¿Alzheimer o envejecimiento?
Pasados los sesenta y cinco años, la mayor parte de los adultos se
quejan de que su memoria "no es más la de antes". La declinación
física y mental parecería ser la marca característica
del envejecimiento. En la esfera cognitiva fue llamada por Kral en 1962 "olvido
benigno de la senectud" y actualmente se habla de "declinación
cognitiva asociada a la edad" (DSMIV).
En el ámbito laboral el sujeto comienza a tener menos importancia,
deja de tomar decisiones, aparece la jubilación, tiene más tiempo
ocioso, sin responsabilidades. En su núcleo familiar se independizan
los hijos, a veces muere el cónyuge. En su esfera social cambian las
costumbres, disminuyen sus amistades, desaparecen los amigos. En su esfera
personal aparecen las enfermedades. Todo esto es base del trastorno del humor
que aparece en la edad avanzada.
En la mayoría de los casos la "falta de memoria" refleja
más esta distimia, la ansiedad y las pérdidas sociales que un
verdadero déficit.
Una patología frecuente en el envejecimiento, la enfermedad de Alzheimer,
comparte en su inicio la sintomatología de los olvidos. Esta enfermedad
es de origen degenerativo y determina una pérdida progresiva de las
facultades intelectuales (síndrome demencial). Su incidencia es alta
y aumenta con la edad (2% a los 60 años y 20 % a los 80). En muchos
países de América Latina no existen estudios epidemiológicos,
pero si extrapolamos las cifras de EUA, en la Argentina por ejemplo habría
aproximadamente 400.000 sujetos con demencia.
Así, ante la aparición en la senectud de los "olvidos",
el fantasma de la enfermedad de Alzheimer, impone un análisis cuidadoso.
Algunas cifras
Veremos algunas cifras que permiten relativizar esta problemática.
Entre los sujetos que consultan espontáneamente a un médico
por pérdida de memoria, el 60% tienen rendimiento normal en las pruebas
de evaluación. Entre el 40% restante, la mitad tienen fallas por la
ansiedad o la depresión que se normalizan con un tratamiento adecuado,
y sólo el 20% tiene una enfermedad orgánica que la mayoría
de las veces corresponde a la enfermedad de Alzheimer.
Si bien como hemos referido, el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer
en su inicio comparten el "olvido", la pérdida de memoria
es cuanti y cualitativamente diferente:
• En los "olvidos benignos", normales en el envejecimiento,
habitualmente el sujeto olvida parte de situaciones. Estos hechos olvidados
son recordados fácilmente ante ayudas externas, como claves, o aparecen
espontáneamente más tarde.
Si bien esos sujetos están muy preocupados por sus "olvidos",
estos no los afectan significativamente en cosas importantes de la esfera
laboral o familiar, no tienen episodios de desorientación, y los mismos
se mantienen relativamente estables con el correr del tiempo (pendiente muy
poco marcada). La gravedad de la queja de los olvidos benignos se relaciona
más a depresión que a fallas de memoria propiamente dichas.
• En las demencias, los sujetos olvidan toda la situación y no
la recuerdan más. Los familiares están más preocupados
que los pacientes, estos olvidos le traen complicaciones importantes en la
esfera laboral, se asocian a desorientación y aumentan significativamente
con el correr del tiempo (pendiente muy marcada).
Las dos memorias
La memoria se subdivide en episódica, o archivo de los hechos o episodios
de nuestra vida, y semántica o conocimientos conceptuales lingüísticos
y culturales (Ej.: aquello que desayuné hoy lo recuerdo por la memoria
episódica, el concepto de "desayuno" por la semántica).
En ambas existen diferencias cuantitativas y cualitativas entre la normalidad
y la patología.
Desde el punto de vista de la evaluación de memoria episódica,
los sujetos normales tienen puntajes bajos en relación a los jóvenes
en el recuerdo espontáneo de una información aprendida, pero
los resultados son similares cuando se les dan claves para recordar o deben
elegir entre múltiples opciones. Este tipo de comportamiento implica
que la falla se encuentra en el mecanismo de búsqueda de la información
archivada y no en el archivo propiamente dicho.
En los sujetos con enfermedad de Alzheimer las claves y las facilitaciones
externas no mejoran los rendimientos dado que el defecto es que estos sujetos
fallan en guardar la información. La memoria semántica es un
tipo de memoria que no se afecta con el envejecimiento, y se altera precozmente
en la enfermedad de Alzheimer.
Numerosos trabajos han mostrado que la "fragilidad" de la memoria
en el sujeto anciano es sectorial y variable según los individuos,
y que el déficit se puede corregir:
• dando consignas de codificación (organizar el material),
• favoreciendo la imaginería mental,
• haciendo una codificación "motora",
• aumentando el número y la duración de la presentación
de las palabras,
• disminuyendo las interferencias y
• sirviéndose del recuerdo facilitado (claves o reconocimiento).
Esto refleja la plasticidad de la memoria, aun en la edad avanzada. Una vez
corregidos estos factores la capacidad de archivo resta intacta.
Para terminar debemos recordar que Goethe terminó "Fausto"
a los 82 años, Cervantes el "Don Quijote " a los 72 años,
Voltaire publicó "Irene" a los 83, Newton trabajó
productivamente hasta los 83 años y Miguel Ángel fue el jefe
de arquitectura de San Pedro desde los 72 hasta los 89 años.
Articulo publicado el 5 de Junio de 2006
Definición
Arteriosclerosis (o arterioesclerosis) es un término genérico utilizado muy ampliamente para agrupar diversas alteraciones de la pared de las arterias, las cuales se tornan más gruesas y pierden su elasticidad.
Afecta en forma generalizada a las arterias de todo el organismo, con pérdida de su resistencia pudiendo llegar a desarrollar un aneurisma. Representa la enfermedad vascular más frecuente y grave.
Constituye una de las principales causas de mortalidad en los países industrializados y con un incremento notable de su incidencia en los países en vías de desarrollo.
La lesión principal la constituye la denominada placa ateromatosa que se desarrolla en el interior de la pared arterial por acumulación de lípidos dentro y fuera de las células, tejido conectivo y células musculares, que paulatinamente aumenta de tamaño disminuyendo la luz de la arteria y su elasticidad.
Factores de riesgo
Numerosos son los factores de riesgo implicados en su desarrollo, los cuales pueden dividirse en factores no reversibles y factores reversibles. Entre los no reversibles se destacan la edad, antecedentes familiares de arterioesclerosis, el sexo masculino y en los últimos años se ha propuesto el tipo de personalidad pero se encuentra en discusión aún.
Dentro de los factores reversibles o modificables se destacan una dieta rica en grasas de baja densidad (LDL) y reducida en grasas de alta densidad (HDL). La obesidad, sobre todo la predominante en el tronco, implica un riesgo elevado de desarrollo arterioesclerosis. La (hipertensión arterial es otro factor comúnmente relacionado ya que se ha visto que en personas hipertensas existe una elevada incidencia de arterioesclerosis. El tabaquismo favorece notablemente la arterioesclerosis, tanto la nicotina como las diversas sustancias químicas que contiene son nocivas para las paredes arteriales, incrementan los niveles de LDL y estimulan la contracción arterial.
La actividad física influye notablemente al observarse en numerosos estudios que el sedentarismo aumenta el riesgo y que la práctica regular resultaría un factor protector.
Las personas diabéticas desarrollan precozmente arterioesclerosis por los trastornos metabólicos que presentan de su enfermedad de base.
Cuadro clínico
Las manifestaciones clínicas son múltiples y muy variadas dependiendo del territorio al cual lleva sangre la arteria involucrada, el grado de obstrucción que presenta y el tiempo en el cual se desarrolle.
Se caracteriza por no manifestarse durante largo tiempo hasta que finalmente se ocluye a un nivel crítico que impide la normal circulación sanguínea en la parte del organismo irrigado por dicha arteria.
En general la sintomatología se presenta en forma gradual a medida que se ocluye la luz arterial por la placa ateromatosa. En las extremidades provoca dolor, manifestándose en principio solamente al aumentar la actividad física para finalmente ser continuo y dificultar la deambulación.
A nivel cardíaco pueden presentarse cuadros de angina de pecho con dolor intenso en la parte anterior del tórax o con un cuadro de infarto de miocardio.
El compromiso de las arterias cerebrales, dependiendo de la arteria involucrada, ocasiona trastornos visuales, auditivos, en la expresión, disminución en la sensibilidad en regiones del cuerpo o hemiplejías.
Prevención y tratamiento
La modificación de los factores de riesgo es de gran utilidad al evitar
la progresión de las lesiones desencadenadas por la arterioesclerosis
e incluso puede llegar a observarse cierta regresión de las mismas.
Por lo que es recomendable disminuir de peso, modificar los hábitos
alimentarios, incrementar la actividad física, controlar los niveles
de presión arterial y suprimir el tabaco.
Las medidas terapéuticas consisten principalmente en controlar los factores de riesgo. Una vez que la arterioesclerosis está establecida, el tratamiento específico está dirigido principalmente a prevenir y tratar con medicamentos y/o cirugía las complicaciones que aparecen en el curso de los años, como angina de pecho o infarto de miocardio, insuficiencia renal, accidente cerebrovascular, etc.
Bibliografía
"Manual Merk" ed. Harcourt Brace
"Medicina Interna", Tomo II - Farreras, Rozman- ed. Harcourt Brace
"Medicina Interna", - J . Rodes Teixidor, J. Guardia Massó.
Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2006
Cuando el frío le asegura sobrevida dentro y fuera del cuerpo de sus
blancos predilectos, aparece con puntualidad y causa estragos especialmente
en su público más vulnerable: niños de 6 a 24 meses,
personas mayores de 65 años o quienes sin distinción de edad,
sufren diabetes, enfermedades cardíacas, pulmonares o renales crónicas,
asma o depresión inmunitaria.
La gripe estacional o “humana”, causada por el virus de la influenza
en sus dos subtipos, A y B, es menos escandalosa que la llamada “gripe
del pollo”, pero no deja de ser una amenaza para la salud pública:
según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año
afecta entre el 5 y el 15% de la población, provocando de tres a cinco
millones de casos graves de infección en las vías respiratorias
altas.
No es un virus inocente y sus complicaciones causan entre 250000 y 500000
muertes anuales. Según las estimaciones de los Centros para el Control
y la Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos, hasta el 2% de
las infecciones virales por influenza pueden resultar fatales.
En invierno son múltiples los virus circulantes. Sin embargo, la influenza
se instala con una indiscutible presencia mayoritaria.
Diagnóstico diferencial
El diagnóstico por influenza puede ser a través de manifestaciones
clínicas de la persona(comienzo brusco de fiebre, en general superior
a los 38°C, síntomas respiratorios como tos y alguna manifestación
general: dolor de cabeza o dolores musculares). También existen métodos
de confirmación de la infección por el virus de la gripe, que
se realizan a través de la toma de muestras de secreciones respiratorias
de la garganta y la nariz.
La confirmación se hace imprescindible cuando existen dudas acerca
de la presencia de
infecciones bacterianas con las que puede complicarse la gripe –como
sinusitis y otitis-, aunque las más graves son las neumonías
bacterianas, que suelen presentarse luego de varios días de iniciado
el cuadro gripal, incluso cuando el paciente está comenzando a recuperarse,
y se acompañan de fiebre, tos con expectoración y dolor en el
tórax, aunque en los ancianos estas manifestaciones pueden ser muy
sutiles.
Complicaciones
El virus de la gripe produce, al infectar las células del árbol
respiratorio, muerte de las mismas, los que facilita la colonización
bacteriana y la consecuente aparición de infecciones bacterianas graves
como la neumonía. Por otro lado el virus produce hiperreactividad bronquial,
algo parecido al asma, que en personas normales no genera mayores trastornos,
pero que en pacientes con enfermedades pulmonares o crónicas facilita
su descompensación. También se ha visto que la gripe es un cuadro
donde el organismo produce una respuesta inflamatoria generalizada, que en
personas con diabetes puede llevar a una descompensación.
Por otro lado, en personas con trastornos de la inmunidad o de las defensas
la infección puede ser más grave y prolongada que en personas
con defensas normales.-
Artículo publicado el 1 de Septiembre de 2006
Mantenerse activo
La vejez es tomada muchas veces como sinónimo de pérdida y declinación,
sobre todo en las sociedades occidentales y desarrolladas, donde la juventud,
la fuerza física y la competitividad son consideradas claves fundamentales
del éxito y la felicidad. Pero la edad madura es una etapa de cambios
naturales que puede ser transitada con mucha calidad si sabemos manejar ciertos
aspectos de la salud física, psicológica y social.
Entre las funciones que se suponen más amenazadas por el paso del tiempo
está la memoria. Pero, ¿es cierto que en todas las personas
falla la capacidad de recordar a medida que envejecen? De acuerdo a investigaciones
recientes respaldadas por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA,
por su sigla en inglés), que forma parte de los Institutos Nacionales
de la Salud de los EUA, este concepto es erróneo. Investigadores del
Instituto revelan que la falla de la memoria no tiene por qué empeorar
al envejecer. Nuevos estudios realizados por el organismo aseguran que mantener
activa nuestra memoria es la mejor arma para prevenir la pérdida de
esta preciada función humana. Paralelamente, mantener la mente activa
es la clave para mantener un buen funcionamiento general del cerebro.
Las autoridades del Programa de Neurobiología del Envejecimiento del
NIA afirman que quien no usa su memoria, paulatinamente la pierde. Es necesario
cambiar el viejo mito de que cuando envejecemos nos volvemos seniles. Aprender
que la demencia y la pérdida de memoria comúnmente asociadas
con la edad no son, de hecho, parte del proceso normal de envejecer.
Enfermedades y causas
Más allá de las afirmaciones anteriormente planteadas, es un
dato de la realidad que muchas personas mayores, aunque no todas, parecen
experimentar una sustancial pérdida de memoria. Esto se debe a que
varias enfermedades, que pueden tener efectos negativos sobre las células
cerebrales, tienen mayor probabilidad que el envejecimiento normal de causar
deficiencia cognoscitiva. Los estudios sugieren que la pérdida de la
función del cerebro puede ser mayormente atribuida a algún tipo
de evento patológico no relacionado directamente con la edad. Entre
las razones médicas que pueden causar disfunción o muerte de
las células cerebrales están:
• las infecciones virales,
• problemas crónicos de insomnio,
• problemas de alcoholismo crónico y abuso de drogas,
• desórdenes del cerebro o del sistema nervioso, tales como la
enfermedad de Parkinson,
• pequeños derrames o accidentes cerebrovasculares.
• traumatismos.
Además, nuevas evidencias sugieren que la pérdida de algunas
células cerebrales- sobre todo las ocasionadas por alguna enfermedad-
podría ser reversible. Según los expertos del NIA, las células
cerebrales pueden incluso ser reparadas y regeneradas con un tratamiento médico
apropiado.
Investigaciones sobre la neuropsicología del envejecimiento han descubierto
que, contrariamente a las creencias comúnmente respaldadas, las personas
continúan desarrollando nuevas células cerebrales durante toda
la vida, y que estas células continúan naciendo aún en
la etapa adulta.
Aprender a recordar
Las altas tecnologías de imágenes como la resonancia magnética
funcional de la imagen (FMRI, por su sigla en inglés) y la tomografía
de emisión de positrones (PET) permiten hoy a los científicos
ver lo que sucede en el cerebro de un individuo mientras éste realiza
tareas o está procesando información, ayudando a determinar
cuáles regiones del cerebro son responsables de ciertas actividades
específicas.
Estos descubrimientos también están arrojando luz sobre cómo
podemos aprender y recordar. Los investigadores del NIA están examinando
cómo el cerebro de una persona mayor memoriza y recupera información
en comparación con la manera en que el cerebro de una persona joven
completa las tareas.
Es necesario aclarar que la noción popular de que se puede mejorar
la memoria tomando suplementos dietéticos tales como gingko biloba
o vitaminas puede representar una tendencia social a encontrar una solución
rápida en vez de hechos comprobados. Se ha demostrado que el gingko
incrementa la circulación de la sangre, lo cual a su vez ayuda a la
función del cerebro. Otras acciones de éste u otros suplementos
deberán ser probadas mediante estudios científicos. Mientras
tanto, el verdadero secreto para una función óptima de la mente
es una buena alimentación, un buen descanso y la adecuada actividad
tanto física como mental.
Este artículo contiene información del Instituto
Nacional sobre el Envejecimiento (NIA), perteneciente a los Institutos Nacionales
de la Salud de los Estados Unidos de Norteamérica (NIH).
Artículo publicado el 6 de Octubre de 2006
El asma es una enfermedad crónica (de por vida) de las vías aéreas y los pulmones. Es una forma de reacción inflamatoria, que genera obstrucción excesiva, ante diversos estímulos:
-Elementos externos no infecciosos: alimentos, polvillos, hongos, medicamentos, cosméticos, pelo de animal.
-Infecciones: mayormente virales.
En la mayoría de los episodios hay un elemento desencadenante llamado “alérgeno”. Otras veces no se determina cual es, en especial cuando el factor desencadenante es anímico o está relacionado con eventos que produjeron tensión o emociones fuertes, en la persona asmática.
Es fundamental reconocer los síntomas.
En al mayoría de los casos, estos episodios se alternan con períodos totalmente libres de síntomas. Habitualmente la sintomatología se intensifica durante la noche (por aumento del tono broncomotor fisiológico).
Síntomas más comunes:
-Tos con expectoración.
-Sensación de falta de aire.
-Silbidos en el pecho.
-Susceptibilidad a tener infecciones respiratorias frecuentes.
-Disminución de la tolerancia al ejercicio.
¿Cuáles son las señales?
-Tos crónica: generalmente síntoma inicial importante, que indica que algo está mal con su sistema respiratorio, sin importar su edad.
-Producción de moco por los pulmones: como una respuesta defensiva a los irritantes o a la infección.
-Respiración acortada (fatiga): luego de un ejercicio leve o esfuerzo mínimo. La respiración dificultosa o forzada, así como la sensación de dificultad para llevar aire a los pulmones o para expulsarlo.
-Sibilancias: respiración ruidosa o silbidos en el pecho.
-Factores genéticos: herencia y asma.
Si bien la tendencia a sufrir de asma parece ser hereditaria, existe una compleja interacción entre múltiples factores genéticos y exposición ambiental .
Evite exposición a los alergenos.
Padres alérgicos tiene mayores probabilidades de tener hijos alérgicos. No todos los asmáticos son alérgicos, ni todos los alérgicos son asmáticos.
Calidad de vida.
El asma es un trastorno crónico que puede afectar la calidad de vida generando restricciones considerables en los aspectos físicos, emocionales y sociales, de la vida de los pacientes.
Puede dar lugar a la interrupción del sueño provocando fatiga y somnolencia durante el día.
Medidas de control ambiental en el hogar.
Los factores desencadenantes no son la causa del desarrollo inicial del asma, pero cuando está presente, estos factores pueden exacerbarla.
Las medidas deben ser prácticas y con sentido común.
