pauta de administración viene impuesta por el médico, y es muy importante su seguimiento estricto, tanto para mejorar la parálisis facial, como para evitar efectos secundarios de la propia medicación. A esto puede añadirse un tratamiento contra los virus y un tratamiento con vitamina B para reforzar la recuperación nerviosa.

Junto con esta medicación general, es muy importante el tratamiento local que ha de realizarse para preservar el ojo afectado. En el ojo de la mitad de la cara que está paralizada existe una falta de cierre del párpado y una falta de lágrimas. Ambas cosas hacen que el ojo se pueda desecar, con lo que podrían formarse ulceraciones e infecciones, con un alto peligro de lesión grave o incluso, de pérdida de ese ojo. Para evitar esto, deben administrarse lágrimas artificiales durante el día, y durante la noche, puede taparse el ojo para evitar que se deseque.

También como tratamiento local es útil la realización de masajes en los músculos de la cara, para evitar que se atrofie la musculatura.

Para aquellos casos que tuvieran una causa conocida, existen tratamientos quirúrgicos específicos y muy apropiados para eliminarla.
Evolución y pronóstico

La evolución de la parálisis de Bell suele ser muy buena, llegando a una completa curación de la misma en casi todos los casos.

En aquellos contados casos en los