La identificación de los desencadenantes que inducen la inflamación y la obstrucción aguda de la vía aérea es un paso importante en la prevención del asma.
Al evitarlos se logra una reducción de los síntomas, una disminución de la hiper reactividad bronquial a largo plazo, y un menor requerimiento de fármacos. Ejemplo: Evitar el humo del cigarrillo (fumar afuera).
Tratamiento farmacológico
En los últimos años, los importantes avances en el conocimiento de la enfermedad, y el desarrollo de nuevos fármacos, permiten, en la actualidad, a la mayoría de los niños y adultos lograr un adecuado control de la enfermedad, con buena calidad de vida. Los distintos fármacos son utilizados para revertir y prevenir la obstrucción del flujo aéreo.
Las indicaciones se brindan , en cada caso según los grados de severidad. No debe olvidarse que es una condición crónica con exacerbaciones agudas. Por eso se deberá tener siempre a mano la medicación necesaria de recate, para una crisis hay que administrar broncodilatadores (salbutamol).
Un tratamiento preventivo adecuado con antiinflamatorios evita consultas urgentes al médico y permite hacer una vida normal. Los aniinflamatorios más eficaces son los Corticoesteroides, que son la piedra angular en el tratamiento del asma bronquial, porque disminuyen la hiper reactividad bronquial, las secreciones bronquiales y el edema, mejorando los síntomas y aumentando la respuesta a los broncodilatadores.
La vía inhalatoria (corticoide inhalados, broncodilatadores)permite administrar la medicación directamente en los pulmones, y así su comienzo de acción es más rápido. Los corticoides sistémicos (endovenosos, orales) se reservan para los cuadros agudos, donde el paciente no responde a los broncodilatadores. Los efectos locales adversos pueden evitarse.
Artículo publicado el 23 de Mayo de 2006
El Aloe es un excelente limpiador y antiséptico natural (contiene al menos seis agentes antisépticos: lupeol, ácido salicílico, nitrógeno de urea, ácido cinámico, fenol y azufre), que penetra fácilmente en la piel y en los tejidos (en algunas ocasiones cruzando siete capas distintas), que actúa como anestésico calmando todo tipo de dolores (especialmente los musculares y de las articulaciones) y tranquilizando los nervios, que posee una gran actividad bactericida, que también destruye numerosos tipos de virus, que es fungicida, antiinflamatorio, antiprurítico (detiene la comezón), altamente nutritivo (contiene vitaminas, minerales y azúcares), dilata los capilares sanguíneos incrementando la circulación en la zona afectada, descompone y destruye los tejidos muertos (incluyendo el pus), favorece el crecimiento celular normal (acelerando la curación de llagas y heridas), hidrata los tejidos y es antipirético (elima la sensación de calor en las llagas, úlceras e inflamaciones).
Los siguientes son algunos de los problemas para los que ha sido utilizado con éxito:
Alergias, abscesos, adicciones (a drogas diversas), aftas, afonía, agotamiento, asma, ampollas, amigdalitis, acné, acidez de estómago, anemia, artritis, arteriosclerosis, anorexia.
Bronquitis, bursitis.
Calambres musculares, calvicie, caspa, cataratas, celulitis, ciática, cirrosis, cólicos, colitis, contusiones, cortes, cistitis, carbunclo, cortes al afeitarse, catarros, congestión intestinal, cáncer, cándida, comezones de todo tipo, congestión nasal.
Dermatitis, diabetes, disentería, depresión, dolores de cabeza, dolores de las articulaciones, dolores de muelas, dolores de estómago, dolores musculares, desarreglos evacuatorios, disfunciones intestinales.
Edema, erisipela, epidermitis, exantema, enteritis, esterilidad debida a ciclos anovulatorios, esclerosis múltiple, esguinces, erupciones, enfermedades de las encías, estreñimiento.
Forúnculos, fiebres sin identificar, flatulencias.
Gangrena, glaucoma, gota, gripe
Hemorroides, hepatitis, herpes genital, herpes zoster, halitosis; heridas de todo tipo, hipertensión, hongos.
Insuficiencia arterial, insomnio, ictericia, irritación bucal, indigestión, infecciones por levaduras, infecciones de la vejiga y de los riñones.
Keratosis folicularis.
Laringitis, lepra, lupus, luxaciones, leucemia.
Mal aliento, mastitis (en las vacas), manos ásperas, manchas en la piel, manchas congénitas, meningitis, miopía, mordeduras de serpientes.
Náuseas de todo tipo.
Obesidad, olores (supresión del mal olor en las úlceras), enfermedades de los ojos.
Pie de atleta, piel seca, pezones estriados, parásitos intestinales, picaduras de insectos, pecas seniles, picaduras de víboras y alacranes, psoriasis, prostatitis, picores de todo tipo, problemas del páncreas diversos.
Quemaduras (térmicas, por radiación, solares, químicas ó por líquidos).
Resfriados.
Sabañones, seborrea, sinusitis, SIDA.
Tendonitis, tracoma, tuberculosis, torceduras, tos, tortícolis.
Uñas encarnadas, úlceras en las piernas, úlcera péptica, úlcera de duodeno, (todo tipo de úlceras), urticaria.
Vaginitis, várices, virus de Epstein.
Zoster (herpes).
Utilización casera del áloe
La hoja recién cortada posee unos efectos terapéuticos mucho más potentes que cualquier extracto o gel comercial de los existentes en la actualidad. Si no tiene Vd. una planta de áloe en casa, vale la pena que compre una. Los beneficios que de ella obtendrá le compensarán con creces de su modesto costo. Mi consejo es que sea una planta de áloe vera (áloe barbadensis Miller), por la mayor carnosidad de sus hojas. Aunque el áloe arborescens o el áloe ferox -generalmente más abundantes en las tiendas de plantas ornamentales- son igualmente válidas. Tan sólo por su utilidad como primer auxilio en caso de quemaduras, pequeñas heridas y problemas cutáneos, será ya una buena inversión. Además, recuerde que desde hace miles de años -y en muchos lugares todavía en la actualidad- se cree que la planta de áloe genera influencias benéficas en el entorno en el que se halla.
Para que una planta posea las cualidades curativas óptimas deberá haber alcanzado su madurez, esto es, tener al menos entre año y medio y dos años. A la hora de utilizarla corte siempre una de las hojas inferiores, pues son las más gruesas, las más maduras y las de mayor efecto terapéutico. Arránquela desprendiéndola del tronco. Con un cuchillo, corte los tres o cuatro metros inferiores de la hoja (toda la parte blanquecina un poco más), desechándolos. Seguidamente -sobre todo si va a ser utilizada internamente- manténgala, durante unos minutos en posición vertical o ligeramente inclinada a fin de que la savia amarilla se vaya drenando. Aunque la savia es muy rica en substancias curativas, en ella está también contenida la aloína, cuyo sabor amargo y sus efectos purgantes hacen que su uso para usos internos sea desaconsejable. También puede tener efectos ligeramente irritantes sobre la piel o sobre las mucosas cuando se la utiliza externamente.
Aplicaciones externas
Después corte los bordes de la parte que vaya a utilizar en este momento, a fin de eliminar las espinas. Seguidamente parta la hoja longitudinalmente por la mitad. En la utilización externa se ha observado que los efectos son mucho más rápidos y contundentes cuando se aplica un trozo de hoja sobre la zona afectada, con la pulpa en contacto con la piel pero sin desprenderla de la corteza. Para mantenerla en su lugar se puede utilizar una venda o esparadrapo. Cuando por las características de la lesión a tratar no sea posible mantener la corteza, se podrá extraer la pulpa con una cuchara, machacándola o moliéndola seguidamente para facilitar su aplicación. Antes de aplicar la pulpa es muy importante lavar bien la zona de la piel en la que se va a utilizar. Estudios realizados por el Dr. Ivan E. Danhof han demostrado que el áloe penetra en la piel al menos cuatro veces más rápido que el agua. Ello le confiere una gran utilidad cuando es combinado con otros elementos nutritivos o curativos, pero es muy importante lavar cuidadosamente la piel antes de utilizarlo -sobre todo en las heridas y quemaduras- pues de lo contrario podría introducir en el cuerpo la suciedad, las impurezas e incluso las bacterias y microbios acumulados sobre la piel. Las aplicaciones se pueden repetir cada hora, lavando siempre la piel antes de cada nueva aplicación.
En las quemaduras es importante recordar que cuanto antes se atiendan más rápida será su cura y menores las cicatrices. Se deberá aplicar generosamente pulpa de áloe machacada o una buena crema comercial de áloe, varias veces al día.
En caso de quemaduras de cierta importancia es conveniente refrescar la zona afectada con agua corriente durante 15 o 20 minutos. De este modo se logra bajar la temperatura de la piel, impidiendo que siga quemándose por sí sola. Esta simple medida, junto a la siguiente aplicación del áloe, harán que la curación sea rápida y completa.
Para evitar las quemaduras de sol -y el consiguiente riesgo de contraer cáncer de piel- es conveniente aplicarse una buena crema de áloe al menos 20 minutos antes de exponerse a los rayos solares y, como siempre, asegúrese de que dicha crema contiene realmente un buen porcentaje de áloe.
En algunas ocasiones el uso externo de la pulpa de áloe puede resecar excesivamente la piel, lo cual podría resultar contraproducente en caso de ciertas enfermedades cutáneas. Para solucionar este problema se puede mezclar con aceite de oliva o de almendras dulces, o bien se recurrirá a una buena crema comercial de áloe.
Uso interno
Cuando la pulpa del áloe vaya a ser consumida internamente se podrá separar de la corteza del modo indicado, con la cuchara, o bien se pelará la hoja con el cuchillo cortando seguidamente la pulpa en cubos, con cuidado de que no queden trozos de corteza para evitar su sabor amargo. Aunque el sabor de la pulpa no es desagradable, ciertamente su aspecto mucilaginoso la hace muy poco apetitosa e incluso, para algunas personas, algo repugnante. Hay quienes prefieren molerla en una licuadora y tomarla mezclada con zumos de fruta o con miel, mientras que otros la toman en ensalada o directamente mordiendo la hoja recién pelada.
Para conservarla se molerá inmediatamente después de pelada la hoja, guardándola después en el frigorífico. De este modo conserva sus cualidades medicinales por lo menos durante dos semanas. En caso de que su color se hiciera más obscuro ello indicaría que el proceso de oxidación ha comenzado ya, por lo cual se deberá desechar.
En los casos de problemas bucales, llagas, heridas por extracciones, gingivitis o estomatitis, se molerá la pulpa, manteniendo el gel en la boca todo el tiempo que sea posible y procurando que permanezca en contacto con la zona afectada.
Alergias
Según un informe publicado en 1980 por los doctores Morrow, Rapoport y Strick, menos de un 1% de la población es alérgica al áloe. Ciertamente es una proporción muy baja si la comparamos con algunos medicamentos o incluso con alimentos bastante comunes. Pero podría darse el caso de que estuviera Vd. comprendido dentro de ese casi 1%. Por ello es aconsejable que antes de tomar o de aplicarse externamente la pulpa de áloe o algún producto comercial a base de áloe, compruebe que no va a sufrir reacciones desagradables de tipo alérgico. La mejor manera es aplicarse un poco de gel de áloe o de pulpa recién extraída de la hoja en algún lugar donde la piel sea fina, como por ejemplo en la parte interna del brazo, o detrás de la oreja. Si durante la hora siguiente no experimenta ningún tipo de comezón ni de erupción cutánea, ello indicará que no es usted alérgico al áloe. Si por el contrario se presentaran dichas reacciones desagradables, puede ser que el áloe no sea adecuado para usted. No obstante, si efectuó la prueba con algún producto comercial será conveniente que la vuelva a realizar otro día con pulpa de áloe recién cortada, pues podría darse el caso de que la alergia no fuera generada por el propio áloe sino por algún producto utilizado en el proceso de conservación o estabilización.
Alergia a los sulfitos.- Quienes sean alérgicos a los sulfitos deberán abstenerse de tomar gel o jugo de áloe vera comercial, pues son muchas las marcas, aunque no todas, que utilizan esta substancia como conservante sin advertirlo en la etiqueta.
Advertencias finales
Tanto quienes utilizan el áloe con asiduidad, como quienes lo cultivan, lo procesan, lo venden, o escriben sobre él saben que posee cualidades extraordinarias, pero también tiene sus limitaciones. En los Estados Unidos es muy común que quienes comercializan directamente productos de áloe manifiesten que su compañía no proclama ninguna de sus supuestas cualidades curativas, pero seguidamente suelen relatar alguna cura casi milagrosa ocurrida personalmente a ellos o algún familiar o conocido suyo. Aunque dichas curas pueden ser reales, ello no significa que siempre sean repetibles. El áloe no es un cura-lo-todo, sus efectos benéficos pueden variar de unas personas a otras y, por supuesto, dependerán de la calidad del producto o de la hoja utilizada.
Si compra gel de áloe para uso interno averigüe antes cual es su contenido de polisacáridos mucilaginosos (algunas veces denominados mucopolisacáridos o incluso MPS). Si la etiqueta no contiene esta información, no lo compre. Busque un producto que contenga al menos 12.000 mg. de polisacáridos por litro. Recuerde que la cantidad recomendada para las personas sanas es de 1.200 mg. de polisacáridos al día. Los enfermos deberán tomar al menos 3.000 mg. diarios de polisacáridos de áloe o mucho más si la enfermedad es grave.
Las mujeres embarazadas deberán utilizar el áloe con prudencia, ya Paracelso decía que "tomado durante cierto tiempo puede provocar evacuaciones menstruales", por lo que podría causar el aborto.
En caso de enfermedades graves, no interrumpa por iniciativa propia el tratamiento médico que esté siguiendo para probar con el áloe vera. Si cree usted que el áloe le podría ayudar, consulte antes con un médico naturista y expóngale sus razones. Realmente, nada le impide utilizar el áloe como complemento a su tratamiento médico actual. Salvo en el caso poco probable de que sea usted alérgico a ella, la maravillosa "planta que cura" tan sólo le reportará beneficios.
Las enfermedades son procesos a ser tratados íntegramente en su origen, síntoma y evolución hasta su total sanación.
Fuente:
Neil Stevens. Aloe Vera.
Editorial Sirio. Pág. 180-193
Artículo publicado el 13 de Mayo de 2006
El colesterol alto, un enemigo de la salud
Lo que hace que aumente el porcentaje de colesterol en la sangre es la grasa saturada. Los alimentos con alto contenido de grasa saturada incluyen las carnes grasas y los productos elaborados con leche entera. El aceite vegetal hidrogenado, el de coco, el de grano de palma, el de palma y la manteca de cacao también poseen una alta proporción de grasa saturada. Se encuentran comúnmente en los productos horneados industriales, en los alimentos procesados y en las cremeras no lácteas.
Aunque los productos hechos con tales ingredientes pueden clasificarse como "libres de colesterol", los consumidores deben estar conscientes de que la presencia de grasa saturada puede afectar al colesterol en la sangre negativamente. Colesterol también se encuentra naturalmente en ciertos alimentos, incluyendo la carne de ganado (carnes rojas), particularmente el hígado y otros órganos.
También se halla en los productos a base de leche entera. La yema del huevo (las claras están libres de colesterol) contiene la concentración más alta de colesterol que podamos encontrar en los alimentos: la yema de un huevo Grado A contiene 71 por ciento de la ingesta diaria de colesterol recomendada para una persona, que es de 300 mg al día. Algunos moluscos y también ciertos crustáceos como la langosta, los cangrejos de mar y los camarones, también son altos en colesterol; sin embargo, también son muy bajos en grasa saturada.
Los consumidores conscientes del colesterol deben leer las etiquetas del producto y comprar artículos que sean hechos con aceite no saturado (aceite de girasol, maíz, soja y semilla de algodón) o con aceite mono no saturado (aceites de oliva, maní y canola). Las grasas tanto no saturadas como mono no saturadas tienden a bajar el colesterol en la sangre. La grasa saturada debe representar no más del 10 por ciento de la ingesta total de grasa. La ingesta total de grasas debe representar no más del 30 por ciento de la ingesta calórica total.
¿Para qué sirve el colesterol?
A partir del colesterol se sintetizan o fabrican algunas hormonas, como las sexuales o las esteroideas.
- El colesterol es necesario para la digestión de las grasas e interviene en la formación de ácidos biliares (bilis).
En la piel y por acción de los rayos solares, el colesterol se transforma en vitamina D.
Forma parte de todas las membranas celulares del organismo.
El colesterol de que dispone nuestro organismo procede de dos vías distintas: una, la que se sintetiza en el hígado, y otra, la que procede directamente de los alimentos.
El "bueno" y el "malo"
¿Cuál es la diferencia entre el colesterol "bueno" y el colesterol "malo"? Estos términos a veces se emplean para describir la lipoproteína de alta densidad (HDL, high density lipoprotein) y la lipoproteína de baja densidad (LDL low density liprotein), que son tipos de moléculas proteicas que llevan el colesterol a través de todo el cuerpo. El LDL se denomina "malo" porque deposita el colesterol en las arterias coronarias, aumentando el riesgo de sufrir una cardiopatía coronaria. El HDL se considera "bueno" porque elimina el colesterol de la circulación sanguínea, en realidad reduciendo el riesgo. Una dieta alta en grasa saturada y colesterol se cree que reduce el paso de LDL en la sangre, mientras que la obesidad y las calorías excesivas estimulan la sobreproducción de LDL.
¿Con qué frecuencia debo probar mi nivel de colesterol?
El Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol recomienda la prueba de colesterol para todos los adultos de 20 años de edad y mayores. Si el nivel es menor de 200 mg/dl, la próxima prueba debe realizarse en cinco años. Si la prueba demuestra entre 200 y 239 mg/dl y no confirma cardiopatía coronaria o dos factores de riesgo de la enfermedad, se recomiendan orientación alimentaria y pruebas de colesterol anuales. Si el test señala 240 o más, sumados a cardiopatía coronaria o dos factores de riesgo de la enfermedad, un análisis lipoproteico (descomposición de los niveles de HDL y LDL) se recomienda cada 6 meses.
¿Qué son los triglicéridos?
Los triglicéridos -un tipo de grasa que las lipoproteínas de densidad muy baja (colesterol de LDL) transportan por todo el organismo- son empleados por el cuerpo como energía. El hígado produce los triglicéridos y convierte algunos en colesterol. Las grasas saturadas, las no saturadas y las mono no saturadas son tipos de triglicéridos.
Una concentración persistentemente alta de triglicéridos en la sangre puede agregar elementos al riesgo de cardiopatía coronaria, especialmente si el colesterol está elevado o están presentes otros factores de riesgo para cardiopatías coronarias.
Una dieta adecuada y ejercicio: una fórmula ideal para el colesterol alto
Si su médico le recomienda que reduzca su nivel de colesterol, inicialmente puede darle normas alimentarias y de ejercicio, lo cual puede o no ser dirigido hacia una pérdida de peso. Si después de seguir las normas cuidadosamente su nivel de colesterol no ha alcanzado la meta deseada, su médico puede prescribirle medicación.
Para bajar el colesterol es necesario cambiar la alimentación. Es especialmente aconsejable aumentar el consumo de verduras, frutas, cereales; las verduras son más aconsejables crudas, al igual que las frutas. Son buenísimas las ensaladas (lechuga, tomate, maíz, zanahoria, cebolla, ajo, remolacha, brotes de soja, espinacas tiernas, rabanitos, limón, etc.).
Evitar todo lo posible el consumo excesivo de carne; consumirla una o dos veces por semana, evitando siempre el cerdo fresco o embutidos o dulces hechos con manteca. La carne de ternera y el pollo sin piel son ideales para una dieta sana. El consumo de la yema del huevo, dulces en general, manteca, crema, queso y margarinas vegetales debe ser restringido en nuestro plan alimentario.
Los alimentos integrales, como las galletas de avena, los bizcochos elaborados con harina integral, el pan, el arroz y la pasta integrales son indicados para mantener el colesterol en los niveles ideales.
Comer gran cantidad de frutas.
Los pescados sí se pueden consumir, pero no abusar de los pescados azules (sardinas, boquerones, bonito, palometa, salmón).
¿Por qué han de evitarse los dulces?
Porque todos los alimentos que el cuerpo no desgasta al tomarlos, quedan depositados en forma de grasa, por eso debe hacerse también ejercicio para bajar el colesterol.
Se pueden hacer tortillas pero sin yema.
Cuando se cocina, evitar los fritos en lo posible, y no utilizar mucho aceite en las preparaciones.
El aceite más aconsejable es el de oliva o cualquier otro vegetal, pero evitar margarinas vegetales (por el proceso químico dañino para solidificarlas).
Niveles de colesterol
Deseables: menor a 200 mg/dl
En los límites: 200-239 mg/dl
Altos: 240 mg/dl
Tratamiento de la hipercolesterolemia
Valores de análisis:
Colesterol 200-250 mg/dl
Colesterol-LDL 135-175 mg/dl
Se debe hacer dieta y evitar otros factores de riesgo. Eficaz para la gran mayoría.
Control de análisis: hacerse un control cada 5 años.
Utilidad de los medicamentos: Excepcionalmente necesarios para los pacientes con factores de riesgo.
Moderada
Valores de análisis:
Colesterol 250-300 mg/dl
Colesterol-LDL 175-215 mg/dl
Se debe hacer dieta y evitar otros factores de riesgo.
Control de análisis: Debe hacerse un control a los 3 meses y luego cada año.
Utilidad de los medicamentos: Son necesarios para los pacientes con factores de riesgo y para los que no se controlen con 6 meses de dieta.
Severa
Valores de análisis:
Colesterol 300 mg/dl
Colesterol-LDL > 215 mg/dl
Dieta y evitar otros factores de riesgo.
Control de análisis: Debe hacerse un control a los 2 meses y luego cada 6 meses.
Utilidad de los medicamentos: Los medicamentos son necesarios para todos los pacientes ya que de por sí esta elevación se considera de alto riesgo.
Artículo publicado el 29 de Setiembre de 2006
La presbiacusia
A pesar de que existen muchas personas que llegan a la tercera y cuarta edad con un aceptable sentido del oído, lo común es que esta capacidad vaya declinando con el tiempo. En algunos viejos esta declinación, denominada presbiacusia, es muy marcada, y puede originarse en distintos problemas fisiológicos.
La pérdida de la capacidad de audición puede iniciarse a partir de los 40 años en algunas personas hereditariamente predispuestas. En general, avanza lenta pero progresivamente, hasta manifestarse con claridad hacia los 60 años. Finalmente, en los ancianos que integran la llamada cuarta edad, llega a un nivel de sordera importante, capaz de afectar la capacidad de comunicación y sociabilidad.
El nombre presbiacusia deriva del griego: presbyte, que significa viejo, acusia, que refiere a oír.
Según el problema que aqueje a la persona, puede tratarse de una presbiacusia sensorial, nerviosa, de conducción coclear o por atrofia de la estría vascular. En todos los casos, se va produciendo progresivamente una disminución en la curva audiométrica, que comienza a hacerse evidente en primer lugar sobre los tonos agudos y paulatinamente va afectando los más graves.
Uno de los orígenes de este problema muchas veces tiene que ver con la ingesta desmedida durante toda la vida de tabaco o alcohol, pero también puede ser ocasionado por el colesterol, el exceso de ruido, las dietas mal equilibradas y poco controladas e, indefectiblemente, a los factores hereditarios.
La pérdida de la audición no es un fenómeno que se presenta en forma repentina, sino que sus efectos se van percibiendo paulatinamente. Hay varios síntomas que van indicando la aparición del problema. Será necesario subir cada vez más el volumen del televisor o la radio, o pedir a los otros que hablen más alto porque, a pesar de oir a alguien hablar, no se entiende lo que dice.
Ante la aparición de estos síntomas, es necesario recurrir inmediatamente a un profesional calificado, como son el fonoaudiólogo y el médico otorrinolaringólogo, para llegar a un diagnóstico real de la situación. La mayoría de las veces se trata de problemas de fácil o viable solución, siempre que se detecten a tiempo y se utilicen las ayudas auditivas adecuadas.
En general, estos recursos son los audífonos, prescriptos en la mayoría de los casos, y una intervención quirúrgica, que puede ser una opción para otros.
Aislamiento
Entre las muchas pérdidas que puede sufrir una persona con el avance de los años, la presbiacusia le propone un problema de doble riesgo. No sólo tendrá dificultades auditivas, sino que esto le planteará un difícil obstáculo para la comunicación, poniéndola en riesgo de perder contactos y compañías.
Casi sin darse cuenta, se deja avanzar el riesgo de caer en uno de los problemas más característicos y más graves de la vejez: la soledad. Problema que cada vez más, por la desvalorización que muchas veces sufren los ancianos en nuestras sociedades, lleva a la depresión y a la enfermedad o, incluso, a la muerte anticipada.
Cuando este problema no es visualizado en toda su dimensión, una familia puede cansarse de hacer esfuerzos por comunicarse con su abuelo, el cual pasará a segundo plano de las escenas familiares. Es el caso de muchos viejos que, por falta de información, por desinterés o por falta de estímulo, renuncian a la posibilidad de volver a estar conectados con el mundo.
Recuperar audición es reconquistar la calidad de vida. Gracias a los audífonos es posible que la persona anciana vuelva a participar activamente en su círculo familiar, que recupere el placer de volver a su anterior vida social y que reciba una segunda oportunidad para disfrutar de los estímulos sonoros que continuamente se suceden a su alrededor. El audífono es la ayuda auditiva que permite oír y entender sonidos de la forma más natural; es la solución más eficaz y menos agresiva que permite recuperar niveles auditivos prácticamente iguales a los que se tenían antes del inicio de la pérdida de audición. Actualmente, los audífonos son diseñados de forma tal que son casi imperceptibles a la vista, y de muy fácil acostumbramiento para quien los usa.
Para los casos en que resulta muy difícil la recuperación, y aun imposible, la imaginación hará surgir nuevos recursos de comunicación, apelando a otros sentidos, como la vista y el tacto.
Artículo publicado el 26 de Mayo de 2006
El trastorno denominado por los médicos angina de pecho o simplemente angina, es una de las causas más comunes en la consulta médica, en especial aquella llevada a cabo en las salas de emergencia de las instituciones hospitalarias. Es conocido también como preinfarto, aunque está denominación no es muy acertada debido a que no todos los episodios de angina se convierten en infarto, si bien es cierto que puede predisponer a dicho evento. Estadísticas calculadas para Estados Unidos indican que, tan sólo en ese país, 5 millones de personas consultan cada año por dicha situación.
La angina se define como un dolor localizado en el tórax, en la parte anterior del pecho y casi siempre de lado izquierdo. Puede irradiarse al cuello, la mandíbula y el brazo izquierdo. Es usual que sea desencadenado por el ejercicio y se alivia con el reposo.
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La definición del trastorno, en apariencia sencilla, se complica un poco teniendo en cuenta que muchos otros eventos pueden cursar con una sintomatología similar. Sin embargo, cuando una persona consulta con síntomas similares, lo primero que el médico debe descartar es la presencia de angina, por cuanto es una condición severa, que puede conllevar situaciones graves.
Causas de angina
El dolor que siente el paciente con angina proviene del músculo del corazón, siendo este uno de los pocos casos en que el corazón duele. El síntoma se origina en la falta de aporte adecuado de oxígeno al órgano, es decir, cuando el riego sanguíneo que recibe el corazón es poco en comparación con las necesidades del músculo.
Cuando la persona está en reposo, el corazón necesita una cantidad determinada de oxígeno pues como es bien sabido, el latir del corazón nunca se detiene. Al hacer ejercicio o cuando la persona es sometida a una situación de estrés severo, los músculos del cuerpo requieren de mayor cantidad de oxígeno para llevar a cabo el trabajo requerido. Es la función del corazón aumentar la velocidad y la fuerza a la que bombea la sangre a través de las arterias, pero ese aumento de trabajo también demanda mayor consumo de oxígeno.
En una persona sana no hay problema alguno para suplir esa demanda excesiva, pero en la persona que sufre de ateroesclerosis, la obstrucción progresiva de las arterias por depósitos de colesterol, el calibre de las arterias está disminuido, por lo cual no puede aumentarse el volumen de sangre que llega a los tejidos.
En ese momento el músculo cardíaco entra en déficit de oxígeno y comienza a doler debido a que el trabajo es realizado por vías diferentes al consumo de oxígeno dando como resultado la acumulación de sustancias nocivas para las células. Los médicos definen esta condición del músculo cardíaco como isquemia, situación que de prolongarse puede llevar a ese mismo tejido a la muerte llamándose entonces infarto.
Las personas que sufren de algunas enfermedades como diabetes, hipertensión o colesterol elevado están más propensas a sufrir de angina. Así mismo, algunas conductas relacionadas con el estilo de vida, tales como el sedentarismo o el hábito de fumar, también predisponen al individuo a presentar angina. En conjunto, todas estas condiciones se conocen como factores de riesgo y pueden dividirse en modificables y no modificables.
Es deber del médico recomendar al paciente todas las medidas pertinentes para disminuir los factores de riesgo a los que esté expuesto para disminuir la probabilidad de desarrollar angina. Dentro de tal enfoque, la comunidad científica está en busca de poder detectar nuevos factores de riesgo para poder identificar las personas propensas a sufrir el trastorno y evitar que ocurra angina mediante la prevención.
El diagnóstico de la angina
En la mayoría de los casos el médico sospecha el diagnóstico de angina desde el momento mismo en que el paciente refiere los síntomas.
Es usual encontrar que el dolor se desencadena siempre con el mismo grado de esfuerzo físico (por ejemplo al caminar un determinado número de cuadras o subir escaleras) y que cede con el reposo y en esos caso se denomina angina estable. Cualquier excepción a este cuadro puede ser señal de complicaciones. Por ejemplo, si la angina comienza a aparecer cada vez con menor cantidad de ejercicio, puede suceder que la obstrucción de la arteria comprometida esté progresando. Por otra parte, si el dolor no cede con el reposo y se prolonga por tiempo mucho mayor al habitual, es posible que el tejido en isquemia haya muerto y se trate entonces de un infarto.
Una tercera situación preocupante es la aparición de angina de manera impredecible, incluso en reposo o durante el sueño. Cuando esto ocurre el mecanismo por el cual deja de llegar la sangre al músculo cardíaco es diferente, pues lo que sucede es que el vaso sanguíneo sufre un espasmo o contracción que disminuye su calibre de forma sobita, haciendo que la cantidad de sangre que pasa a través de él sea menos de lo normal. A esto se le conoce como angina inestable y su tratamiento es diferente al de la variedad estable.
Una vez que el paciente refiere la sintomatología clásica de angina, el médico ordenará una serie de exámenes destinados a confirmar el diagnóstico, determinar la causa de la disminución del flujo sanguíneo en las arterias coronarias (las encargadas de aportar la sangre al músculo cardíaco) y determinar la extensión del trastorno para decidir así el camino a seguir.
El electrocardiograma es el primero de ellos pero puede presentar el inconveniente de no mostrar alteraciones si no es tomado en el momento en que el paciente esté presentando un episodio anginoso. Por ello puede ordenarse una prueba de esfuerzo, que consiste en un registro electrocardiográfico realizado mientras el paciente realiza una cantidad de ejercicio previamente calculada por el médico. Este examen puede detectar la isquemia del corazón incluso antes de que aparezca el dolor. En la actualidad existen pruebas que utilizan técnicas de medicina nuclear y que dan los mismos resultados de la prueba de esfuerzo pero sin que el paciente tenga que realizar ejercicio alguno siendo ideales para pacientes con limitaciones físicas o de edad avanzada.
Otra serie de exámenes debe encaminarse hacia detectar los factores de riesgo de cada individuo en particular; la medición de azúcar en la sangre, toma de tensión arterial y la evaluación de los niveles de colesterol sanguíneo entre otros.
En tercera línea están las pruebas para determinar la extensión del daño y la localización de una posible obstrucción de las arterias coronarias. Dentro de estos el más utilizado es la angiografía coronaria, que consiste en un examen de rayos x en el que se dibujan dichos vasos sanguíneos. Para realizar este estudio, es necesario introducir un catéter desde la arteria femoral (localizada en el muslo) viajando por toda la aorta hasta las coronarias . Allí se inyectará un medio de contraste que, al circular en ellas, las hará visibles al tomar una radiografía. Mediante el procedimiento se pueden observar los sitios en donde están localizadas las obstrucciones que impiden el paso normal de la sangre.
Tratamiento de la angina
El tratamiento de la angina depende de la situación particular de cada individuo afectado. Según la severidad de cada caso el abordaje puede ser diferente.
En los casos leves el trastorno puede manejarse únicamente con drogas que alivien el dolor cuando éste se presenta acompañadas de cambios en el estilo de vida encaminados a modificar los factores de riesgo susceptibles de ser variados.
Entre los medicamentos más utilizados están los vasodilatadores, sustancias que como su nombre lo indica, actúan causando una dilatación de las arterias y dando así lugar a un aumento de la cantidad de sangre que circula a través de ellas. Entre ellos, los nitratos como la nitroglicerina son los más conocidos. Por la necesidad de que su efecto deba notarse en un lapso muy corto, las maneras de administrarla difieren un tanto de otros medicamentos convencionales, pudiéndose encontrar en tabletas para disolver debajo de la lengua, en aerosol o en parches para colocar en el pecho.
Vale la pena anotar que estos medicamentos tienden a disminuir la tensión arterial por lo que no deben administrarse junto con otros fármacos que también puedan tener este efecto. Son precisamente los nitratos los responsables de algunas de las muertes reportadas por el uso de sildenafil (Viagra®), el revolucionario producto contra la disfunción eréctil lanzado al mercado en 1998, en pacientes que tomaron los dos medicamentos de manera conjunta.
Un segundo escalón de tratamiento lo constituyen los fármacos destinados a disminuir el consumo de oxígeno del corazón tales como los beta bloqueadores, los cuales al disminuir la frecuencia y la fuerza con que late el corazón disminuyen también el gasto de energía.
Las sustancias que impidan el taponamiento de las arterias también son de utilidad den estas primeras fases del tratamiento. Por ejemplo, medicamentos como la aspirina, que impide que se formen coágulos en las arterias y las estatinas, medicamentos que disminuyen la cantidad de colesterol en la sangre son de mucha utilidad en el manejo del paciente con angina. Las estatinas, además, actúan de manera benéfica sobre la placa de ateroesclerosis y sobre la función de la capa interna de las arteras o endotelio.
Tratamientos avanzados
En los casos severos en que la sintomatología es muy frecuente e intensa o en los que no hay respuesta con el manejo inicial, el médico puede decidirse por procedimientos un poco más complicados destinados a mejorar la obstrucción arterial. Uno de ellos es el denominado angioplastia, que consiste en llegar al sitio de la obstrucción de manera similar a como sucede en la angiografía coronaria, pero esta vez el catéter empleado lleva en la punta un pequeño balón que puede inflarse justo cuando pasa por el sitio de la obstrucción. Así, la arteria se ensancha en ese punto restableciendo el paso normal de sangre.
Un procedimiento similar es la colocación de dispositivos intracoronarios, más conocidos como stents, por su nombre en inglés, los cuales son pequeños adminículos metálicos de forma cilíndrica y tejidos a manera de una malla. Estos pequeños tubos se colocan también por medio de un catéter en el punto de la obstrucción, dejándose en ese lugar e impidiendo que la arteria pueda volver a cerrarse.
Una tercera intervención, recomendada en los casos en que las obstrucciones son múltiples o comprometen grandes tramos de arteria imposibles de dilatar mediante angioplastia o stents, es la realización de una cirugía de revascularización o puente coronario (en inglés bypass). La operación consiste en tomar una vena de la pierna o una arteria de la pared torácica y adjuntarla a la coronaria comprometida, antes del sitio de la obstrucción, para luego conectar el otro extremo en un sitio posterior a ella. De esa manera la sangre puede pasar por el nuevo vaso y llegar a los sitios que la coronaria enferma normalmente irriga.
Tratamientos para el futuro
En 1970 el científico estadounidense Judah Folkman descubri- que algunos tumores producían sustancias que hacían crecer nuevos vasos sanguíneos, los cuales llevaban la sangre a la masa haciendo que esta pudiera crecer e invadir los tejidos vecinos y llama- a este fenómeno angiogénesis. Investigaciones posteriores demostraron que este proceso ocurre en otras enfermedades e identificaron las sustancias que lo inducen. A finales de la década de los noventa, numerosos grupos científicos perfeccionaron técnicas para cambiar la información genética de ciertas células y obligarlas a producir sustancias que normalmente no sintetizan y llamaron a la nueva técnica terapia génica.
La combinación de todas estas investigaciones puede ser el tratamiento futuro de la angina pues varios estudios preliminares han demostrado que es posible, mediante terapia génica, inducir a los vasos sanguíneos del corazón para que produzcan nuevas ramificaciones, las cuales pueden restablecer el aporte sanguíneo normal en áreas en donde ésta se halle disminuida por una obstrucción. En caso de que estos hallazgos sean confirmados y que los científicos corroboren que el tratamiento no tiene efectos secundarios serios, la nueva técnica puede convertirse en corto plazo en el tratamiento más seguro para la angina.
Conclusiones
La angina es el dolor opresivo e intenso en el pecho, con frecuencia irradiado a partes vecinas del cuerpo, producto de un aporte insuficiente de sangre al músculo cardíaco. Su causa más común es la obstrucción de las arterias coronarias, casi siempre debido a ateroesclerosis. Ante la presencia de síntomas sugestivos debe consultarse al médico pues existen otras enfermedades que pueden cursar con síntomas parecido. Sin embargo, una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento debe iniciarse lo más rápido posible para evitar que la condición progrese y pueda desencadenar un infarto. Los tratamientos actuales incluyen cambios en el estilo de vida, medicamentos, procedimientos invasivos como la angioplastia o la implantación de dispositivos intracoronarios y la cirugía, pero recientes investigaciones dan pie para pensar que en el futuro a corto plazo existan tratamientos igualmente eficaces pero menos traumáticos.
Glosario
Angina: dolor en la parte anterior izquierda del pecho, de tipo opresivo, irradiado al cuello, la mandíbula, la espalda o el brazo izquierdo. Aparece con el ejercicio y cede con el reposo.
Angiogénesis: formación de nuevos vasos sanguíneos que ocurre en el cáncer y otras enfermedades pero que también puede inducirse para mejorar el riego sanguíneo del músculo cardíaco.
Angiografía coronaria: radiografía en la que un medio de contraste inyectado dentro de las coronarias las hace visibles y permite identificar los lugares en donde existe una obstrucción.
Angioplastia: procedimiento mediante el cual se lleva un diminuto balón al sitio en donde existe una obstrucción de la arteria coronaria para inflarlo en ese punto. De esa manera la arteria comprometida se ensancha y recupera su flujo normal.
Dispositivo intracoronario (stent): pequeño cilindro metálico hueco que se coloca dentro de la arteria en el sitio de la obstrucción para restablecer el paso de sangre e impedir que la arteria vuelva a cerrarse.
Factor de riesgo: circunstancia que hace a una persona más propensa a padecer o desarrollar una enfermedad.
Infarto: muerte de un tejido o un grupo de células debido a la falta de oxígeno cuando dejan de recibir el aporte adecuado de sangre. Es una lesión irreversible.
Isquemia: estado de déficit de oxígeno de un tejido o grupo de células cuando recibe un aporte insuficiente de sangre. En él las células obtienen energía por vías diferentes al consumo de oxígeno y acumulan sustancias tóxicas. Cuando dicho estado se prolonga puede llevar al infarto.
Terapia génica: modificación genética de una o varias células para modificar su comportamiento normal, induciéndolas, por ejemplo, a producir los factores de crecimiento que originan la angiogénesis.
Artículo publicado el 2 de Junio de 2006
La diabetes es un desorden del metabolismo, el proceso que convierte el alimento que ingerimos en energía. La insulina es el factor más importante en este proceso. Durante la digestión se descomponen los alimentos para crear glucosa, la mayor fuente de combustible para el cuerpo. Esta glucosa pasa a la sangre, donde la insulina le permite entrar en las células. (La insulina es una hormona segregada por el páncreas, una glándula grande que se encuentra detrás del estómago).
En personas con diabetes, una de dos componentes de este sistema falla:
Hay dos tipos principales de diabetes. Al tipo I, dependiente de la insulina, a veces se le llama diabetes juvenil, porque normalmente comienxa durante la infancia (aunque también puede ocurrir en adultos). Como el cuerpo no produce insulina, personas con diabetes del tipo I deben inyectarse insulina para poder vivir. Menos del 10% de los afectados por la diabetes padecen el tipo I.
En el tipo II, que surge en adultos, el cuerpo sí produce insulina, pero, o bien, no produce suficiente, o no puede aprovechar la que produce. La insulina no puede escoltar a la glucosa al interior de las células. El tipo II suele occurrir principalmente en personas a partir de los cuarenta años de edad.
Este defecto de la insulina provoca que la glucosa se concentre en la sangre, de forma que el cuerpo se vé privado de su principal fuente de energía. Además los altos niveles de glucosa en la sangre pueden dañar los vasos sanguíneos, los riñones y los nervios.
No existe una cura para la diabetes. Por lo tanto, el método de cuidar su salud para personas afectadas por este desoren, es controlarlo: mantener los niveles de glucosa en la sangre lo más cercanos posibles los normales. Un buen control puede ayudar enormemente a la prevención de complicaciones de la diabetes relacionadas al corazón y el sistema circulatoria, los ojos, riñones y nervios.
Un buen control de los niveles de azúcar es posible mediante las siguientes medidas básicas: una dieta planificada, actividad física, toma correcta de medicamentos, y chequeos frecuentes del nivel de azúcar en la sangre.
Gracias a una serie de avances tecnológicos de los últimos años es más fácil mejorar el control del nivel de azúcar en la sangre.
Mucha gente que padece el tipo I de diabetes ha podido mejorar su control mediante terapias intensivas de insulina, mediante múltiples inyecciones diarias, o meiante bombas de insulina. La The Food and Drug Administration (FDA) ha aprobado el Humalog, un nuevo tipo de insulina de acción rápida que debe ahyudar a controlar el aumento de azúcar que ocurre imediatamente después de comer. Las investigaciones más avanzadas buscan desarrollar una pequeña bomba de insulina implantable que hiciera inecesarias las inyecciones.
Existe una nueva píldora para el tratamiento de diabetes del tipo II. El Glucóphago (metformina) funciona aumentando la sensibilidad del cuerpo a la insulina. A diferencia de otras íldoras, que tienden a causar un aumento de peso, el Glucóphago frecuentemente causa una disminución de peso. Algunas personas afectadas por diabetes del tipo II que han estado tomando insulina, pueden dejar de tomarla cuando se añade Glcóphago a su programa. Precose (acarbose), otro tipo de píldora novedosa, funciona bloqueando la absorbción de fécula, con lo cual se reduce el la oleada de azúcar que se produce inmediatamente después de comer.
Continúa el progreso en la confección de aparatos con los que los pacientes pueden medir su nivel de glucosa en su propio hogar. Cada vez son más pequeños y más rápidos que los modelos antiguos, y funcionan con muestras de sangre más pequeñas.
los mejores indicadores del control de su diabetes es el Test de hemoglobina glycosylatada , que muestra su nivel de azúcar promedio sobre un periodo de tres meses. Puede usar los resultados de este test para mejorar su control de su diabetes, y de esta forma reducir el riesgo de complicaciones de diabetes.
A pesar de todos los avances en el tratamiento de la diabetes, la educación del paciente sobre su propia enfermedad sigue siendo la herramienta fundamental para el control de la diabetes. La gente que sufre de diabetes, a diferencia aquellos con muchos otros problemas médicos, no puede simplemente tomarse unas pastillas o insulina por la mañana, y olvidarse de su condición el resto del día. Cualquier diferencia el la dieta, el ejercicio, el nivel de estrés, u otros factores puede afectar el anivel de azúcar en la sangre. Por lo tanto, cuanto mejor conozacan los pacientes los efectos de estos factores, mejor será el control que puedan ganar sobre su condición.
También es necesario que la gente sepa qué puede hacer para prevenir o reducir el riesgo de complicaciones de la diabetes. ¡Por ejemplo, se estima que con un cuidado correcto de los pies, se podría prescindir de un 75% de todas las amputaciones en personas con diabetes!
Aunque las clases de educación sobre diabetes proporcionan infomración general útil, en el Diabetes and Hormone Center of the Pacific creemos que cada paciente debería recibir una educación a medida de sus necesidades concretas. Nuestro Centro suministra una evaluación completa de la condición médica de cada paciente, de sus actividades y su dieta. El equipo que confecciona esta evaluación incluye un médico, un tutor de diabetes, y un especialista en dietética. A continuación se desarrolla un plan de tratamiento que responde a las necesidades físicas, emocionales, dietéticas y educacionales de cada persona.
Artículo publicado el 12 de Junio de 2006
Próstata y tercera edad: medidas de prevención eficaces
¿Se pueden prevenir los problemas prostáticos?
La tendencia actual en materia de salud consiste en desarrollar estrategias que no se limiten a tratar los síntomas de una u otra enfermedad o disfunción, sino a prevenir la aparición de esos trastornos. Este impulso a la prevención nace del hecho de que la longevidad de la población se está incrementando de manera notable (por encima de los cinco años tanto en varones como en mujeres europeas).
Por lo tanto, desde el punto de vista urológico la pregunta que se plantea es cómo prevenir la salud prostática y cómo evitar la aparición y el desarrollo del adenoma de próstata (crecimiento prostático benigno) y del cáncer de próstata. Se han identificado células cancerosas en estudios de autopsia en numerosos varones a partir de los 50 años, es decir, en situación preclínica, o lo que es lo mismo, sin que produjeran ningún síntoma. La diferenciación de las células hacia un cáncer clínico (que ocasione síntomas al paciente) depende no sólo de factores genéticos, sino de otras circunstancias ambientales y nutricionales.
La administración de agentes (medicamentos, compuestos biológicos o suplementos alimenticios) para prevenir la inducción o retardar la progresión de las células tumorales (quimioprevención) es un planteamiento muy atractivo para aplicar en el cáncer prostático dada su elevada incidencia, el largo tiempo que requiere para su desarrollo y la evidencia de la existencia de lesiones pretumorales.
Asimismo, también se ha prestado interés a los factores que regulan el desarrollo y crecimiento del adenoma de próstata.
Recomendaciones para la prevención
En el momento actual no existe evidencia del beneficio de emplear de modo preventivo tanto antiinflamatorios como medicaciones hormonales habitualmente usadas en el tratamiento de la patología prostática.
Entre los diferentes recursos disponibles se encuentran modificaciones de la dieta, suplementos nutritivos y ciertas medicaciones. Además, existen diversos preparados “naturistas” que incluyen extractos de plantas (varios de ellos se pueden obtener con receta médica en España en las farmacias), antioxidantes (vitaminas D, E, Selenio, etc.) y otras sustancias, incluidas hormonas (melatonina, fitosteroles, etc.). Estos preparados dirigidos a la salud prostática no se encuentran disponibles en España, si bien se comercializan en países como EE.UU., Francia, Austria y Alemania. De todos modos, existen dudas en la comunidad científica de que estos productos tengan los mismos constituyentes, hayan sido sometidos a los mismos métodos de extracción y de que no exista alguna interacción entre los distintos componentes que lo forman.
Estas iniciativas que incluyen cambios alimenticios, la adición de ciertos suplementos dietéticos o incluso el uso continuado de medicamentos (que deben ser bien tolerados y exentos de riesgos, pues de lo contrario no tendría mucho sentido su uso al hablar de prevención) probablemente tengan un uso generalizado en los próximos años, a pesar de que en el momento actual no pueden ser recomendadas con datos concluyentes. La realidad es que muchos de esos productos también son aplicables a otras enfermedades, como las cardiovasculares, o al envejecimiento, y que muchos de ellos actúan en alguna fase del ciclo celular, o lo regulan .
Varios estudios han sugerido que una alimentación hipercalórica y una dieta rica en grasas de origen animal se relacionan con la aparición del carcinoma prostático. Por el contrario, se ha indicado que existe beneficio (es decir, serían protectores) en el consumo, entre otros, de legumbres (sobre todo del género de las crucíferas, como la coliflor, la escarola y los nabos) y de tomate (alimento rico en licopenes, único antioxidante que ha mostrado una relación con la prevención del cáncer de próstata). Asimismo, existen otros antioxidantes que, con más o menos evidencia científica, se asocian con la disminución de la incidencia del cáncer de próstata: el selenio, los isoflavonoides, la fenretinida, los licopenes y los retinoides, así como las vitaminas E y D. Recientemente, un estudio experimental (realizado únicamente a escala celular) insinuaba un posible beneficio relacionado con los polifenoles del vino tinto.
Medidas que se deben adoptar una vez que se padecen síntomas urinarios
Cuando el adenoma de próstata se ha desarrollado y el paciente sufre síntomas de prostatismo, se ha descrito una serie de indicaciones con el fin de evitar los problemas finales del proceso y concretamente la retención aguda de orina (imposibilidad para la micción). Entre estos se incluyen:
Relación entre molestias miccionales y la próstata
No todos los problemas miccionales en un hombre mayor se relacionan con la próstata. El envejecimiento altera la función y la coordinación entre la vejiga y el esfínter (el músculo que, situado por debajo de la próstata, evita los escapes involuntarios de orina), así como el ritmo de la diuresis (producción de orina) durante el ciclo sueño-vigilia. Las consecuencias finales son un debilitamiento de la musculatura de la vejiga, lo que conlleva que un porcentaje de orina no se pueda evacuar en la micción y una alteración de la capacidad de almacenar de la vejiga, que se manifiesta en síntomas irritativos, como la sensación de vaciarla de forma incompleta, la necesidad frecuente de orinar o el aumento del número de micciones, tanto por el día como por la noche. Hay que recordar que este último síntoma, que popularmente probablemente sea el más asociado con el prostatismo, no siempre se debe al crecimiento prostático, sino que puede deberse a la diabetes, al síndrome de apnea del sueño, a la insuficiencia cardíaca, a la insuficiencia venosa periférica o a determinadas alteraciones renales.
También hay determinadas enfermedades cerebrales (enfermedad de Parkinson, infartos cerebrales, etc) que alteran la capacidad de control voluntario y los reflejos de micción, y que numerosos fármacos (estamos considerando un grupo de población que probablemente utiliza diariamente uno o varios de ellos por diferentes motivos) también influyen en la producción de orina y el mecanismo de la micción (antidepresivos, hipnóticos, algunas medicaciones que se emplean para el control de la tensión arterial, etc).
Por ello es preciso una evaluación detallada por el urólogo o el médico general para orientar el problema y plantear el tratamiento correspondiente. Si la obstrucción urinaria es el mecanismo predominante o el causante principal de los síntomas, hay que considerar la opción más adecuada para resolverla, lo cual, la mayoría de las veces, y si la situación del paciente lo permite, requerirá la opción quirúrgica que, hoy por hoy, es la más eficaz.
Si no se confirma la existencia de una obstrucción significativa, o es irrelevante en comparación con otros factores, es apropiado orientar el tratamiento hacia procedimientos educativos adaptados específicamente a las aptitudes del paciente (conservación de las facultades intelectuales, entorno y situación asistencial del mismo):
Artículo publicado el 23 de Junio de 2006
¿Cuáles son los desórdenes comunes del ojo?
La siguiente lista provee una breve descripción de varios desórdenes comunes del ojo. Consulte con su médico o con un oftalmólogo para obtener más información.
Artículo publicado el 4 de Julio de 2006
Demencias seniles:¿se pueden prevenir?
Las demencias (Enfermedad de Alzheimer, Enfermedad de Parkinson con demencia y otros trastornos relacionados) son probablemente los trastornos clínicos más importantes de nuestro tiempo en términos de sobrecarga para los individuos afectados y sus familias y, desde luego, de coste para la sociedad. La Enfermedad de Alzheimer supone entre el 60% y el 80 % de los casos de demencia.
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Se estima que en España hay actualmente entre 600.000 y 1 millón de pacientes diagnosticados de la Enfermedad de Alzheimer, el principal tipo de demencia a partir de los 65 años de edad. Cada año aparecen en nuestro país casi 100.000 nuevos casos de la enfermedad en lo que se ha calificado casi como una verdadera epidemia, que tanto preocupa a la sociedad, a los expertos y a las autoridades.
¿Se pueden prevenir las demencias?
Esa es La Pregunta, con mayúsculas. En este artículo repasaremos brevemente algunos datos importantes de las demencias, para posteriormente centrarnos en las medidas preventivas de la enfermedad actualmente en uso o investigación.
Factores de riesgo
La edad y una historia familiar de enfermedad son los dos principales factores de riesgo de este devastador trastorno. Una historia de parentesco de primer grado con un enfermo que sufra la enfermedad incrementa 3 veces el riesgo de contraerla. Esta relación es especialmente cierta en los casos en los que la enfermedad aparecer precozmente, es decir, en personas más jóvenes. Se ha constatado que las mujeres presentan mayor riesgo de Enfermedad de Alzheimer que los hombres.
Un nivel educativo bajo es un factor de riesgo conocido para desarrollar Enfermedad de Alzheimer. Los traumatismos craneales con pérdida de conciencia también incrementan el riesgo. Por último, se ha comprobado que la arteriosclerosis es un factor de riesgo tanto para la Enfermedad de Alzheimer como para otro tipo de demencia llamada vascular.
La enfermedad de Parkinson, ese trastorno neurológico tan común en los ancianos y caracterizado entre otros signos y síntomas por la aparición de temblor, se asocia con un riesgo aumentado de demencia. Aproximadamente de 1 a 4 pacientes con Enfermedad de Parkinson acabará desarrollando la demencia.
¿Qué es la Enfermedad de Alzheimer y cómo se manifiesta?
La Enfermedad de Alzheimer, el principal tipo de demencia y al que nos referiremos fundamentalmente en este artículo, afecta más frecuentemente a personas mayores de 65 años. Básicamente se trata de una alteración grave, de carácter progresivo, del funcionamiento del cerebro con afectación de la memoria, el proceso del pensamiento, el habla y la conducta. Sus causas no son bien conocidas todavía, aunque se sabe que se producen importantes cambios químicos y estructurales en el cerebro de las personas que la padecen. Estos cambios obstaculizan la capacidad de procesar, almacenar y recuperar la información.
Las manifestaciones clínicas de la enfermedad son muy variables y cambian a medida que el trastorno avanza. Al principio son comunes los cambios de humor y de personalidad. Más tarde, aparece una alteración de la memoria reciente y problemas para encontrar las palabras deseadas. Estos cambios pueden ser muy sutiles y la familia puede adaptarse inconscientemente a este empeoramiento contribuyendo a un retraso en su reconocimiento. Por último, se afectan otras capacidades funcionales y surgen problemas para, por ejemplo, conducir un coche, llevar las propias cuentas económicas, la higiene y las comidas, etc. Aparece un deterioro gradual del lenguaje, desorientación en el tiempo y en el espacio, deterioro de la capacidad de juicio y dificultades para reconocer incluso a los propios miembros de su familia. A menudo aparecen también síntomas psiquiátricos como paranoia, agitación psicomotriz, irritabilidad y frustración, ansiedad, insomnio, comportamiento social inadecuado, alucinaciones, etc.
Deterioro cognitivo leve
El deterioro cognitivo leve es un trastorno cognitivo situado entre los olvidos normales o fisiológicos de la memoria que tienen lugar con la edad y la demencia. En esta situación el paciente, su familia o el médico detectan quejas de memoria; el paciente mantiene su actividad diaria normal (autonomía, capacidad para vivir solo), aunque aparecen dificultades para realizar actividades diarias complejas; se observa un deterioro de la memoria objetiva, aunque la función cognitiva global es normal; y se descarta demencia mediante las distintas pruebas clínicas.
Se sabe que los pacientes que presentan este deterioro cognitivo leve desarrollan demencia con una frecuencia del 10% al 15% por año, por lo que este tipo de pacientes deberían seguir un estrecho control médico.
Medidas preventivas de la demencia
En los últimos años y debido a que no se conocen bien las causas de la Enfermedad de Alzheimer, se ha puesto mucho énfasis en el diagnóstico temprano de la enfermedad más que en el tratamiento preventivo o para retrasar la enfermedad.
Aunque no existen evidencias sólidas de que algún cambio de estilo de vida pueda prevenir esta enfermedad, muchos estudios científicos muestran que determinados comportamientos pueden ayudar a proteger contra el deterioro mental. En particular, se ha comprobado que algunos medicamentos y estilos de vida que protegen al corazón podrían tener también su papel en la prevención de esta enfermedad. Actualmente se encuentran en investigación otros muchos medicamentos y medidas que brevemente analizaremos a continuación: